Comer sano y desarrollo cerebral

astObesidad: ¿naces o te haces?

La obesidad infantil (y del adulto) es una epidemia. A pesar de las recomendaciones dietéticas y de la insistencia de los pediatras en una alimentación correcta, lejos de disminuir, el problema de la obesidad es cada vez más frecuente.

En la consulta de neuropediatría también vemos que la obesidad «se ceba» en la infancia.

Y no me refiero a las patologías neurológicas que alteran el apetito –como la Parálisis Cerebral Infantil (PCI), el Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad (TDAH), el autismo, el síndrome de Down, el síndrome de Prader-Willi…– los neuropediatras las «vemos venir», y estamos preparados para afrontarlo. Me refiero a esos niños obesos que entran en la consulta acompañados de sus padres, también obesos… Porque si la madre come mal, toda la familia come mal.

Y en consecuencia: si la madre come sano, la familia come sano. Este es el planteamiento que Julio Basulto ha plasmado en su libro, que voy a recomedaros.

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Calor y enfermedad neurológica en la infancia

El calor empeora la enfermedad

Como somos animales homeotermos, nuestro organismo cuenta con un complejo, pero eficaz, sistema de termorregulación que nos permite mantener la temperatura corporal estable entre entre 36’7 y 37 °C.

Sin embargo cuando hay una ola de calor, el cuerpo tiene problemas para liberar el exceso de calor, el hipotálamo pierde su capacidad termorreguladora y el organismo sufre una temperatura peligrosamente elevada. Es el golpe de calor. Los niños, los enfermos crónicos y los ancianos, son especialmente vulnerables a las altas temperaturas.

Los niños que padecen problemas neurológicos tienen aún mayor riesgo de sufrir las consecuencias del calor extremo. Es conveniente conocer como el calor puede empeorar las enfermedades neurológicas de la infancia.

Personas más vulnerables a las altas temperaturas

Cuando la temperatura es extrema, debe tenerse especial cuidado con los niños –aún no han madurado todos los mecanismos de regulación–, los enfermos crónicos –pueden tener alterados estos mecanismos– y los ancianos –pierden la capacidad normal de regular su temperatura–.

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Ajedrez y aprendizaje escolar

Ajedrez pedagógico ¿tan beneficioso?

ajedrez y cerebro
«Ajedrez y cerebro» por ©MJ Mas

La noticia sorprendente de esta semana es que todos los partidos políticos están de acuerdo en algo: el ajedrez debe ser una asignatura.

A mí tanta unanimidad me estimula a indagar… ¿qué hay de cierto en los beneficios del ajedrez?

Parece que mejora la concentración, desarrolla la inteligencia, fomenta el respeto y la responsabilidad, te hace más creativo, grandes genios del arte y la ciencia lo han cultivado y además es barato…

¡Pues podían haberlo hecho antes! ¿No?

Vamos a ver si realmente es tan bueno como lo pintan…

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Infancia, maternidad y discapacidad

Historia de la infancia, de la maternidad y la discapacidad

Puede parecernos que el instinto materno y el amor de los padres es algo natural y que por tanto ha sido siempre así, pero no es cierto.

hijosDependiendo de la época histórica y de las necesidades de cada grupo social encontramos formas muy diversas de ser padres. El contexto es determinante en la creación de esa construcción cultural que es la maternidad, y especialmente influyente es el valor que la sociedad da a los niños.

Cuando esos hijos tienen una discapacidad, la paternidad adquiere tintes propios ya que su dependencia origina una preocupación tanto personal como familiar y social que se resuelve de forma muy diferente según sea el contexto social.

Ser madre y padre es un acontecimiento biológico; la maternidad y la paternidad, un ejercicio cultural.

Los hijos en la historia occidental

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Cuando la cabeza es pequeña: microcefalia

La cabeza del niño crece poco, ¿me preocupo? 

macrocefalia microcefaliaEl perímetro craneal es imprescindible en la valoración del neurodesarrollo.

Durante su desarrollo el cerebro forma nuevas conexiones neuronales que le hacen crecer. Al aumentar de tamaño «empuja» los huesos del cráneo, aún no firmemente unidos, y crece la cabeza.

Durante los tres primeros años de vida la formación de circuitos cerebrales nuevos es máxima, la velocidad a la que aumenta el perímetro craneal es mucho más rápida que después. La curva de crecimiento craneal así lo refleja, siendo más vertical en esta época de la vida y más aplanada después.

La velocidad a la que crece el cráneo es una medida indirecta del neurodesarrollo que debe hacerse siempre en el contexto de la clínica.

Si el tamaño de la cabeza es inferior al esperado para la edad del niño, hablamos de microcefalia. Si es superior, de megacefalia o macrocefalia.

Microcefalia: tamaño craneal pequeño

Si el perímetro craneal está muy por debajo de la media del de los niños de la misma edad, debemos valorarlo cuidadosamente.

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