Las nuevas tecnologías y sus pantallas ya no son tan nuevas. Ubicuas en nuestro día a día, los niños no pueden evitar estar expuestos a ellas.
Preescolares, estudiantes de primaria o adolescentes, todos han usado un móvil y, a partir de la ESO, la mayoría tienen uno. Sin embargo, sigue resultando difícil gestionar el uso de pantallas y la mayoría de familias se queja de que los niños, de todas las edades, «están enganchados al móvil».
Los extremos me parecen todos malos. Entre dejarles todo el día con un móvil o impedir que ni siquiera lo toquen, deberíamos encontrar la postura intermedia que les permita aprender a gestionar su uso sin que se convierta en una adicción, pues es innegable que los dispositivos móviles son una herramienta de trabajo y de ocio esencial (¿desde dónde me estás leyendo?).
Se predica con el ejemplo y cuánto antes empecemos a darlo, más fácil será después mantener un uso saludable de las pantallas. Por eso esta entrada la dedico al uso de las pantallas entre los más pequeños. Bueno, en realidad a cómo las usan sus padres.

En este momento en el que lo digital es tan importante que está suponiendo un cambio de paradigma en todos los ámbitos, quienes practicamos la Medicina tenemos el deber ético de reflexionar sobre estos avances.

Había hasta una
Por María José Mas