El desarrollo de la percepción del tiempo

Seguro que recuerdas esas tardes de tu infancia de interminable «aburrimiento», las esperas para hacer la digestión antes de bañarte en verano y lo larga que era la semana antes de las vacaciones de Navidad.

En cambio ahora, de adulto, apenas tienes tiempo de aburrirte y las horas, los días, y no digamos los años, pasan volando… A punto de empezar 2020.

¿Cuándo aprendemos a percibir el tiempo?

La percepción del tiempo

Sin humanos que lo perciban… ¿Existe el tiempo? ¿Qué es?

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La percepción del tiempo, feliz 2019

Pasa otro año más y en estos días finales es difícil sustraerse a reflexionar sobre lo vivido, sopesar lo que nos ha pasado y hacer planes de futuro. Al mirar atrás nos parece que el tiempo ha pasado muy rápido o tal vez muy lento o quizá dependa de qué nos haya sucedido a lo largo de este año. La forma en la que percibimos el tiempo es subjetiva, porque  el tiempo es una medida humana que nos obsesiona.

Y de eso trata mi última entrada del año, del tiempo y de cómo lo percibimos.

El tiempo es una medida humana

Porque ¿existe el tiempo sin alguien que lo observe? Ya nos desveló Einstein que el tiempo es relativo, y todos sabemos que la forma de medirlo no es constante, ni entre culturas ni a lo largo de la historia.

Todas las felicitaciones de nuevo año del blog (2013-2018).

Aquí y ahora medimos el tiempo usando las posiciones relativas entre el Sol y la Tierra y llamamos año al tiempo que tarda el sol en volver a ocupar la misma posición en nuestro cielo: 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Pero nos ha llevado milenios acordar un calendario. Desde el calendario lunar de las culturas más antiguas, pasando por el calendario solar de 365 días de los egipcios, la división del año en meses por los romanos y la invención de los años bisiestos por Julio César –calendario juliano–, hasta la corrección definitiva del desfase acumulado de 10 días que lleva a cabo el Papa Gregorio XIII en el siglo XVI.

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