En la revista Padres y Colegios me han preguntado sobre la conveniencia de corregir conductas

castigando sin recreo.

Este es el artículo, en el número del mes de octubre, que recoge también la opinión de profesionales de otros ámbitos.

castigar sin recreo

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¿Qué os parece? Espero vuestros comentarios.

↬  2016 © mj mas

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  1. Xavier dice:

    Cuando se procede de un sistema educativo represivo como el que vivimos los que accedimos a la educación formal cuando todo el estado era represivo, se ven todas las medidas que representen castigos como los corporales o los privativos de actividades connaturales con el aprendizaje como el descanso o la exclusión, como indeseables. Que las medidas coercitivas de conductas indeables son difíciles de aplicar y que hace falata mucha imaginación para hacerlas “justas”, es una evidencia.
    Mi única sugerencia es la de pactar el primer día del comienzo de curso con alumnos y sus responsables que formas de coerción se van a aplicar y que modos de recurso quedan abiertos al alumnado. Eso, además de dotar al profesorado de una legitimidad, enseña a los alumnos algunos componentes de la responsabilidad.

  2. jacuecam dice:

    Recuerdo haberme quedado sin recreo más de una vez y no creo que eso me ocasionará ningún problema, al menos que sea consciente. Es más, estoy seguro que esa “sanción” me hizo reflexionar pra no volver a caer en el mismo error. Estoy de acuerdo que dejar sin recreo de forma prolongada podría constituir un problema pero entiendo que e problema mayor sería el que motiva la sanción y no la sanción misma. Saludos cordiales

  3. Pilar Barral dice:

    Difícil controversia, la verdad. Vivimos en una sociedad donde lo incorrecto se penaliza. Hablando de niños la situación se agrava. ¿Hasta que punto son conscientes los niños de que están haciendo algo mal? En su aprendizaje toca probar y errar. Debemos dejarles experimentar pero con límites. Soy madre de dos niños pequeños y no sabía que esto de educar fuese tan complejo. Por desgracia, no tengo una bola de cristal ni puedo predecir el futuro. Por ahora voy haciendo lo que el sentido común me va dictando. Pero seguro que me equivocaré en muchas cosas. No creo que haya reglas iguales para todos los niños. Cada caso y cada situación requerirá un determinado comportamiento. Por cierto, ¡enhorabuena de nuevo por ese premio Bitácoras! Un abrazo.

  4. Carmen dice:

    Utilizar las horas de tutoria para explicar a los niños de manera comprensiva para ellos que es acceptable y que no lo es, como deben comportarse y como no pueden comportarse seria un principio ….

    pero aún lo serías más que los profesores también hubieran pactado esos extremos y que de algún modo se escribiera negro sobre blanco para que “todo” el profesorado actuará aplicando los mismos criterios también sería más que deseable.

    a menudo se da por sentado que los niños ya deben saber eso … “por inducción divina”.

    creo que los alumnos deben aceptar la autoridad del maestro/a pero esta debe ganársela el docente a diario con su conducta, afecto y evitando en todo lo posible la arbitrariedad.

    pero sobre todo los alumnos deben entender que un buen ambiente en la clase es mucho mejor que un mal ambiente y que cada miembro de la clase : alumnos y docentes son responsables del mismo.

    cuantos castigos se producen por el que maestro hoy tiene un mal día?

    cuantos por que los niños no saben autoregular sus emociones, frustraciones o miedos ante situaciones que a menudo les desbordan?

    cuantos por que los padres no hemos infundido a nuestros hijos los mínimos conocimientos de como comportarse en “sociedad”?

    Hace mucha falta de formación en resolución de conflictos, de comunicaciones más asertivas …. en la escuela y en la sociedad en su conjunto.

  5. Juan C. dice:

    Más o menos coincido con lo que dicen los comentarios.

    No suelo aplicar castigos de recreos y tampoco grupales (si exceptuamos las charlas que les doy, XD), tengo otras herramientas. Creo que es importante que una persona recoja lo que ha sembrado y por ello no veo mal que se apliquen castigos, pero lo de los recreos lo veo poco eficiente y absurdo (aunque si funciona con algún alumno en particular o con un grupo opino que se debe de aplicar).

    El texto parece centrado en niños, y yo soy de profesor de secundaria. No sé si será útil en Primaria, pero con mis alumnos no lo veo. Resumiendo. Todo es complejo, no existen reglas que te digan que es lo mejor en cada momento, y me parece una tontería que se piense que por hacer meditación los niños van a mejorar (si no hay reglas, no hay reglas; a algunos les valdrá, a otros no).

    Por cierto, el mejor castigo que se me ocurre para los alumnos que interrumpen es que bajen la ratio, así los podremos atender mejor y no afectarán tanto al resto de sus compañeros. Y añado que en Secundaria los que interrumpen no es que sean malos, es que están aburridos porque están obligados a asistir hasta los 16 años (¿existe mayor castigo para ellos?). No sé, no sé, todo es bastante complejo. Mejor algún día hablarlo alrededor de una mesa.

    Y yo también te felicito por el Bitácoras.

    • mj mas dice:

      Gracias Juan C. por tu comentario que aporta mucho por ser de un docente de secundaria.
      Gracias también por tu amable felicitación.
      Un abrazo.

  6. verónica dice:

    Creo que lo ideal sería tener un psicólogo en cada colegio, donde pudiera ir el niño a platicar en esos momentos de transgresión, rebeldía o agresividad.
    Tratar de entenderse a si mismo y aprender a manejar sus emociones. dándole la oportunidad de regresar al salón de clases ya calmado, luego de sacar lo que le estaba generando esa emoción negativa….y si no logra autoregularse ese día, permitirle el mal día en otro espacio dentro del colegio, buscandole posteriormente opciones de mayor frecuencia psicoterapeúticas para que deje de sentirse mal y de tener conflictos diferentes ámbitos.

    • mj mas dice:

      Me parece que en casos de niños con conductas difíciles sería adecuado, pero para la mayoría de niños no es necesaria la presencia de un psicólogo, basta con adultos comprensivos y que le conozcan bien. Padres y maestros unidos en una misma línea educativa y con los mismos objetivos suele ser suficiente.
      Gracias por el aporte Verónica.

Si comentas, todos aprendemos. ¡Gracias!

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