Cualquier interferencia en el neurodesarrollo puede causar un retraso, un rendimiento inferior al de los otros niños de su edad. Si la causa que lo produce es corregible y tratable, con la actuación adecuada puede mejorarse el rendimiento intelectual. Cuando no sea así, la discapacidad será definitiva y las dificultades intelectuales y de adaptación social estarán presentes toda la vida. Por eso es imprescindible la detección precoz del retraso en el neurodesarrollo. Ante cualquier sospecha conviene consultar a una neuropediatra, la especialista en neurodesarrollo,que estudiará la causa del retraso y si tiene tratamiento, lo iniciará cuanto antes. También detectará si hay asociados otros problemas del neurodesarrollo, que en las personas con discapacidad son hasta 4 veces más frecuentes que en la población general.
Historia de la infancia, de la maternidad y la discapacidad
Puede parecernos que el instinto materno y el amor de los padres es algo natural y que por tanto ha sido siempre así, pero no es cierto.
Dependiendo de la época histórica y de las necesidades de cada grupo social encontramos formas muy diversas de ser padres. El contexto es determinante en la creación de esa construcción cultural que es la maternidad, y especialmente influyente es el valor que la sociedad da a los niños.
Cuando esos hijos tienen una discapacidad, la paternidad adquiere tintes propios ya que su dependencia origina una preocupación tanto personal como familiar y social que se resuelve de forma muy diferente según sea el contexto social.
Ser madre y padre es un acontecimiento biológico; la maternidad y la paternidad, un ejercicio cultural.
Por María José Mas