Coronavirus COVID19: más vale prevenir

Cuando aquel primate que se supo mortal se convirtió en el primer ser humano y así nos reconocemos, Homo sapiens sapiens, la especie surgida hace unos 200.000 años.

Los humanos actuales, inmersos en nuestros ajetreos, más o menos relevantes, vivimos nuestros días de espaldas a nuestro ineludible destino. Hasta que, de pronto, un ser invisible, un simple coronavirus (llamado SARS-CoV-2) amenaza todo y nos vuelve a la realidad natural, la que vivieron los humanos que nos han precedido y padecido otras pandemias. Una historia recurrente de la Humanidad.

Suspiramos ahora por una vacuna, esa medicina preventiva que algunos desinformados y osados se atrevían a denostar y que, de existir, sería ahora acogida sin titubeos incluso por los que han hecho sufrir a tantos esparciendo falsas dudas.

Pero las vacunas contra un germen nuevo y desconocido necesitan tiempo para desarrollarse y poder ofrecerse con seguridad a toda la población.

Tampoco tenemos medicinas que eliminen este coronavirus de nuestros cuerpos, donde campa a sus anchas y, en un nada despreciable número de casos, causa la muerte.

Las epidemias solo desaparecen cuando el germen no puede contagiar a nadie más. Y sólo hay dos formas de conseguirlo: contagiándonos todos o evitando el contagio de persona a persona. La primera opción es inmoral, pues pone en peligro la salud y la vida de demasiadas personas. La segunda, sin vacuna ni tratamiento eficaz conocido por ahora, solo es posible si nos aislamos de verdad.

¿Prefieres prevenir o arriesgarte?

Ejerzo la medicina pediátrica sin interrupción desde el 1 de enero de 1995. No sé a cuántos niños habré atendido desde entonces, pero recuerdo con nitidez a muchos de ellos. A los que me desvelaron y desvelan, a los que no pude evitarles la muerte y a los que pude despedir feliz de que no me necesitaran más.

Ahora tenemos que ejercer una «medicina de guerra» para la que la inmensa mayoría de médicos no estamos preparados. En las guerras el enemigo es cruel, despiadado, lo odiamos a muerte, pero es humano. Podemos rendirnos, negociar treguas e incluso ser generosos en la victoria y concederle la gracia de la vida.

Una pandemia es otra cosa

En las pandemias el «enemigo» no razona ni entiende de edades o sexos. Aunque en esta infección COVID-19 unos tienen más riesgo que otros de enfermar gravemente y morir, los varones mayores de 50 años con enfermedades previas, la verdad es que casi la 4 de cada 10 casos (40%) no se corresponden con este perfil. Una enorme desventaja, pues no conocemos (todavía) que hace que personas sanas, como jóvenes de 20 años o señoras de 40, enfermen también gravemente.

Los niños también se enferman, pero sus síntomas suelen ser tan banales que pasan desapercibidos, se confunden con otras enfermedades e incluso no muestran ninguno. Y esto es un peligro añadido porque eliminan el virus a través de las secreciones y también de las heces. Durante la infección aguda los niños no parecen sufrir grandes daños, pero, por ser este un virus nuevo, no sabemos si puede quedar latente en ellos y reactivarse más adelante en la vida para causar enfermedad, como por ejemplo sucede con el virus varicela-zóster.

Coronavirus SARS-CoV-2

Con el avance de la infección vamos teniendo más datos sobre este virus. Una información vital que nos permite combatirlo mejor. Pero no lo sabemos aún todo.

Entender el porqué de las cosas, facilita que cumplamos con los consejos de higiene y que aceptemos mejor las leyes impuestas por las autoridades en el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo (si no vives en España, lo que dicte la ley del país en que resides).

Sabemos que es altamente contagioso

Las personas que lo tienen pueden estar asintomáticas durante 15 días. Parece ser que, igual que los que ya tienen síntomas, eliminan del virus por las secreciones respiratorias (aliento y mucosidad) y por las heces. Por eso no hay que confiarse, pues el durante esos 15 días pueden contagiar a otros si respiran cerca de ellos o los tocan y también si tocan o respiran sobre los objetos, donde el virus puede perdurar días.

Se calcula que de forma directa cada persona contagiada, puede infectar a otras tres. De forma indirecta, a través de aire y objetos aún no lo sabemos.

Es muy difícil imaginar lo que esto significa. Pongámoslo en números.

Si una persona se contagia y hace vida normal, se calcula que contagiará a otras tres. Si cada uno de los nuevos contagiados transmite la enfermedad a otros tres, ya serán nueve los infectados causados por el contacto con la primera persona. Si esto se repite, por ejemplo, diez veces habrá 59.000 contagios causados por un solo individuo.

Este gráfico ayuda a entenderlo mejor.

Y este me parece aún más bueno porque se visualiza muy bien la importancia de tomar medidas cuanto antes mejor. 

Para PREVENIR esto: aislamiento social lo máximo posible.

Comprendiendo la alta infectividad del virus, se entiende mejor por qué hay que mantener una distancia de 1 a 2 metros entre las personas. Pero lo realmente efectivo es quedarse en casa y dejar el virus fuera.

Sal a la calle sólo en los casos autorizados por el Real Decreto 463/2020 y aun en estos casos valora y explora otras posibilidades personales para quedarte en casa. Teletrabajo, reducir el número de veces que vas a la compra que paseas al perro, que vas a la farmacia…

Sabemos que nos infecta a través de las mucosas, ojos, nariz y boca

El principal riesgo es que te llegue a la cara, a través de la respiración de otra persona o al tocártela tú mismo.

Para PREVENIR esto: higiene máxima de las manos.

Es imposible no tocarse la cara. Lo hacemos de forma inconsciente y muy repetidamente a lo largo del día. Por eso hay que considerar nuestras manos como la principal fuente de contagio y lavárselas tan a menudo como sea necesario.

  • Cuándo lavarlas:
    • al salir y volver a casa
    • al ir al baño y al acabar de usarlo, al cambiar el pañal de niños o personas dependientes
    • mientras cocinamos: lo explica muy bien Àlex Pérez en su blog El piscolabis.
    • antes y después de comer
    • cada vez que pensemos que hemos estado en contacto con el virus
  • Cómo lavarlas: tal y como ya se ha explicado otras veces, pero lo vuelvo a reiterar con este vídeo.

 

Como nos vamos a lavar muchísimo las manos y además nos vamos a quedar en casa muchos días, conviene conocer mejor como cuidar nuestra piel. La dermatóloga Rosa Taberner nos lo explica en su blog Dermapixel.

Sabemos que puede estar en el aire y en los objetos infectados

Para PREVENIR esto: higiene máxima del aire y los objetos.

El virus puede permanecer viable e infeccioso en el aire durante horas y en superficies de distintos materiales varios días. (Pincha la imagen para leer el artículo en Medscape).

Para PREVENIR esto: evitar esparcir el virus.

En la calle

Minimiza el tiempo que pases en la calle. Valora que sea siempre el mínimo e imprescindible para hacer tus cometidos vitales.

Siempre que sea evitable no salir en pareja ni con niños, es mucho más fácil contagiarnos y contagiar si nos distraemos por atender a otras personas que nos acompañan. Por muy buenos que sean los niños y por muy bien que se porten es inevitable que toquen cosas y personas, mascotas que pasean, etc.

Está claro que hay excepciones y así lo contempla la ley. Aquellas personas, niños o adultos, que por su condición de base no pueden quedarse solos en casa cuando el cuidador ha de salir a la calle. Los niños con autismo, muchos necesitan salir de vez en cuando porque su salud mental es frágil. (De esto hablaré en una próxima entrada).

Tu edificio es también parte de la calle: el portal, el ascensor, la escalera, el rellano, la azotea o la terraza y todos los espacios comunes (incluido el garaje), son espacios públicos que compartimos con otros y por tanto fuentes de contagio. Las barandillas, los timbres y botones, hamacas, toboganes, etc. Son objetos sobre los que puede encontrarse el virus que acaba de dejar ahí el vecino o dejarle nosotros uno para él…

Estar en casa es estar en casa, de la puerta de tu domicilio para dentro.

¿Necesito mascarilla? Nos dice la OMS que:

  • Si está usted sano, solo necesita llevar mascarilla si atiende a alguien en quien se sospeche la infección por el 2019-nCoV.
  • Lleve también mascarilla si tiene tos o estornudos.
  • Las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos con una solución hidroalcohólica o con agua y jabón.

Eso sí, el sentido común nos dice que cubrirse la nariz y la boca es más seguro que no llevar nada.

¿Y guantes? Pues tampoco son necesarios.

Nos dan una falsa sensación de seguridad y, además, en cuanto te tocas la cara con los guantes que han estado tocando todo, ya te has contagiado.

Pero si por tu trabajo o situación personal tienes que usar guantes y mascarilla, mira en este vídeo como se quitan de forma correcta.

Para hacer la compra mirad los consejos que nos da Marián García (Boticaria García) en este vídeo.

En casa

Ventilar las habitaciones lo máximo posible.

Evitar usar el aire acondicionado y la bomba de calor, pues esparcen el virus con el aire.

Estornudar y toser cubriéndonos nariz y boca con un pañuelo desechable que tiraremos en cada uso y nos lavaremos las manos después. Cubrirse con el codo está bien, pero también nos tocamos la ropa sin querer.

No compartir vasos, platos ni cubiertos. Deben estar limpios antes de que los uses y no dejar a nadie comer de tu plato ni comer tú del de otros.

Limpiar y desinfectar superficies y objetos personales antes de que los use otra persona. Sobre todo las que más tocamos a lo largo del día: las pantallas de móvil, tablets y mandos a distancia de la televisión. Con agua y jabón cuando se pueda o con solución alcohólica.

Lavar los alimentos frescos que consumimos sin cocinar: fruta, verdura y hortalizas.

Sabemos que desborda el sistema sanitario

Por su alta contagiosidad hay un alto número de personas que enferman a la vez y todas necesitan vigilancia, pues aunque hay personas de más riesgo, ya hemos visto que puede afectar a todo el mundo y no sabemos quien evolucionará de forma leve y quien lo hará de forma mortal.

El nivel de vigilancia debe establecerse en función de los síntomas. Algunos pacientes necesitarán seguimiento telefónico, y los menos, pero en su conjunto muchos, necesitarán una UCI con posibilidad de ventilación asistida.

El número de casos en España ya es en algunas zonas mucho más elevado de lo que el sistema puede acoger.

Datos del John Hopkins Hospital –Centro de Sistemas Científicos y de Ingeniería–. Pincha la imagen para ampliar y para obtener datos actualizados.

La mayoría de casos, hasta el 75% serán leves. Es imprescindible la supervisión y seguimiento de los médicos de atención primaria, que puede ser telefónica. Si hay muchos casos a la vez, también se ven desbordados y entonces los casos leves no pueden recibir el seguimiento merecido. Un caso leve, en cualquier momento, no sabemos cuándo ni quien, puede empeorar y pasar a necesitar un hospital.

En el hospital ingresan el 25% de los casos detectados. Aquí necesitan la atención de un médico de hospital. Lo ideal sería que fuera un internista, neumólogo o infectólogo, pero como también se ven desbordados, cualquier médico conocedor de los procedimientos del hospital acaba atendiendo pacientes.

De todos los ingresados hasta el 6% necesitará una cama de UCI. Esto significa un espacio apropiado en el que debe haber además de la cama, instalaciones de oxígeno y gases medicinales, respirador, monitores, medicación y material técnico para administrarla, material sanitario complejo y de todo tipo, pero sobre todo, sobre todo,  personal altamente cualificado que ha necesitado muchos años de estudio y práctica para poder trabajar en un contexto de cuidados intensivos.

ES MUY DIFÍCIL IMPROVISAR CON ÉXITO Y TODOS LOS NIVELES SE VEN IGUALMENTE AFECTADOS.

En todos los casos desde Wuhan a EEUU, se ha visto que hay una fase pre-epidémica que dura aproximadamente una semana durante la que se ven casos esporádicos, aunque diarios, y luego empiezan a aumentar el número de casos de la forma abrumadora que ya hemos visto y que desborda al sistema.

A pesar de saberlo se han tomado medidas tarde y muy mal. No se ha protegido a tiempo ni a las instalaciones, ni sobre todo a los profesionales, sanitarios y no sanitarios, que trabajan en los centros de todos los niveles y que son imprescindibles para su adecuado funcionamiento. Se trata de personal valioso por su conocimiento insustituible. Si caen enfermos no da tiempo a reemplazarlos por otras personas. La población está aún más desprotegida sin ellos.

SON IMPRESCINDIBLES.

Esto me enfada mucho, supongo que a ti también. Y creo que debemos exigir responsabilidades a quien las tiene, ¡que no se nos olvide después! Pero ahora no podemos dedicarle nuestras energías ni nuestro tiempo.

Puesto que no nos han protegido a tiempo, protejámonos nosotros. Cada uno debe actuar concentrando todas sus energías en evitar contagiarse y contagiar.

Para PREVENIR esto: disminuir la carga asistencial.

Lo principal es evitar contagios y contagiar aplicando con las medidas que ya hemos explicado a lo largo de la entrada.

Pero también prevenir accidentes. Si nos quedamos en casa los accidentes disminuyen: los de tráfico, por la práctica del deporte, las caídas accidentales en la calle, etc.

En casa también debemos ser cautos y no ponernos a hacer piruetas para limpiar aquel altillo, hacer bricolaje con el taladro o cualquier herramienta de riesgo ni aprovechar para hacer ejercicio más allá de nuestra condición física previa.

Y por último evitar aquellas consultas no urgentes, las que pueden esperar.

En situaciones excepcionales todos podemos hacer algo para que las cosas vayan mejor. Por favor, sé responsable y pide a los demás que lo sean.

Gracias por leer. Si crees que puede ser útil a otros, comparte esta información en tus redes sociales o por whatsapp.

Entre todos vamos a parar el virus.

↬  2020 © MJ Mas

_________________________[sobre esta información]

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9 Comentarios

  1. Cómo siempre , absolutamente increíble!! Gracias por explicarlo todo tan tan bien.
    La información estos días es tan amplia y varía tan rápido que al final pocas cosas quedan claras y eso sólo hace que augmentar el miedo y de ahí,reacciones irracionales contra gente que sí debe salir a trabajar o con los niños con tea…
    Un millón de gracias!!!!!
    Con tu permiso,comparto.

    1. De nada, Ana y muchas gracias a ti por tus amables palabras.
      Justamente lo que comentas sobre la información que nos llega estos días es lo que me ha hecho escribir esta entrada.
      Gracias por compartirlo.
      Te envío muchos ánimos y un cordial saludo.

  2. Gracias por la claridad, los links son muy elocuentes, y por ser directa y transparente.

    Como siempre una gran profesional, comprometida con su trabajo y con la sociedad.

  3. Genial Maria José.
    Muy buena recopilación.
    Añadir que la rápida identificación y aislamiento de positivos asintomáticos como explicas en los videos, hubiera evitado muchos contagios tan rápidos. Para resolver cualquier epidemia altamente contagiosa es saber cuanto antes quien puede ser el portador, para evitar ese efecto de progresión geométrica, mediante el aislamiento. Y eso sólo se consigue con test rápidos eficaces a personas sin síntomas, sin descuidar la atención a los ya infectados y con síntomas.
    Lo que ocurre es que como dices en el título, «Mas vale prevenir», es difícil de vender políticamente hasta que no pasa una cosa de estas. Invertir en prevenir, en algo que no se ve, pero puede pasar no es rentable a corto plazo según el punto de vista de nuestros políticos, así que pasada esta epidemia,se volverán a olvidar. Un saludo y me ha encantado tu entrada. Besicos
    Manu

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