Síndrome de Asperger: ser o no ser

En 1994 el DSM-IV –la cuarta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders– incluye al síndrome de Asperger como patología diferenciada del autismo, para volver a reunificarlos en su quinta, y hasta ahora última, versión de 2013.

Estos vaivenes generan confusión y dan la impresión de que estas clasificaciones son arbitrarias o que inducen al error, pero no es así. Como sucede con todos los trastornos del neurodesarrollo, los límites entre uno y otro no son nítidos.

La naturaleza nunca traza una línea sin difuminarla. 

Lorna Wing

La Dra. Lorna Wing fue quien introdujo el concepto de espectro para referirse al autismo.

En la primera descripción del autismo, hecha en 1943 por el psiquiatra Leo Kanner, todos los niños tenían graves dificultades cognoscitivas y se estimaba que de cada diez mil niños, cuatro o cinco tendrían autismo.

Pero Wing observó que las dificultades para la interacción social, la capacidad simbólica y la comunicación que caracterizan al autismo son independientes del nivel de cognición y que uno de cada cien niños mostraban estas dificultades. Había tenido ocasión de leer un artículo de otro psiquiatra austríaco, Hans Asperger, en el que exponía los casos de cuatro niños con conductas similares a las descritas por Kanner, pero con mejores competencias verbales y sociales, aunque seguían siendo peculiares.

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El artículo, de 1944, estaba en alemán por lo que había pasadodesapercibido para los círculos médicos anglosajones, pero en 1981, Lorna Wing lo «descubre» para el mundo al publicar su emblemático artículo El Síndrome de Asperger: un relato clínico. Describía Wing que, a pesar de que todos los niños con autismo comparten unos síntomas centrales, el autismo se expresa en un amplio rango de variabilidad y habló por primera vez de un espectro de manifestaciones autísticas: en un extremo estarían los niños con más dificultades cognitivas, como había descrito Kanner, en el otro los que mostraban síntomas más sutiles, del tipo de los descritos por Asperger.

Sin embargo, lo que hace 40 años parecía un avance en la comprensión del autismo, un acercamiento a una clasificación más pormenorizada, hoy vuelve a diluirse en el extenso catálogo de sus manifestaciones.

Clasificaciones aparte, ¿existe o no existe el síndrome de Asperger? Personas que tienen sutiles dificultades en la relación con otros o que tienen un lenguaje peculiar, ¿tienen autismo o Asperger? Quizá ¿un fenotipo ampliado?

En mi opinión, cada vez parece más claro que todos los trastornos del neurodesarrollo son manifestaciones delimitadas de un problema con un origen común: la disfunción cerebral del neurodesarrollo, como explico con detalle en «El cerebro en su laberinto», y el síndrome de Asperger no es una excepción.

Sin embargo creo que debemos conocer cómo se sienten y cuáles son las dificultades específicas de las personas con síndrome de Asperger, en especial lo difícil que les resulta socializar, y esto se entiende muy bien en este programa, «Eso no se pregunta» de Telemadrid. Personas con síndrome de Asperger, de distintas edades y situaciones, responden a las típicas preguntas que se hacen quienes no conocen el TEA y lo asocian al estereotipo del autismo que tiene el imaginario colectivo.

Me ha parecido un excelente ejercicio de simular una conversación con ellos que seguro os resultará muy enriquecedora.

En cuanto a mi opinión sobre el uso de clasificaciones, me remito a lo que escribí en «El cerebro en su laberinto»:

Todas estas controversias generan la falsa idea de que el DSM y el CIE inventan diagnósticos, cuando en realidad suponen un intento científico de recoger y agrupar con cuidado datos clínicos que la investigación ha demostrado lo bastante relevantes como para considerarlos un trastorno. Su plena aceptación entre clínicos e investigadores los convierte en un referente común que permite homogeneizar el lenguaje científico y pone trabas a la subjetividad diagnóstica. La posibilidad de agrupar pacientes, aunque solo sea porque comparten características fenomenológicas, facilita el avance científico.

↬ 2021 ©MJ Mas

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Gráficos: «Borrar el Asperger» y «El lenguaje del Asperger» por ©MJ Mas, todos los derechos reservados.

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2 Comentarios

  1. Mirando el DSM 5, hay un trastorno de la comunicación que es el trastorno de la comunicación social. Entiendo que este es un trastorno diferente del Trastorno de Asperger ¿es así?
    Mil gracias.

    1. Hola, Carmen.
      Para el diagnóstico del trastorno de la comunicación social debe haber dificultades específicas en la pragmática o uso social del lenguaje, pero no en otros aspectos de la comunicación verbal, como la prosodia o la literalidad que sí están presentes en el Asperger ni los comportamientos repetitivos e intereses restringidos necesarios para cualquier diagnóstico de TEA.
      Gracias por tu interés.

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