el TDAH

El Trastorno por Déficit de

Atención – Hiperactividad (TDA-H)

es un trastorno de la conducta de origen orgánico

en las nubesDisminuye la capacidad de atención, acompañado o no de impulsividad e hiperactividad. Afecta la conducta en todas las situaciones y entornos, perturbando el aprendizaje y las relaciones sociales.

Merma la calidad de vida de quienes lo padecen. Empieza en la infancia y persiste toda la vida, con variaciones cualitativas y cuantitativas de sus síntomas, con consecuencias para la salud del niño y la del adulto que llegará a ser.

Lo sufre entre el 4-6 % de niños en edad escolar. Es el trastorno neuropsicológico más frecuente de la infancia y la patología crónica más prevalente en la edad escolar. Su sintomaltología perturbadora, alta frecuencia y cronicidad, confieren al TDA-H una alta relevancia para quien lo padece,  su familia y la sociedad en general.

¿Por qué se produce el TDA-H?

Su causa o causas no son aún bien conocidas. Se trata de un trastorno neurobiológico indudablemente genético (su tasa de heredabilidad es superior al 50%) con una gran variabilidad clínica, modulada por factores ambientales aún no bien estudiados.

Hay una disfunción de la dopamina y noradrenalina cerebrales de los circuitos frontales encargados de procesar la información a través del control de la atención mantenida, la planificación de las tareas y la inhibición motora.

Afecta el aprendizaje, la cognición general, el lenguaje, y la coordinación. También puede ser secundario a lesiones cerebrales en estos circuitos.

Manifestaciones clínicas del TDA-H

Tres síntomas definen el trastorno:

  • dificuldad en mantener la atención en una tarea (déficit de atención)
  • incapacidad para contener una respuesta inapropiada (impulsividad)
  • movimiento excesivo para la edad y situación en que se encuentra (hiperactividad).

Pueden presentarse todos por igual o puede predominar la inatención o la hiperactividad-impulsividad. Estos síntomas no pueden explicarse por otras razones, e interfieren en la actividad normal del niño en todas las situaciones (en casa, el colegio…).

A menudo hay fracaso escolar y dificultades en las relaciones sociales con una baja autoestima.

Muy frecuentemente, el TDA-H se asocia a otros problemas de conducta, motrices, emocionales (depresión y ansiedad), del aprendizaje y de la lecto-escritura. El retraso mental de diferentes causas a menudo se asocia también al TDA-H.

Tratar adecuadamente el TDA-H mejora el retraso. La epilepsia puede asociar un TDA-H y ambos han de tratarse.

Diagnóstico del TDA-H

El TDA-H es un trastorno de la conducta. No existen marcadores biológicos y suele asociarse a otros trastornos, lo que hace difícil su valoración y diagnóstico.

El diagnóstico es clínico, basado en los criterios del DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Health Disorders, Fourth Edition). Incluso utilizando estos criterios encontramos dificultades diagnósticas, por eso es determinante la experiencia del neuropediatra. Puede ser de utilidad:

  • recoger la conducta mediante cuestionarios para padres y maestros (Conners, Barkley, ADHD Rating Scales).
  • la valoración cognitiva del niño, aunque el propio trastorno puede interferir en los resultados
  • pruebas neuropsicológicas para valorar la atención y la lecto-escritura

La realización de pruebas complementarias sólo se hara en los casos dudosos o con sospecha de patologías asociadas.

Tratamientodel TDA-H

vrg Ha de ser individualizado y multimodal, teniendo en cuenta la edad del paciente, el tipo de TDA-H y la gravedad de los síntomas.

Los pacientes leves desarrollan mecanismos compensatorios que les permiten controlar los síntomas.

En los moderados y graves la utilidad de los fármacos es indiscutible, siendo el de primera linea el metilfenidato, que actúa modulando la disfunción de los neurotransmisores implicados, la dopamina y la noradrenalina.

La experiencia del neuropediatra es determinante en el éxito del tratamiento farmacológico. Los tratamientos conductuales no funcionan en todos los casos y sus efectos beneficiosos lo son a corto plazo. El tratamiento ideal combina fármacos para tratar los síntomas biológicos -núcleo del trastorno- con ayuda psicopedagógica y psicosocial dirigida a los niños, sus familias y el colegio.

Sin tratamiento, las dificultades del TDA-H persisten a lo largo de toda la vida, con diferente intensidad según la gravedad.

Los pacientes leves compensan sus dificultades pero presentan un retraso en los aprendizajes que les causa tristeza y frustración.

Los trastornos moderados tienen fracaso escolar y una peor calidad de vida.

Los graves, tienen trastornos antisociales y/o problemas de abuso de sustancias tóxicas como el alcohol y las drogas.

↬  16.junio.2016 © mj mas
_______________________________<sobre esta información>

Relacionados:

Bibliografía:

  • Prevalence and Assessment of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder in Primary Care Settings. Ronald T. Brown – Pediatrics 2001; 107: 43
  • ADHD: Clinical Practice Guideline for the Diagnosis, Evaluation, and Treatment of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder in Children and Adolescents Subcommittee on Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder, Steering Committee on Quality Improvement and Management – Pediatrics 2011;128;1007
  •  Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder – OMIM 2013
  • Neurobiology of ADHD. Gail Tripp, Jeffery R. Wickens – Neuropharmacology 2009; 57: 579–589

6 Comentarios

      1. M. P. S. Sanz Martín

        Buenos días. Soy familiar de Tdah y docente.
        Observo con creciente preocupación como argumentando un sobrediagnóstico resulta con frecuencia muy difícil derivar al servicio de salud pertinente a niños y adolescentes que cumplen criterios de sospecha de trastorno por déficit de atención. Con la misma preocupación de constatar como va calando en la opinión pública e incluso profesional, la idea de que el trastorno no existe.
        En los ya muchos años de ejercicio de mi profesión he visto las consecuencias demoledoras que para los afectados y sus familias puede tener la enfermedad no tratada.

  1. Quisiera preguntarle si es real o no, desde su punto de vista, la relación entre este tipo de trastornos y el uso cada vez más extendido de pantallas entre los chicos. Gracias.

    1. Esa es una gran pregunta, Natxo.
      A priori no podemos decir que el uso de pantallas tenga relación con TDAH per sé.
      Aunque sí me parece que el uso de pantallas con fines lúdicos (como los juegos on-line y demás), favorece un tipo de respuesta rápida y poco meditada que quizá no sea la más adecuada para facilitar el desarrollo del pensamiento analítico y la atención sostenida. Pero por lo que sabemos hasta el día de hoy, las pantallas no causan TDAH.
      Saludos.

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