Te voy a decir «cuatro cosas» (sobre el COVID19)

Pandemia COVID19

Llevamos ya tres meses desde que la OMS declarara pandemia la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2 –COVI19–.

Se nos pidió que nos quedásemos en casa para «aplanar la curva» y pocas sociedades han respondido con tanta eficacia y civismo a ese requerimiento como lo ha hecho la española 📷 .

Sin embargo, aun tomando sólo como referencia las cifras oficiales, somos el tercer país del mundo con la mayor tasa de mortalidad por cada cien mil habitantes. Y si a esto se añaden los cambios hechos por las autoridades sanitarias españolas tanto en la consideración de lo que es un caso confirmado como en las cifras de mortalidad, es más que comprensible que surjan reticencias y desconfianzas.

En los últimos días me he encontrado en la consulta a bastantes pacientes que no son conscientes de que la pandemia no ha terminado, o peor, que piensan que llevar mascarilla en la calle, mantener dos metros de distancia con otros transeúntes o restringir la movilidad es una exageración que busca mermar la libertad individual.

La libertad es un bien supremo, pero para que su ejercicio redunde en nuestro beneficio necesitamos estar bien informados, pues sólo desde el conocimiento podemos ser realmente libres.

¡Permíteme que te diga «cuatro cosas»! Las que, en este momento, sabemos que son así y te van a ayudar a tomar mejores decisiones (en especial a los adolescentes).

Primera: el coronavirus y tú

El coronavirus SARS-CoV-2 es un virus nuevo. Eso significa que es muy improbable que alguien tenga una inmunidad previa que le proteja contra él y por tanto que TODOS somos susceptibles de sufrir la infección.

Todos es todos: niños y ancianos, hombres y mujeres de cualquier lugar del mundo.

La gravedad de la infección es muy variable. Desde personas que no muestran ningún síntoma, o es tan leve que ni lo notan, a otras personas en las que provoca graves fallos en distintos órganos, por lo que necesitan una UCI con aparatos y especialistas cualificados para mantenerlas con vida.

Salir con vida no supone no sufrir secuelas graves, al contrario, el ingreso en UCI significa que estás tan grave que si no mueres tienes muchas posibilidades de tener un problema de salud crónico o permanente. También puede que lo superes por completo, claro.

Desconocemos con certeza qué personas concretas son más susceptibles a una infección grave por coronavirus SARS-CoV-2.

Aunque se han identificado grupos de personas que tienen más riesgo, varones de más de cincuenta años con hipertensión arterial, por ejemplo, eso no significa que las personas de otros grupos de bajo riesgo, como niños pequeños o mujeres de veinte años sanas, no puedan infectarse tan gravemente, que necesiten una UCI o incluso un doble trasplante de pulmón.

En otras palabras, nadie puede asegurarte que tú no seas altamente susceptible a la COVID-19 grave. Hasta que no te infectes no despejarás la duda y, aunque estés en un grupo poco probable de enfermar, estoy segura de que esa no es la manera por la que te gustaría averiguarlo.

Segunda: el coronavirus y los demás

Aunque tú no tengas ningún síntoma, o sea tan leve que ni te enteres, puedes contagiar el coronavirus a otros, en especial a aquellos con los que convives, a los que más quieres: es la propagación asintomática.

La velocidad de propagación del SARS-CoV-2 es muy rápida: una persona infectada contagia a otras tres.

Pero ahora que hemos aplanado la curva, el sistema sanitario ya no está colapsado y está más preparado, quizá no te parece tan grave contagiarte o contagiar a otros. Seguro que habrá sitio en el hospital y en la UCI si es necesario…

¿Seguro? ¿Cuántas camas de hospital o de UCI quedan libres en tu área sanitaria? ¿Cuántos médicos y enfermeras disponibles? Lo que es seguro es que están muy cansados y estresados. Sé lo que han sufrido mis compañeros y escribo esta entrada para informar y concienciar, a ver si entre todos evitamos volver a la situación previa.

No hay manera de saber en qué punto de contagio se evitaría un nuevo colapso sanitario. Hay una variación notoria en la evolución de la pandemia entre distintos lugares y tiene mucho que ver con las políticas sanitarias aplicadas, pero también resulta evidente que no todo depende de las políticas elegidas. En todas las pandemias de la historia ha habido rebrotes y son aleatorios, o sea, no predecibles.

La pandemia no ha terminado, tenemos ahora mismo un rebrote en el País Vasco. Esperemos que, ahora que sabemos más y tenemos más experiencia, pueda contenerse antes y mejor.

Tú eres «el otro» de los demás, pídeles que tengan contigo la misma prudencia que tú tienes con ellos.

Tercera: el coronavirus y la inmunidad de grupo

Una pandemia termina cuando el agente infeccioso no puede contagiar a nadie más. Esto es, cuando la mayoría de personas están inmunizadas, por infección natural o mediante una vacuna cuando existe.

En el SARS-CoV-2 se calcula que el punto de no propagación en la comunidad se alcanza cuando entre el 65 y el 70% de la población es inmune, es decir, ha superado la infección, pues recordemos que no hay vacuna ni cura. A esto se le llama inmunidad de grupo (o de rebaño).

En España estamos lejísimos de tener tal cantidad de personas inmunizadas. El último estudio de seroprevalencia del Ministerio de Sanidad muestra que la tasa más alta la ostenta la Comunidad de Madrid (11,4%), seguida de Cataluña (10,3%), las dos Comunidades Autónomas con mayor número de casos totales. La más baja corresponde a la Ciudad Autónoma de Ceuta (0,5%) y después Baleares (1,5%). La media nacional es del 5,2%.

Eso cuando, a día de hoy, hay al menos 27.136 muertos y más de 243.000 contagiados.

Aumentar la seroprevalencia, sin tener aún cura o vacuna, implica aumentar el número de fallecidos y de personas con lesiones crónicas o permanentes. Lo que me parece del todo inaceptable.

Pero es que además la inmunidad de grupo no garantiza que no vaya a haber nuevos brotes, y la elevada contagiosidad del coronavirus SARS-CoV-2 lo hace aún más impredecible.

Cuarta: el coronavirus y la Medicina

Parece todo una cuestión de probabilidades, imposibles de calcular de forma individual para una persona en concreto. El virus sigue ahí, cada persona que te cruzas sin mascarilla, cada apretón de manos o intercambio de objetos sin precauciones es un riesgo.

Antes o después el virus se cruzará en tu camino, pero más vale después que antes porque cuanto más tardes en conocerlo tú, mejor lo conocerá ya la Medicina.

En estos tres meses los médicos hemos aprendido mucho sobre como tratar el COVID-19 y eso redunda en un mejor manejo y en tomar de forma precoz medidas que ahora sabemos que funcionan. Enfermar el último te ofrece un tratamiento basado en la experiencia de todos los enfermos anteriores.

Ojalá tengamos el tiempo suficiente de encontrar una vacuna o un medicamento eficaces frente al coronavirus antes de que tú lo conozcas.

En resumen

Es muy difícil mantenerse alerta cuando llevamos ya tanto tiempo en una situación que no nos agrada, cuando parece que todo está más calmado. Eso puede hacernos lejana la desgracia de tantos que han dejado de estar entre nosotros.

Espero que me perdones por haberte dicho «cuatro cosas», no te las he dicho porque crea que eres inconsciente ni irresponsable, solo quiero que tengas más información para elegir libremente qué hacer. Mi consejo: más vale prevenir que curar.

No te relajes, la pandemia sigue, las medidas de seguridad tienen todo el sentido, te protegen a ti y a todos.

Te recuerdo que son estas:

  • Sal cuando sea imprescindible
  • Lleva mascarilla en la calle
  • Mantén 2 metros a la redonda de distancia
  • No te toques la cara
  • Lávate las manos con frecuencia
  • En casa ventila y desinfecta superficies

 

 

 

 

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↬  2020 © MJ Mas

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