“El sueño del bebé me desvela”.

Últimamente me encuentro con muchas madres, y unos pocos padres, que tienen una cara de llevar años sin dormir. Si les pregunto, me explican que su bebé no duerme, que se despierta hasta 3 veces cada noche, que es una auténtica tortura…

Insomnio -La mayoría de las madres, algunos padres y todos que hemos hecho guardia alguna vez, lo sabemos y no necesitábamos que nos lo confirmara la revista Sleep: interrumpir el sueño es peor para la salud que dormir poco.

Pero, ¿por qué la mayoría de bebés no duermen toda la noche de un tirón? ¿Es eso un problema? Vamos explicarlo un poco. 

neurodesarrollo y sueño

El ciclo sueño-vigilia sigue en el adulto un ritmo circadiano, es decir, que aproximadamente cada 24 horas completa un ciclo que se repite a diario como un patrón. Un adulto suele pasar unas 16 horas despierto y 8 dormido. (Y cuando no es así, las horas que está despierto en realidad va medio dormido, ¿verdad? 😉 )

En cambio, un recién nacido tiene un ritmo mucho más corto –un ritmo ultradiano–, el ciclo sueño-vigilia se repite varias veces a lo largo del día. De las 24 horas del día, un recién nacido normal puede dormir hasta 20 horas repartidas en ciclos de unos 60 minutos. En cada ciclo pasa 20 minutos despierto, 20 en sueño profundo y 20 en sueño agitado. Después, al poco tiempo pasa a dormir de 2 a 4 horas seguidas, separadas por intervalos de 1 a 2 horas de vigilia.

El recién nacido duerme indistintamente de noche y de día, siguiendo el ritmo que le marca su todavía inmaduro cerebro.

Con la madurez y la evolución del neurodesarrollo, el cerebro del bebé va cambiando progresivamente su patrón del ciclo sueño-vigilia.

A lo largo de los 3 primeros meses de vida aparece la distinción entre sueño nocturno y diurno, empieza a dormir más tiempo seguido de noche y está más despierto por el día.

Esta diferenciación sigue consolidándose entre los 3 y los 6 meses de edad, de  manera que hacia los 9 meses la mayoría de los niños duermen unas 5 horas seguidas por la noche, entre la media noche y las 5 de la mañana. El resto de las 14 horas que un bebé de 9 meses dedica a dormir se reparten entre sueño nocturno y siestas durante el día. Es normal que sigan teniendo un sueño muy “fragmentado”.

En cuanto al “neurodesarrollo del sueño” (término que me acabo de inventar pero creo que describe bien el concepto) podríamos decir que el cerebro dedica el primer año de vida a modificar la duración del ciclo sueño-vigilia de modo que pasa del ritmo ultradiano del recién nacido al ritmo casi circadiano –más parecido al del adulto– del niño de un año. Y además, a lo  largo de ese año, el sueño pasará de suceder indistintamente de noche o de día a ser mayoritariamente nocturno.

Al cumplir su primer año, los bebés duermen entre 13 y 16 horas cada 24 horas, de las cuales sólo 2 o 3 son siestas diurnas.

A partir del año de vida y hasta los 5 años, además de ir disminuyendo progresivamente el número de horas que el niño pasa durmiendo, desaparecerán también las siestas. De modo que el ciclo sueño-vigilia a los 5 años ya tiene un ritmo totalmente circadiano.

fases sueño

los despertares nocturnos

Si conocemos la evolución del ciclo sueño-vigilia durante los primeros años de vida no nos extrañará que los bebés normales se despierten de forma periódica durante la noche.

Es la otra cara de la moneda. Si un bebé recién nacido duerme hasta 20 horas y no todas son de día, obviamente se despertará por la noche. Y como tarda casi un año en cambiar su ciclo sueño-vigilia, estos despertares durarán al menos un año aunque, por fortuna para el adulto, cada vez serán menos frecuentes y más breves.

Los 9 meses son una edad crítica. Es frecuente oír que “el niño dormía toda la noche seguida y ahora se despierta y me llama”. Esto tiene una explicación sencilla:

  • Por un lado, aunque todos los bebés se despiertan en algún momento por la noche, menos de la mitad de los padres –entre el 10 y el 44%– se dan cuenta. Es decir que antes tampoco dormía “toda la noche seguida”.
  • Por otro lado a los 9 meses el niño es ya mucho más autónomo y su cerebro mucho más activo cuando está despierto, así que cuando se despierta por la noche, es frecuente que le cueste volver a dormirse y pase más rato despierto, encima ahora sabe llamar mejor.

Hasta el 88% de las consultas por trastorno del sueño en menores de 2 años son debidas a estos  despertares nocturnos prolongados.

los hábitos nocturnos

Los hábitos y horarios de sueño se ven fuertemente modificados por el ambiente.

Como sucede con el desarrollo de cualquier otra conducta, en el establecimiento de unos buenos hábitos de sueño van a influir la personalidad del niño, su ánimo, si se encuentra mal o si padece un problema de salud crónico. Pero sobre todo va a influir el ambiente y la actitud de los padres.

La actitud de los padres influye notoriamente en el desarrollo de la conducta del sueño de los hijos, tanto en el momento de acostarlos como en los despertares nocturnos. El tipo de educación que quieren para sus hijos –más indulgente o más estricta–, el estado de humor o su salud son factores ambientales importantes en el establecimiento de rutinas.

Como en cualquier rutina, es fundamental establecer horarios regulares de acostarse y de siesta.

El estilo de crianza será también determinante, la lactancia prolongada o el colecho influyen fuertemente en los hábitos de sueño.

los “problemas” del sueño y los adultos

En mi opinión las madres que no duermen, y algunos padres que tampoco, desconocen todo lo mencionado hasta ahora.

Sí saben que los bebés duermen mucho y de forma irregular los primeros 3-6 meses pero quizá no son conscientes de cuan importante es su actitud a la hora de establecer una rutina de acostarse y unos hábitos de sueño. Es altamente probable que con el segundo hijo las cosas se hagan diferentes y los problemas sean mucho menores (la experiencia es un grado).

Para dormir hay que avisar al cerebro de que nos disponemos a descansar. Niños y adultos. El “ritual” que hagamos antes de acostarnos indica al cerebro que vaya preparándose para dormir.

Si un bebé se duerme siempre de la misma forma, más adelante será difícil vencer esa rutina para cambiarla por otra. Que tu hijo se acostumbra a dormir en tu presencia, no te extrañe luego que cada vez que se despierte, y sea “consciente” de estar despierto, te reclame.

Además aparecen otras situaciones frecuentes, la negativa a irse a la cama. Es normal entre el año y los 2 años de vida que los niños no quieran acostarse porque ven que los adultos siguen activos. Aparecen aquí las “luchas” de poder entre padres e hijos. También puede ser que sientan miedo de irse a dormir y entonces es frecuente y el uso de “objetos de transición” –chupete, peluche, manta–,  que calman la ansiedad y “sustituyen” la presencia del adulto.

el sueño en la crianza

Con esta información pretendo ayudarte a tomar decisiones. Ni mucho menos pretendo decir como debes criar a tu hijo, es tu elección el estilo educativo, los horarios, el uso de rituales…

Pero sí es mi obligación recordarte que dormir es fundamental para el neurodesarrollo. Los niños que no duermen bien tienen más problemas de aprendizaje, de conducta, de rendimiento escolar… a la larga pueden desarrollar enfermedades crónicas físicas (hipertensión arterial, obesidad, hipercolestrolemia) y psíquicas (ansiedad o depresión).

Piensa en la crianza que quieres darle a tu hijo y en como adecuar la información que te ofrezco para conseguir que duerma bien.

Tampoco escuches a todo el mundo, parece que todos saben como hacerlo y se permiten aconsejarte. Cuanto mejor informados estén los padres, menos dudas tendrán ante las opiniones de crianza de los demás.

Hazte unas preguntas sencillas:

  • ¿Puedes dormir cuando no estás cansado?
  • ¿Hay algún ritual que te facilite dormir?
  • Si tienes hambre, ¿te despiertas?

Ponte en el lugar de tu hijo y piensa que le pasa igual que a ti. Ningún bebé duerme si no está cansado, si tiene hambre o si le alteras las costumbres.

Aprende a detectar las señales de cansancio de tu hijo –unos niños se inquietan, otros se quedan parados con mirada vidriosa, dejan de jugar, bostezan…– y apenas las notes ponlo a dormir.

Cuando duerma ayúdale a distinguir entre el sueño de día y el de noche. De día déjalo en una habitación con claridad del sol y donde se escuchen los ruidos ambientales propios del ajetreo diurno. Por la noche báñalo, ponle el pijama y acuéstalo en una habitación oscura y en silencio.

Si es más mayor, mantén rituales que además incorporen normas de higiene. Ponerse el pijama, lavarse los dientes o leer un poco antes de dormir, suele ser lo más habitual. Nada de tele, juegos movidos o pantallas luminosas… a menos que quieras que se desvele.

Los bebés pequeños comen muy a menudo, cada 2-4 horas o menos, no se dormirá si tiene hambre, pero si le dejas dormido al pecho cuando ha acabado de comer asociará el acto de chupar o mamar con dormir y luego no hay quien cambie eso. Si tu intención es que se duerma solo, sin ayuda, déjalo mamar hasta que tenga sueño y entonces cuando distingas esas señales de cansancio que decíamos antes, ponlo a dormir… ¡y no le pongas chupete!

Si se despierta por la noche y no tiene hambre ni ninguna molestia, no te levantes a cogerlo, ni a ver que le pasa, solo conseguirás que se active más y que el despertar sea más largo. Si te llama, indícale suavemente que es hora de dormir, ¡desde tu propia cama! si no te ve, mejor.

conclusión

Es importante conocer que el sueño del bebé y del niño no tiene los mismos patrones que el del adulto. Esto facilita a las madres, y a algunos padres, estar tranquilos porque aunque se despierte por la noche lo más probable es que su hijo esté durmiendo y descansando bien.

Estar informado es imprescindible para decidir con conocimiento de causa la crianza que quieres para tu hijo.

Por último, soy muy consciente de que estas explicaciones son muy fáciles de dar y a veces muy difíciles de poner en práctica, así que sobre todo intenta no ponerte nerviosa y recuerda que en tu pediatra tienes un aliado, coméntale todas las dudas que surjan.

Si te gusta lo que comparto, ¡compártelo tu también!

¡Muchas gracias!

↬ 2015 © mj mas

___________________________<sobre esta información>

Gráficos: “insomnio” y “neurodesarrollo fases del sueño” por © mj mas.

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Acerca de mj mas

Neuropediatra · Ejerzo la Medicina con Ciencia y humanidad. Aquí divulgo sobre el imperfecto cerebro humano.

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  1. Sophie dice:

    ¿Cómo sé si un bebé llora por hambre o porque simplemente se ha despertado sin ir a su cunita a ver qué pasa?
    Si una madre o un padre suele portear a su bebé, ¿es positivo o beneficioso que duerma mientras se le portea o sería mejor pasarlo a carrito o cuna para dormir?
    Muchas gracias, como siempre 🙂

    • mj mas dice:

      ¡Buenas preguntas! Aunque parezca increíble a partir de los pocos días de vida el llanto del bebé empieza a ser diferente según sus necesidades básicas. No llora igual por hambre que por otra causa y sus mamás lo reconocen.

      La segunda pregunta es más difícil de contestar y creo que necesita de otra previa, ¿por qué esa mamá ha decidido hacer porteo?
      Me atrevo a contestar en general, si acostumbramos al bebé a dormir en brazos, será difícil que se duerma de otro modo. Aunque si lo porteamos solo de día quizá también le ayudemos a diferenciar entre sueño nocturno y diurno.
      Tengo dudas al respecto, la verdad.
      Gracias Sophie por aportar. 🙂

      • Sophie dice:

        Conocí hace poco el porteo por una foto en Instagram. Me encanta esta red social por lo impactante que es 🙂 una imagen dice mucho. Me llamó la atención y me puse a investigar, la verdad es que no recuerdo haber visto a nadie porteando a su bebé, todo lo más a algún niño más mayorcito y en una especie de mochila-canguro. No me termina de convencer el tema de portearlo a la espalda y respecto a portearlo por delante, no sé hasta qué punto es seguro en bebés de muy corta edad por la postura que puedan adoptar ni, si como tú dices, se acostumbrarán a dormir en brazos y llevarán mal el dormir solitos en un carro o cuna

      • mj mas dice:

        Lo que planteas del porteo es interesante, no conozco muy bien el tema así que he indagado un poco y me ha gustado este artículo de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria http://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-12/el-porteo-ergonomico/
        Creo que puede ayudarnos con las dudas. 🙂

  2. Zara dice:

    Qué interesante la entrada y las cuestiones posteriores!! Muchas gracias
    Pd: Me gustaría votarte al premio Bitácoras pero la verdad que no me apaño, no tengo face ni twitter y no me da opción de mandar al mail, pero si por mí fuera, el premio es tuyo 😉

    • mj mas dice:

      Gracias Zara.
      Gracias a mis lectores me siento “ganadora moral”, sin duda un premio más importante que el Bitácoras. 🙂
      Un abrazo.

  3. Mery dice:

    ¡Hola!! Bebe de 10 meses que dormía en su cuna, despertando varias veces pero era relativamente fácil que volviera a dormirse.. Pero desde hace 1 mes tengo que dormirla en brazos de nuevo y solo quiere dormir conmigo. Coincidió con que estuvo enferma y estábamos fuera de casa. Al volver he intentado que de nuevo se duerma en su cuna pero es imposible, llora de forma histérica y no se duerme, ¿algún consejo? No me gusta la idea de dejarla llorar, aunque si no mejora la situación no sé si tendré que hacerlo!! 😦 ¡Muchas gracias por anticipado!

    • mj mas dice:

      Hola Mery, pues lo primero habría que ver a la niña para poder darte un consejo fundado. Sin una visita cualquier consejo es inadecuado.
      Habla con tu pediatra o pídeme cita para valorarla.
      Gracias por leer el blog.
      Un saludo.

  4. Isabel dice:

    Buenos días. Súper interesante el artículo, me ha tranquilizado bastante entender que los bebés tienen sueño agitado en la misma proporción que sueño relajado.

    Me interesaria saber como se distribuye ese sueño a lo largo del día.

    También me resultaría muy interesante un artículo sobre el automecimiento.

    Muchas gracias

  5. ¿Has publicado sobre terrores nocturnos?. Me parece un tema muy difícil de manejar

Si comentas, todos aprendemos. ¡Gracias!

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