A los médicos nos gusta reflexionar sobre ser médico
Quizá somos un poco narcisistas o quizá no consigamos despejar nunca la duda de si esto vale la pena… «Esto» es el amor al ser humano que sufre y el intento de mejorar su sufrimiento…
El caso es que no es la primera vez que hablo de ello en el blog, sobre la Neuropediatría o sobre separar la profesión de la vida privada. Y mucho me temo que no será la última…
Viendo el vídeo que os dejo al final, me he puesto a pensar en lo que vale y no vale la pena…
No me gusta madrugar, pero me gusta un trabajo en el que no cabe la rutina.
No me gusta el sufrimiento, pero me gusta la sabiduría que conlleva.
No me gusta la certeza de no saberlo todo, pero me gusta ser una eterna aprendiz.
No me gusta el cansancio acumulado, pero me gusta la confianza a la que debo responder.
No me gusta que me interrumpan, pero me gusta atender una urgencia de verdad.
No me gusta la falta de respeto, pero me gusta la sonrisa de mis pacientes.
No me gusta la falta de recursos, pero me gusta tener compañeros a quien recurrir.
Me gusta vivir como he escogido, como una médico, y me gusta que mañana sea lunes para ir a ejercer mi profesión.
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Al ponerme la bata
Por María José Mas