La prisa es mala consejera

El Sistema Nacional de Salud se está desvirtuando, ya no se dedica a la Salud, ni es Nacional y pronto dejará de ser un Sistema… (ya escribí sobre eso aquí)

burócrata - ForgesUrgencias colapsadas, primaria sin citas, consultas externas con listas de espera eternas… este es el panorama que se encuentran muchos pacientes a diario.

Vayan donde vayan parece que encuentran siempre el mismo cartel del “Vuelva usted mañana”.

Claro que esto no es ajeno a los médicos ni a otros profesionales de la salud. No nos gusta ver como nuestra profesión pierde su esencia

“curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre”

La otra cara de la moneda, la del médico, la nuestra, es la presión de los que mandan para mejorar los números: aumenta el número de pacientes, disminuye el número de pruebas, abarata los tratamientos, trabaja más tiempo y con más carga por menos dinero…

Pero es la misma moneda. Si nosotros no trabajamos en condiciones, no podemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos: nuestro tiempo de calidad, que es justamente lo que dignifica la Medicina.

Con esta presión asistencial (ahora le llaman así a tener muchos pacientes que necesitan verte), el escaso tiempo para cada paciente y la premura de rellenar papeles (por muy “electrónica” que sea la historia), es fácil caer en el efecto “cadena de montaje”.

El diagnóstico es la clave en Medicina, lo que el paciente viene a buscar, lo que nos permitirá aliviarlo o curarlo y siempre consolarlo. No es fácil, es un arte que los médicos cultivamos por amor que necesita tiempo en la consulta, pero también fuera de ella.

El tiempo que nos ha tocado vivir tiene un ritmo urgente. Todo debe ser inmediato, nadie quiere esperar, todo apremia, lo que no se soluciona inmediatamente parece que no se hace bien… y sin embargo, a excepción de la Medicina de pacientes críticos, diría que es todo lo contrario. Lo que se hace con prisas se hace mal. Y es aquí donde el diagnóstico se sustituye por la etiqueta y empieza el verdadero problema…

diagnosticado

Después de un día muy intenso, en el que he procurado hacer los diagnósticos que he podido evitando todas las etiquetas, creo que es imprescindible volver a la calma que requiere nuestra profesión. Poner en valor la observación, la escucha y la reflexión por encima de la prisa. Y lo más difícil, hacérselo entender al paciente, al que hemos mal acostumbrado a consumir una Medicina tipo “comida rápida” que solo puede acabar indigestándonos a todos.

 2015 © mj mas

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Acerca de mj mas

Neuropediatra · Ejerzo la Medicina con Ciencia y humanidad. Aquí divulgo sobre el imperfecto cerebro humano.

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  1. Y la medicina apresurada sale carísima…
    “http://medymel.blogspot.com.es/2013/07/medicina-sin-prisa.html”

  2. salvela dice:

    Es una lastima que los intereses económicos de los políticos se estén cargando y desmantelando un sistema impensable sin el esfuerzo de todos, y vendiéndolo o intentado venderlo a empresas privadas para su explotación. Desde luego, los profesionales no tenéis la culpa.

  3. Gran reflexión María José, es algo que experimentamos a diario. La elevada presión asistencial, y la presión a la que en muchos casos nos vemos sometidos por las altas esferas en nuestros centros asistenciales, ocasiona un ambiente general de fatiga que dificulta mucho la atención, y que puede hacer caer en un exceso de pruebas complementarias o como bien dices de etiquetas al paciente, con lo que eso conlleva. Posteriormente, quitar ese “San Benito” en ocasiones es difícil y puede conllevar retrasos en el diagnóstico y el tratamiento…
    Por otra parte, al reducir tanto el tiempo asignado para cada paciente, el tiempo del que se dispone para informar de forma correcta a los pacientes se vé muy comprometido. Muchísimas de las visitas que se realizan a diario en los servicios de urgencias serían evitables si la familia hubiera recibido una información completa de la posible evolución de la enfermedad… La información que se les da a las familias es tanto o más importante como el tratamiento que reciben…
    Hasta que nuestros dirigentes no entiendan este hecho (que es muy difícil, ya que hoy en día todo lo que no se presenta en formato numérico suele ser desechado), tendremos que luchar por conseguir dar a nuestros pacientes la mejor información, y en el tiempo y forma necesarios.

    Un abrazo,

    Sergio

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