Niños felices, adultos sanos

🍁 Neurodomingo 2021.47

En este conmovedor dibujo de Rembrandt, un niño pequeño se inclina hacia adelante, su cabeza grande y su tronco de extremidades cortas entorpecen su equilibrio, no encuentra el punto que le permita avanzar un pie y dar su primer paso. Pero, apoyado en su abuela y su hermana mayor parece a punto de lograrlo. Mientras, su padre se agacha y extiende los brazos hacia él, animándole con cariño y su madre, cargada con un pesado cubo, interrumpe su ajetreo doméstico para mirarlo.

En la descripción del Museo Británico, donde se conserva este dibujo, no se mencionan estos parentescos que yo he imaginado porque no se me ocurre mejor forma de aprender a andar que arropado por tu familia.

Las obras de Rembrandt transmiten un profundo conocimiento de lo humano, en todos sus retratos parece captar con acierto el espíritu del personaje, sus famosos autorretratos trascienden su aspecto para mostrarnos sus sentimientos en cada momento de la vida.

Si sus retratos son obras maestras, un estudio detallado de personalidades, sus dibujos a tinta esbozan con pocos trazos todo un mundo de gestos espontáneos y cotidianos que parecen estar a la espera de quedar inmortalizados en obras al óleo o grabados. Son la infancia de su obra, como nuestros primeros pasos en el amor de la familia son el prólogo de nuestra adultez.

La infancia es, casi siempre, una etapa vital feliz donde se excavan los cimientos de nuestra madurez, y a cuyos recuerdos acudimos a refugiarnos de nuestro trajín adulto.

—crianza positiva—

La familia es el principal sostén para el desarrollo del niño. Los niños que pasan más tiempo jugando o compartiendo actividades con sus padres tienen mejores habilidades lingüísticas y cognitivas que más adelante favorecerán su desempeño escolar.

Sabemos que las experiencias tempranas adversas son perjudiciales para el neurodesarrollo, pues producen cambios en la estructura cerebral demostrados mediante resonancia magnética. Por el contrario, las prácticas positivas durante la crianza tienen un efecto protector.

Estilos de crianza

Podemos encontrar cuatro modelos de crianza: responsable, autoritaria, permisiva o negligente.

En el estilo de crianza responsable los padres definen con claridad sus expectativas respecto al desempeño emocional, social y escolar de sus hijos. Establecen cuáles son las normas de comportamiento aceptables para cada situación, pero se muestran cariñosos y receptivos al evaluar su cumplimiento. Las diferencias se abordan mediante el razonamiento y la discusión en lugar de ejercer el simple control.

La supervisión de los padres, la coherencia y la constancia en la exigencia de las normas, así como una comunicación abierta con sus hijos favorecen que estos se sientan confiados en sus capacidades y sean más competentes en la regulación de sus emociones, en sus relaciones sociales y en sus logros académicos. 

La crianza autoritaria se caracteriza por un alto grado de control en el que los padres esperan obediencia y no dudan obtenerla mediante el castigo en vez de con el diálogo.

La disciplina y el castigo físico severos, contradictorios y coercitivos se asocian a problemas emocionales y de comportamiento, también pueden ser un factor de riesgo para el maltrato infantil.

El estilo de crianza permisiva prioriza la calidez y la aprobación, pues valora por encima de todo la autonomía del niño, por lo que se le ofrecen pocas reglas y expectativas. 

La crianza negligente tampoco ofrece a los niños reglas para su conducta o expectativas sobre sus logros, pero tampoco los padres se muestran cariñosos ni solícitos. 

Parece claro que la crianza responsable es el estilo más positivo, de hecho es el que ha demostrado tener menos comportamientos de riesgo en la adolescencia. 

Estuve charlando con la Dra. Carmen S. Alegría sobre algunas de las cosas que podemos hacer para facilitar un estilo positivo de crianza que favorezca el neurodesarrollo de los más pequeños.

El afecto y la sensibilidad con que se afronta la crianza tiene efectos en el desarrollo cognitivo y en la competencia social y emocional que persisten hasta la edad adulta, lo que sugiere que las experiencias de la vida temprana tienen un impacto a largo plazo.


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2 Comentarios

  1. SANDRA LUZ SUÁREZ VÁZQUEZ

    Todas sus publicaciones, estan muy interesantes, una servidora trabaja en Educación Especial y todo este material, es muy enriquecedor y me ha sido útil para poderlo compartir con los docentes con los que trabajo,
    Muchas gracias por su interés en estos temas

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