«¡Ha dejado de respirar!», «¡Parecía que se moría!», «¡Estaba azul!», «¡Se quedó encanado!», «¡Se ha privado!», «¡Se ha pasado!».

Todas estas expresiones describen el terrible susto y la comprensible angustia de los padres ante un llanto interrumpido de forma brusca. Por fortuna la inmensa mayoría de veces estos episodios son benignos, se trata de espasmos del llanto, también llamados

espasmos del sollozo.

En este vídeo puedes ver un episodio típico [1:08 min] (aviso: impresiona un poco).

Los espasmos del llanto son bastante frecuentes, hasta el 7% de los niños puede sufrirlos, por eso es conveniente saber qué son, por qué se producen y sobre todo cómo actuar cuando presenciemos uno.