Nuestro cerebro es un prodigio de la adaptación. Probablemente el cerebro humano es el órgano de la naturaleza mejor dotado para adaptarse a su entorno y adaptar el entorno a sus necesidades.
Adaptarse exige un aprendizaje y para aprender hay que recordar. Aunque nuestra capacidad de aprender es innata, nuestros aprendizajes no. Los aprendizajes son el fruto de la continua interacción entre nuestras capacidades y nuestro entorno, modifican las conexiones y la estructura íntima de nuestro cerebro y desde el momento en que nacemos estamos ya aprendiendo, aunque no lo recordemos.
Aprendemos de nuestras experiencias, que sobre todo surgen de nuestra relación con los demás. Porque en cierto modo los demás nos construyen y forman parte de cada uno de nosotros, como cada uno forma parte de aquellos con los que se relaciona.
En su continua adaptación el cerebro necesita olvidar. Recuerda sólo aquello que le emociona, que le es útil o le hace falta en su día día…