El Trastorno por Déficit de Atención

Hiperactividad (TDAH)

es el más frecuente de los trastornos del neurodesarrollo, ocurre en aproximadamente el 5% de los niños.

La característica más visible, e imprescindible para el diagnóstico, es la dificultad en atender y permanecer concentrado en una tarea, académica o no. También puede aparecer inquietud motora e impulsividad.

Estos síntomas varían según sea la edad del niño e influye mucho la motivación que provoca la tarea que ha de realizar. Por eso deben deben manifestarse al menos en dos ambientes diferentes (por ejemplo en casa y en el colegio) o más (por ejemplo, también en la práctica de deporte).

No todos los niños muestran la misma intensidad en todos los síntomas. Así unos son más movidos e impulsivos, y resulta más fácil detectar el problema, y otros más inatentos.

Los niños, o niñas, que muestran un patrón predominantemente inatento suelen consultar por otros motivos. Voy a ilustrarlo con una pequeña historia que bien podría ser real…Alicia entra en la consulta. Tiene 9 años y cursa 4º de primaria, viene acompañada de sus padres. Muy tranquila, poco habladora. Se ruboriza cuando la saludo y no puede evitar desviar la mirada. “Es muy tímida” dice su madre.

Consultan porque Alicia tiene muchos dolores de cabeza. Por mis preguntas me doy cuenta que los dolores están relacionados con su mal rendimiento escolar. Las características del dolor y su conducta en casa y en clase me hacen sospechar un TDA-H.

En clase está quieta, escucha a la maestra y no alborota ni habla con sus compañeros. Pero si le preguntan, no se entera. Olvida los deberes, no recuerda apuntar el día del examen y ha suspendido música porque no ha presentado a tiempo un trabajo. En el patio juega con sus amigas de siempre, prefiere que sean las demás las que tomen la iniciativa y raramente se enfada o quiere imponer su voluntad.

Cuando llega a casa enseguida se pone a hacer los deberes. Eso sí, se levanta muchas veces de la mesa porque ha olvidado algo, tiene sed o de repente recuerda un recado para su madre. En el camino de vuelta se entretiene siempre y se pone a hacer otra cosa que no tiene nada que ver.

Durante la conversación con ella aprecio que es una niña capaz, con buena voluntad, que quiere agradar. Pero llama mucho la atención que se siente insegura, que antes de contestar pregunta siempre “¿qué?” y necesita que repita las preguntas varias veces. Continuamente busca con su mirada la aprobación de sus padres.

Si no hablamos con ella se evade fácilmente y no presta ninguna atención a lo que estamos diciendo.

Los padres me cuentan que últimamente la ven triste y poco comunicativa.

La exploración clínica no muestra alteraciones.

Tras varias visitas, un electroencefalograma normal y unas pruebas psicológicas, queda claro que Alicia tiene un TDA-H en el que no hay hiperactividad (eso sí, se muerde las uñas).

Una vez queda claro el diagnóstico, iniciamos tratamiento farmacológico y hago una nota al colegio que enseguida pone en marcha medidas educativas adecuadas para ella.

Se sienta en primera fila, la maestra se asegura de que organiza su agenda, que no olvida los deberes y le ayuda a organizar la información de manera que ha empezado a rendir bien y los exámenes ponen de manifiesto que sus esfuerzos valen la pena: ¡ha aprobado todo y hasta tiene dos sobresalientes!

Desde que está diagnosticada y atendida Alicia está más contenta, se siente segura y capaz y aunque tiene que seguir esforzándose mucho ya no dice “¿qué?” antes de contestar.

2018 © mj mas
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Acerca de mj mas

Neuropediatra · Ejerzo la Medicina con Ciencia y humanidad. Aquí divulgo sobre el imperfecto cerebro humano.

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  1. Yoana dice:

    Hola cada vez que publica algo relacionado con TDA yo me meto en su explicación pues como madre de una niña con TDA es todo muy complicado. Yo he luchado mucho en el colegio porque me hija fuera atendida correctamente, todo ese esfuerzo mío y del colegio ha dado resultado. Mi niña está medicada, fue una decisión muy meditada pero ha sido lo mejor que hemos hecho, es muy lista, colabora y sus compañeros la ayudan muchísimo. Mi preocupación es cuando llegue al instituto, pero bueno para eso faltan dos años.

    • mj mas dice:

      Hola Yoana, estoy segura que es una buena decisión y que con esa dedicación que tiene ala ayuda del colegio pasará al instituto y lo superará, aún con todo el esfuerzo que eso supone.
      Un cordial saludo.

  2. Cathy dice:

    Los dolores de cabeza han desaparecido?
    La medicación era necesaria? Porqué?

  3. elisamartinortega dice:

    Los síntomas que se describen aquí (timidez, desconcentración en las tareas escolares, pérdida de objetos, ¡morderse las uñas!) son muy inespecíficos y desde luego que no parecen tan graves como para tomar una decisión como medicar a un niño. Se necesitaría una profunda exploración psicopatológica (empezando por las relaciones con los padres y los iguales), en varias sesiones, tratando de comprender los conflictos que están dando lugar a tanta inhibición y nerviosismo. Un caso así debería ser derivado a un psicólogo/psquiatra infantil, experto en psicopatología infantil, y no hablo de pasar tests sino de otras muchas cosas más sutiles. Los factores psicológicos y sociales quedan aquí completamente apartados del cuadro: ¿cómo es ese colegio?, ¿qué pedagogía utilizan?, ¿por qué a esta niña no le interesa, o no se adapta a lo que le piden en clase? El bajo rendimiento escolar, la apatía, la timidez no son enfermedades ni deberían ser tratadas como tales. No puede ser que la primera medida que se tome sea medicar a un niño, sin haber agotado todas las posibles opciones antes. Esa debería ser siempre la última opción.

    • mj mas dice:

      Efectivamente, Elisa, se trata de un relato breve que pretende ilustrar una historia real sin entrar en detalles. En muchas otras entradas del blog hago hincapié en los entresijos diagnósticos y terapéuticos del TDAH.
      Tal y como se indica en el relato, hubo varias visitas antes de llegar a un diagnóstico, en las que se abordaron las cuestiones que señalas y muchas otras.
      El diagnóstico de TDAH conlleva un abordaje serio y en ocasiones la asistencia de otros profesionales.
      En cambio, como sabes, el tratamiento es siempre multidisciplinar y en la mayoría de los casos la medicación es imprescindible y así se recomienda en la literatura actual sobre el TDAH.
      Gracias por tu comentario que me ha permitido hacer esta aclaración.

  4. elisamartinortega dice:

    Bueno, veo bien que en este blog solo se aceptan los comentarios de quienes le dan la razón en todo. Ningún espíritu crítico por su parte. Por suerte hay otros muchos profesionales que cuestionan el enfoque del tratamiento del TDAH y no se pliegan así a los intereses de la industria farmacéutica.

    • mj mas dice:

      Si por tardar unos días en contestar a un comentario (mi tiempo es tan limitado como el de cualquiera), saca usted conclusiones gratuitas y emite acusaciones graves, creo que no se aplica a sí misma el rigor que exige a una humilde entrada con una hisotrieta, sin más pretensiones que ilustrar de forma amena un caso.
      Tampoco contribuye a la sana discusión que pueda beneficiar a los lectores y entiquecerles con sus conocimientos. Porque imagino que es usted psicólogo y como tal debería buscar una conversación constructiva. Aunque más bien parece que quiera aprovecharse de esta plataforma, que amablemente se le ofrece, para otros fines (usted sabrá cuales, ayudar queda claro que no).
      Las críticas fundadas, educadas y con respaldo científico son siempre bienvenidas.
      Las que buscan confundir a los pacientes y se emiten con la superioridad moral que usted ha demostrado, me parecen simplemente una grosería que no tengo porqué tolerar.
      En cualquier caso, y para que quede bien claro, aquí dejo publicado su desafortunado comentario.

  5. Sonia dice:

    Hola, muy buena entrada la de este blog. Querría hacer una puntualización: hay que tener mucho cuidado con los diagnósticos de TDAH, y más aún, con la prescripción de fármacos para tratarla. Me explico: […]
    , pero el abuso de este tipo de diagnósticos para enmascarar problemas de otra índole puede ser muy peligroso. Afortunadamente, tenemos buenos profesionales que siempre saben distinguir las churras de las merinas.

    Un saludo
    Sonia Ferrer

    • mj mas dice:

      Hola Sonia,
      así es, hay que ser muy cuidadoso con el diagnóstico ya que es lo que va a condicionar el tratamiento.
      Por razones de confidencialidad he borrado parte de tu comentario, seguro que estarás de acuerdo.
      Gracias por tu aporte.
      Saludos cordiales.

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