El día de Año Nuevo es un día arbitrario. Que el año empiece el 1 de enero es algo que sólo tiene importancia para los humanos que nos regimos por el calendario gregoriano, porque para el Universo es un día cualquiera, en el que los mecanismos celestes sucederán, aunque no se verifiquen, mientras nuestro planeta gira sin descanso alrededor de su sol.

Sin embargo a los humanos estos giros planetarios nos sugieren una renovación y con ella parece como si las oportunidades estuvieran más a nuestro alcance que en cualquier otra época del año.

Empezar de cero, intentarlo, por primera vez o de nuevo, los propósitos de año nuevo surgen como un desafío a nuestro constante aplazamiento de los objetivos, pero ¿realmente es posible cumplirlos?