El diccionario cerebral

La organización cerebral

Por su extraordinaria complejidad, el cerebro necesita estar muy bien organizado. Es el órgano que rige a todos los demás órganos y el responsable de nuestra relación con el entorno. Sus funciones son tantas como el número de verbos de acción aplicables al ser humano.

Para realizar con éxito todas estas funciones el cerebro se organiza en circuitos, conjuntos de neuronas altamente especializadas en una tarea y que actúan coordinadamente entre sí y con otros circuitos. Estos circuitos ocupan toda la superficie cerebral –la corteza– en la que podemos distinguir diferentes áreas especializadas en funciones y que se comunican y coordinan entre sí para ejecutar diferentes tareas. Además desde la corteza, estos circuitos se conectan en profundidad con otras estructuras encefálicas –ganglios de la base, cerebelo, tronco encefálico– para comunicarse y distribuir la información con el resto del cuerpo.

áreas de Brodmann
«Áreas de Brodmann» por ©MJ Mas con fotografía de dominio público de Korbinian Brodmann.

Clásicamente estas áreas fueron estudiadas por Korbinian Brodmann quien propuso una división de la corteza cerebral basada en las diferencias de su arquitectura microscópica y relacionándolas con sus funciones.

Según esto las regiones que identifican los sonidos del lenguaje (área de Wernicke) estarían alrededor de la separación entre la parte inferior del lóbulo parietal y el borde superior del lóbulo temporal.

Pero una reciente investigación parece demostrar que el lenguaje está presente en toda la corteza cerebral. 
De manera que la identificación de las palabras se agruparía en zonas e la corteza relacionadas tanto con su significado semántico como con su función, demostrando que en el proceso mental hay una estrechísima relación entre la idea la palabra y la acción.

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Aprender modifica el cerebro

¡Pues se acabó! Terminado el curso. Ya no hay deberes ni exámenes ni trabajos que presentar. Fin de las horas de estudio en clase y en casa. El aprendizaje requiere esfuerzo, pero la emoción de aprender lo merece.

aprender y cerebro

Y el aprendizaje académico modifica el cerebro.

No es igual la estructura cerebral de quién sabe leer y lee mucho que la del analfabeto. Tampoco de quién domina las matemáticas que la del que no sabe multiplicar.

Hay un momento mágico que me parece revelador. Observar a un niño que está aprendiendo a juntar las letras y ver su cara de felicidad cuando tras deletrear «c-a-s-a comprende que se trata de una casa, de la idea de una casa. Un mundo nuevo se abre ante él y si sigue adentrándose en la lectura, nadie podrá parar su transformación. Es maravilloso, ¿no creéis?

Pero ¿cómo sucede el aprendizaje de la lectura? El conocimiento matemático ¿modifica el cerebro? Eso voy a tratar de explicar en esta entrada.

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