El cerebro enamorado

❄︎ Neurodomingo 2021.7

—Amor y cerebro—

Paul Newman y Joanne Woodward fueron uno de los matrimonios más duraderos de Hollywood. Casados desde enero de 1958, sólo la muerte de Paul, en septiembre de 2008 los separó, poco después de su 50 aniversario. Parece que su unión no fue un camino de rosas, pero decidieron recorrerlo juntos.

La foto fue tomada durante el rodaje de su segunda película juntos «Un marido en apuros».

No creo que haya «secretos» para que el amor sea duradero, pero quizá ayude conocer como funciona en nuestro cerebro.

Sistemas amorosos del cerebro

La festividad de San Valentín casi fue eliminada del santoral de la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II porque, al parecer, el tal santo nunca existió.

Pero el arraigo a su devoción como unificador de las parejas, pese a las amenazas a su vida, hizo desistir a la Iglesia de retirarlo. Así lo seguimos celebrando. porque no nos resignamos a reducir el amor a datos, fechas o hechos. Ese corazón desbocado, esa mirada arrobada, ese deseo irrefrenable de estar al lado de la persona amada sigue siendo un misterio que ningún poeta, filósofo o científico ha conseguido explicar.

Sexo, romance y apego son las tres formas de amor que experimenta el cerebro y las redes neuronales y las hormonas implicadas son distintas para cada sentimiento.

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Cerebro y lactancia materna

La semana mundial de la lactancia materna, se celebra en más de 120 países del 1 al 7 de agosto. En Europa, al ser agosto periodo vacacional, se celebra en la semana 41ª del año, en la que estamos ahora.

«Cerebro y lactancia materna» por ©MJ Mas.

El sistema nervioso, y el cerebro como su principal órgano, participa en la regulación interna de nuestro cuerpo y en cómo se relaciona con el entorno, es decir, en nuestro comportamiento.

Todo lo que nos ha sucedido influye en nuestra configuración cerebral, en nuestro comportamiento y capacidad de adaptarnos a lo que nos rodea. El cerebro necesita ser eficaz –acertar en lo que hace– y eficiente –hacerlo con el mínimo esfuerzo–, así que incorpora a sus circuitos los aprendizajes y las rutinas que le resultan útiles.

Pero los grandes acontecimientos de la vida, como tener un hijo, requieren cambios importantes en nuestro día a día, en la conducta, y por tanto en las redes neuronales. La naturaleza intenta asegurarse de que esto suceda con éxito, por algo los homo sapiens hemos llegado hasta aquí, tras 200.000 años de trayectoria.

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