
La educación es la herencia cultural que recibe nuestro cerebro.
La extraordinaria capacidad plástica que tiene el cerebro durante los primeros años del neurodesarrollo hace de la infancia una etapa decisiva en la que adquirimos los aprendizajes para comprender el mundo que nos rodea.
En la escuela, los maestros nos enseñan los conocimientos necesarios para desenvolvernos de forma independiente como adultos.
Pero luego hay que aprender, y eso requiere de nuestro esfuerzo, que es menos si se hace con motivación. No puedo imaginar tarea más gratificante que la del maestro encendiendo la chispa de la curiosidad en sus alumnos, disfrutando de sus avances y sus logros.
Alumnos y maestro, dos palabras que se alimentan entre sí. Recuerdo con mucho afecto a mis buenos maestros. Ellos me enseñaron que


Por María José Mas