🍁 Neurodomingo 2021.42
La Biblioteca de Filología de la Universidad Libre de Berlín, una obra del arquitecto Norman Foster, es una metáfora arquitectónica bella y fascinante. Una estructura esferoidal de cristal traslúcido contiene cuatro niveles de pasillos que se ensanchan o estrechan respecto al superior e inferior. La forma de cráneo de la cubierta y el aspecto serpenteante de los pisos interiores le confieren el aspecto de un cerebro y ese es su sobrenombre «El cerebro de Berlín».
Es muy sugestivo, pero resulta que el cerebro no funciona como una biblioteca, ni tampoco como un ordenador.




En este momento en el que lo digital es tan importante que está suponiendo un cambio de paradigma en todos los ámbitos, quienes practicamos la Medicina tenemos el deber ético de reflexionar sobre estos avances.
Por María José Mas