La cara de los bebés y el apego

¿Cuál es tu reacción cuando ves un bebé? Esa cabeza grande sobre un cuerpo tan pequeño y regordete, los bracitos y las piernas cortas, esos ojos gigantes… Son irresistibles, sacan el lado más tontorrón de cualquier adulto. Despiertan una ternura y un instinto de protección difíciles de controlar.

Las caras de los niños, especialmente las de los bebés, llaman mucho nuestra atención.

Su fisonomía parece estar diseñada para eso y, además, esos rasgos infantiles son comunes a otras especies animales. Una cría de león, un gatito o un polluelo, nos provocan sentimientos similares, pero ¿por qué?

Tras nacer, las crías de la mayoría de las especies dependen en gran medida de los cuidados de sus progenitores, necesitan que sus padres los alimenten y protejan. Estos cuidados son cruciales para su supervivencia y por tanto para la de la especie. En los humanos la dependencia es completa, ya que al nacer no podemos ni cambiar solos de postura. Parece que las características inherentes a los rostros infantiles facilitan el comportamiento de crianza en los adultos. El conjunto de estas características se llama…

Kindchenschema

Descrito por el médico y zoólogo austríaco Konrad Lorenz, se caracteriza por:

  • cabeza relativamente grande respecto al cuerpo
  • miembros cortos y rechonchos
  • frente proporcionalmente mayor que la cara
  • ojos grandes, por debajo de la línea media horizontal del cráneo
  • nariz pequeña
  • mejillas redondas y prominentes
  • barbilla pequeña
  • piel suave y elástica

Estas características dan al bebé un aspecto frágil e indefenso que despierta ternura. Si a esto añadimos que los bebés establecen muy pronto el contacto visual con los adultos, mantienen los ojos muy abiertos porque parpadean poco y tienen ese característico olor de bebé, las ganas de cogerlos en brazos, abrazarlos, achucharlos e incluso mordisquear sus mofletes se vuelven irreprimibles.

Las caricias y los achuchones tienen un doble efecto. Por un lado en los niños aumentan la secreción de las hormonas del crecimiento y tiroideas, lo que favorece el desarrollo corporal y cerebral del bebé. Por el otro en los adultos alientan comportamientos propicios para el cuidado de los pequeños y fortalecen el vínculo entre madre e hijo. Se desarrolla así el apego y la formación de los circuitos en el cerebro maternal y paternal tan necesarios para la crianza efectiva.

También el llanto del bebé provoca, invariablemente, que su madre lo tome en brazos.

Neurodesarrollo y ambiente

Son pues muchos los mecanismos de que dispone la naturaleza para que los bebés no queden desvalidos. Todos ellos favorecen su relación con los adultos y así sus neuronas, en un momento de crecimiento máximo de sus prolongaciones, pueden formar los circuitos cerebrales que permiten las adquisiciones que le hacen avanzar en su neurodesarrollo.

Si los bebés no reciben de sus adultos el afecto y la atención suficientes el crecimiento cerebral será mucho menor. Se retrasará de forma inevitable su neurodesarrollo, pues lo que hace crecer y cambiar el cerebro es precisamente la creación de nuevos circuitos según va aprendiendo cosas nuevas, y de quienes más puede aprender es de aquellos más experimentados. 

Por otra parte, a medida que aumenta la independencia del niño, los cuidados de sus padres deben ir cambiando y encontrando un equilibrio que evite una sobreprotección, que entorpezca su autonomía, o una negligencia, que lo prive de los estímulos necesarios para su avance.

El niño tiene que desarrollar seguridad en sí mismo y fortalecer su autoestima. Debe apreciar que sus padres confían en sus posibilidades, sentir que le dan cada vez más autonomía, aunque sigan observando sus avances para ofrecerle ayuda siempre que la necesite.

Sobre todo esto podéis leer más en «La aventura de tu cerebro» mi libro sobre neurodesarrollo.

Feliz Navidad

La palabra Navidad procede del latín tardío nativĭtas, -ātis y significa ‘nacimiento’.

Por muy importante que seas ahora, por más altas que sean tus responsabilidades, en algún momento fuiste ese niño indefenso que necesitó de sus padres para crecer y madurar.

La Navidad nos recuerda la humildad de la infancia, su ternura e inocencia, pero también su indefensión.

Para los cristianos la Navidad se celebra como un misterio, el de Dios que envía a su Hijo, Jesús, nacido humilde entre los humildes.

«Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto. Y parió a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre; porque no hubo lugar para ellos en el mesón.» Lc, 2,7.

Navidad, el misterio del amor por los otros.

«Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.» Lc, 2,14.

Feliz Navidad, queridos lectores.

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↬  2018 ©  mj mas

_________________________[sobre esta información]

Gráficos: «Kindchenschema» por ©mj mas sobre foto de Pixabay; «Comparación de cerebro normal y que ha sufrido negligencia extrema» de Bruce Duncan Perry en Brain and Mind 3(1):79-100; «Niño vestido de Papá Noel» en Pixabay.

Relacionados:

Para saber más:

  • María José Mas Salguero. «La aventura de tu cerebro». Next Door Publishers (Pamplona, 2018).
  • Gary D. Sherman, Jonathan Haidt, and James A. Coan. Viewing Cute Images Increases Behavioral Carefulness. Emotion 2009, Vol. 9, No. 2, 282–286.
  • Melanie L. Glocker et al. Baby Schema in Infant Faces Induces Cuteness Perception and Motivation for Caretaking in Adults. Ethology 115 (2009). 257–263
  • Bruce Duncan Perry. Childhood Experience and the Expression of Genetic Potential: What Childhood Neglect Tells Us About Nature and Nurture. Brain and Mind 2002; 3(1):79-100.

4 Comentarios

  1. Hola doctora

    Acabo de descubrir tu blog, y leí este artículo

    Supe que tu web ganó el premio bitácoras, felicitaciones,

    Soy Odontólogo, y siempre es un gusto encontrar blogs del sector salud de calidad y con información sustentada

    Saludos desde Caracas

    1. Hola, Doctor.
      Muchas gracias por tus amables palabras y por tus saludos.
      Encantada de que estés entre mis lectores.
      Un saludo cordial.

Si comentas, todos aprendemos. ¡Gracias!

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