El tono muscular y el movimiento
Ver transformarse en música los armoniosos movimientos del violinista admira a los sentidos.

El movimiento voluntario se obtiene por la contracción y relajación sucesiva de los músculos implicados. Los músculos mantienen un tono, una capacidad de contracción y relajación máximas que determinan la fuerza máxima a la que pueden contraerse.
Pero el movimiento surge del cerebro, donde se activan y coordinan múltiples sistemas que actúan en conjunto, que envía la orden a los músculos a través de la médula espinal y los nervios periféricos.
Sobre tono muscular influyen el estado del sistema nervioso central y los nervios –sistema nervioso periférico– y por fin el estado del propio músculo.
De la integridad de todos estos sistemas surgirá el movimiento fluido y armonioso que permite al violinista deleitarnos con la música y maravillarnos con sus elegantes movimientos.
Por María José Mas