🍁 Neurodomingo 2021.38
En vida, Georges de La Tour (1593-1652), fue un pintor muy famoso que trató los temas propios del Barroco –religiosos, escenas de género o de devoción– con un estilo muy personal y fácilmente reconocible.
Pintor tenebrista –como Caravaggio o Ribera–, el tratamiento que hace de la luz permite distinguir dos etapas en su obra: en la primera los cuadros son «diurnos» y el foco de la luz, impreciso; en la segunda se vuelven «nocturnos», iluminados por una vela, una bujía o una antorcha. La composición de sus cuadros es casi geométrica y su paleta prácticamente monocroma con predominio del blanco y el morado en las escenas diurnas y del rojo y el negro en las nocturnas.
Tras su muerte, La Tour cayó en el olvido, y no fue hasta el siglo XX en que su obra fue redescubierta… ¿Cuántos genios habrán acabado así?
En esta, La Magdalena penitente de la lamparilla (o Madeleine Terff) mira absorta la vela en un ambiente oscuro, pero acogedor, que invita a la reflexión y que a mí me sugiere la llegada del otoño, mi estación favorita.
—luz y cerebro—
El otoño es la estación más dulce, las flores que perdemos las ganamos en frutos.
Samuel Butler






Por María José Mas