El día del libro ¿digital o analógico?

Gracias a la gran capacidad adaptativa del cerebro humano habitamos todas las latitudes de la Tierra y hemos desarrollado más de 6.000 lenguas distintas que, sin duda, resultan claves para la enorme diversidad cultural de nuestra especie.

La lengua, el lenguaje hablado de cada uno, facilita el pensamiento, lo hace más fluido, abstracto y reflexivo, permite también comunicarnos con los demás. Pero el lenguaje hablado no es la única forma de representar una idea, hemos inventado múltiples sistemas de signos, de los que el principal y más exitoso es la escritura.

Lo escrito permite transmitir la información salvando las barreras del tiempo y del espacio.

En la escritura alfabética occidental una letra representa un sonido y la unión de varios sonidos forma palabras.

Así que leer nos permite «ver» la sonoridad de las palabras.

Pero esto no es así en todas las culturas, ni actuales ni pasadas. A lo largo de la Historia y la Geografía, nuestra especie ha creado distintos sistemas de escritura –jeroglífica, cuneiforme, alfabética, china, mesoamericana o del valle del Indo–, cada una con su propio soporte –piedra, arcilla, hueso, caparazones animales, papiro, pergamino o papel–, que determina el objeto usado para escribir  –punzones, cuñas, plumas o pinceles– y por tanto la necesidad de desarrollar la habilidad manual adecuada para usarlos.

La lectura y la escritura implican a funciones visuales, auditivas y manipulativas complejas de manera que cada sistema de signos conforma los circuitos cerebrales de forma diferente.

¿Para qué sirve leer? ¿Y los libros?

Hasta no hace tanto tiempo, el uso de estas herramientas estaba reservado a los oficios de escribas y copistas, pocas personas sabían leer y escribir. Los rollos, pergaminos y libros eran costosos de producir, las copias eran escasas. Quien las tenía y sabía leer, podía acceder a la herencia cultural de sus antepasados.

Con la invención de la imprenta se facilita la tarea de copiar libros, objetos aún caros pero cada vez más accesibles y populares que ponen al alcance de la mayoría el conocimiento universal.

Pero el ingenio humano no se conforma, nuestro inquieto cerebro no deja de idear cosas nuevas y así aparecen las grabaciones de audio y de imagen y la última revolución cultural: la información digital.

Si podemos transmitir la información mediante un audio o un vídeo, al que además podemos añadir otras informaciones visuales… ¿Seguirán la lectura y los libros siendo tan necesarios?

Aprender a leer en la era digital

Si leer requiere la coordinación de los sistemas visual y auditivo, escribir incorpora además los circuitos de la manipulación. Por supuesto la lectura desencadena procesos mentales y evoca emociones, de manera a que todo el cerebro participa en las tareas de lectoescritura.

Haz clic en la imagen para conocer los detalles del proceso lector.

Esta es la manera «clásica» por la que el cerebro lee y escribe. Pero la aparición de los dispositivos digitales y las peculiaridades de su soporte (pantalla) y de su herramienta de escritura (teclado) producen sutiles modificaciones en el proceso lector y de escritura del cerebro.

El papel tiene páginas de dos caras que condicionan una distribución de lo escrito distinta a la de la pantalla, donde el texto casi siempre está en la misma página infinita.

En el papel hay notas al pie, interrupciones de la lectura para aclarar algo, que en el texto digital se corresponden con los enlaces o hipervínculos. La distribución del texto y de las ilustraciones es fija en el libro, y también la textura, el olor del papel o el diseño de la portada. En cambio el texto digitalizado se visualiza distinto según ampliemos el tamaño de la ventana en nuestra pantalla, el dispositivo que usemos, el tipo y tamaño de letra escogidos y el modo de lectura (brillo de pantalla, con o sin distracciones, con o sin anuncios…) seleccionado para la lectura. O sea, que no podemos tirar de nuestra «memoria fotográfica» para recordar donde está aquello que hemos leído. El cerebro pierde la referencia «topográfica» con la que se acostumbró a leer cuando aprendía.

También hay cambios en la escritura, de la necesidad de una preferencia por desarrollar en una de las dos manos  una prensión precisa y exquisita, pasamos al gesto de pulsar un resorte usando todos los dedos de ambas manos o solo algunos… El tipo de coordinación óculo-motora necesaria cambia.

Pero, a pesar de que los dispositivos digitales portátiles están cada vez más extendidos y sirven para más cosas, sólo existen desde hace apenas unos 7-8 años, así que la mayoría de personas que los usamos, niños o adultos, hemos aprendido primero a leer sobre papel. Por eso no disponemos de experiencia suficiente, ya no digamos pruebas científicas, para afirmar que para aprender a leer el papel es mejor que la pantalla o viceversa.

Sócrates no dejó ninguna obra escrita. Conocemos su método, la mayéutica, a través de los escritos de sus discípulos, sobre todo Platón, a quienes planteaba preguntas para que ejercitaran la lógica y de este modo llegaran a la verdad por sí mismos. Creía imposible transcribir esa experiencia de alcanzar la verdad y para él los libros, como objetos incapaces del dialogar, suponían un obstáculo para la labor filosófica. Eran, según él, el peor de los males porque contenían la ignorancia de quien cree que sabe.

Sócrates consideraba que la lectura era un vicio, condenable como cualquier otra pasión.

Claro que el pensamiento y la forma de transcribirlo ha evolucionado a lo largo de todos los siglos que nos separan de Sócrates, unos 26, y que ahora el conocimiento humano es tan amplio y diverso que es aún más inabarcable de lo que era entonces.

El soporte escrito es, por ahora, insustituible porque es el que contiene la información y saber descifrarla es lo que nos da acceso al conocimiento, pero lo importante sigue siendo aprender a reflexionar, a pensar, a comunicarnos e intercambiar información y en esa sociabilidad seguir aprendiendo. Tal y como ya sucede con las redes sociales.

Más allá de la lectura

Y los dispositivos digitales son una herramienta más para el aprendizaje que además ofrecen muchas más posibilidades, porque no solo nos permiten recibir información en escrita en cualquier lugar, sino también en otros formatos: audio, vídeo fotografía, juegos interactivos, presentación de diapositivas…

Para los niños pequeños, que aún no saben leer, pueden ser una herramienta de aprendizaje interesante, que como cualquier otra es mucho mejor si la usan acompañados de sus padres o maestros.

También pueden resultar muy útiles a aquellos niños que tienen un problema de neurodesarrollo, como contaba Rosa Aparicio en el post «iPads para el colegio» o en algunos niños con dislexia, como apunta este estudio de Schneps y colaboradores (2013).

Lo digital es ya lo cotidiano para los niños y los adolescentes, las pantallas forman parte de su entorno natural. La comunicación, el ocio y por supuesto también el aprendizaje son ya digitales. Es más, lo que se aprende en lo analógico se integra con lo digital y lo digital complementa y se mezcla con lo analógico de forma inseparable. No hay dos realidades, una digital y otra real, ambas forman parte de su tiempo y por tanto de su realidad.

Por eso considero poco realista controlar el tiempo que pasan, que pasamos, delante de una pantalla, aunque, por otra parte, la preocupación de que sean adictos al móvil es razonable, aunque no está claro que podamos hablar de una verdadera adicción.

También inquieta que el móvil favorezca el fracaso escolar, provoque conductas de riesgoempeore el sueño, o que favorezca el sedentarismo al reducir el juego al aire libre.

En un próximo post hablaré de lo que realmente sabemos a día de hoy sobre estas preocupaciones. Permíteme que por ahora te de

Mi opinión

Seguro que sesgada por mi amor a la lectura y los libros, aconsejo aprovechar el día del libro para fomentar la lectura crítica en los niños. Leer, la lectura es perfecta para aprender a formarse opiniones propias y no prestadas, me parece una excelente manera de desarrollar la confianza en uno mismo y aprovechar la herencia cultural de nuestros ancestros y mayores.

Elegir un libro acorde al momento del neurodesarrollo del niño, a sus gustos y a los valores que queramos transmitirles es sin duda una enseñanza que llevarán consigo para siempre.

Por eso aconsejo leer con los hijos.

↬  2019 © mj mas

Si este día del libro quieres regalar (o regalarte) uno que mejore el conocimiento del neurodesarrollo del niño, «La aventura de tu cerebro» es el libro que estás buscando 😉 :

Y si estás en Barcelona mañana, de 19 a 20 horas, estaré firmando en la caseta de la librería Alibri en Rambla Catalunya nº 20.

¡Te espero!

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