El 22 de abril de 1616 fallecía Miguel de Cervantes Saavedra en Madrid.

300anos_297_01_gr400 años después, los que hablamos la versión moderna del español en el que está escrito el Quijote, nos disponemos a conmemorarlo con el día del libro.

Este blog (o bitácora, como diría Cervantes 😉 ) trata sobre el cerebro, y justamente del cerebro trata “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”.

De como el cerebro nos permite percibir y entender el mundo, de como, cuando se altera, todas las cosas cobran otro sentido.

Nuestros actos son juzgados desde la percepción de otro cerebro, pero leyendo “El Quijote” siempre nos asalta la duda, ¿qué es más “locura”, la del cerebro alterado o la del que no deja resquicios para imaginar un mundo ideal?

Según Cervantes, la “culpa” de la locura de Don Quijote la tiene la lectura, pero no cualquier lectura, sino las malas lecturas, las que obsesionan tanto que impiden hacer otra cosa que leer.

En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.

La lectura permite adquirir la herencia cultural, la que no viene en los genes. Leer nada o poco merma nuestras posibilidades de comprender y de comprendernos. 

Leer, comprender el sentido de cualquier tipo de representación gráfica.

Nacemos sin saber hacer apenas nada y aprendemos lo básico a lo largo de nuestra infancia.

El lenguaje es imprescindible para nuestra supervivencia, como individuos y como especie. Pero la adquisición del lenguaje nos lleva años. Es un proceso lento y delicado el de traducir las sensaciones que recibimos de nuestro entorno en ideas, estas en palabras y frases que explican el mundo que percibimos, a nosotros mismos y a los demás.

La compleja función del lenguaje y del habla, implica a extensas áreas del cerebro. La corteza cerebral –auditiva y motora– y estructuras más profundas –ganglios de la base–, se conectan entre sí y con el resto del cerebro para poner en palabras nuestras ideas, emociones y sensaciones.

lenguaje y estructuras

Esquema de las estructuras cerebrales que sustentan los procesos que llevan de la comprensión de palabras a la emisión de una respuesta.

Con el lenguaje construimos nuestra memoria y nuestra identidad.

Pero nuestra memoria no puede recordarlo todo y necesita archivos externos, cuadernos, calendarios, agendas, fotografías… necesitamos el soporte gráfico para recordar muchas cosas y para enseñarlas y transmitirlas a los demás.

Aprender a leer no es un imperativo biológico, sin leer podemos sobrevivir. Pero para muchos de nosotros la lectura es imprescindible en nuestra vida.

La lectura y la escritura, productos culturales, implican además a las áreas visuales y a las áreas motoras de la mano dominante.

En la lectura están implicadas estructuras de la corteza occipital, parietal y temporal del hemisferio izquierdo; si además hay lectura en voz alta también se implican áreas frontales:

lectura y cerebro

  • reconocer formas (letras) – en el área visual primaria.
  • asignar un sonido (fonema) a cada letra – en el giro angular
  • reconstruir el sonido de la palabra e identificarla- en el área de Wernicke
  • asociar la palabra al vocabulario conocido, la formación de conceptos, razonamientos… – otras áreas cerebrales que le dotarán de significado
  • si la palabra se lee en voz alta, se activarán las zonas motoras del lenguaje: el área de Broca y el córtex motor.

Pues bien, dedicamos toda la etapa primaria de la enseñanza escolar a aprender a dominar el lenguaje –función biológica esencial y constructo cultural–, el idioma y la lecto-escritura, funciones imprescindibles para el buen desempeño de la persona en su vida adulta.

Cultivar el placer y el gusto por la lectura es cosa de cada uno.

Para los que amamos la lectura el día del 400 aniversario de la muerte de Cervantes es una oportunidad para descubrir su obra y mejorar el conocimiento de nuestro idioma.

Seleccionar buenas lecturas para los niños es la mejor herencia que podemos dejarles. Una infancia llena de buenos libros, de mejores historias, una infancia a la que se puede volver releyéndolos.

En el capitulo VI el barbero y el cura hacen “limpieza” en la biblioteca de Don Quijote:

—Éstos, dijo el cura, no deben de ser de caballerías, sino de poesía; […] Éstos no merecen ser quemados, como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho; que son libros de entendimiento, sin perjuicio de tercero.

Para celebrar el día del libro no es necesario comprar uno, basta con leerlo.

↬  2016 © mj mas

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Gráficos por mj mas, si los usas debes citarme y enlazar a esta entrada.

Foto: portada de la primera edición de “El Quijote”, Biblioteca Nacional de España.

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Acerca de mj mas

Neuropediatra · Ejerzo la Medicina con Ciencia y humanidad. Aquí divulgo sobre el imperfecto cerebro humano.

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