Estos días es difícil hablar de otra cosa. Las temperaturas vuelven a batir récords y muchos tenemos la sensación de que con este calor cuesta pensar, concentrarse o simplemente mantener el ritmo habitual.
No es una impresión sin fundamento, el calor afecta al cerebro y los niños son especialmente vulnerables. Cuando los mecanismos que regulan la temperatura dejan de compensar el exceso de calor aparecen primero alteraciones del funcionamiento cerebral y, si la situación progresa hasta un golpe de calor, las consecuencias pueden llegar a ser muy graves, por eso hay que evitar llegar a ese extremo.
Nuevos estudios nos ayudan a entender mejor por qué
el cerebro infantil no tolera bien los cambios de temperatura.
Solemos decir que nuestra temperatura corporal es de 37 ºC, pero lo que sucede en realidad es que nuestro organismo trabaja continuamente para mantenerla dentro de unos límites muy estrechos. El director de esta orquesta es el hipotálamo, una pequeña estructura cerebral que recibe información de todo el organismo y pone en marcha los mecanismos necesarios para disipar el exceso de calor: aumenta el flujo de sangre hacia la piel, activa la sudoración y nos hace sentir sed, entre otras muchas estrategias.
Mientras este sistema funciona, el cerebro sigue trabajando con normalidad. Pero cuando el calor es intenso o prolongado, como durante una ola de calor, mantener ese equilibrio cuesta más.
Es entonces cuando muchas personas refieren que piensan más despacio, que les cuesta concentrarse y que se fatigan. Son signos de que su cerebro está dedicando buena parte de sus recursos a mantener algo tan básico como una temperatura adecuada para seguir funcionando.
Todo esto ya lo conocíamos gracias a la fisiología, pero lo interesante es que en los últimos años la investigación ha empezado a observar estos fenómenos con técnicas de neuroimagen y se ha encontrado que la exposición a temperaturas elevadas en niños se asocia con cambios en la conectividad funcional de algunas redes cerebrales relacionadas con la atención y otras funciones cognitivas. Dicho de otro modo, empezamos a disponer de imágenes que ayudan a explicar por qué el calor puede afectar temporalmente al rendimiento mental.
El estudio más reciente encontró que las temperaturas más altas durante la semana previa a la resonancia se asociaban con menor comunicación entre distintas redes que necesitan trabajar coordinadamente. La red que interviene en procesos de introspección y percepción de uno mismo (parietal medial), la que ayuda a detectar qué estímulos son relevantes y a decidir a qué merece la pena prestar atención (de saliencia) y la que participa en la memoria y el aprendizaje (hipocampal). Como el cerebro funciona como una gran red distribuida entre distintas áreas cuyas funciones dependen de que «hablen» entre sí de forma eficiente (conectividad neuronal). Cuando esa comunicación pierde sincronía, el rendimiento también puede resentirse.
Así se entiende mejor por qué, cuando hace mucho calor, además de estar incómodos nos cuesta estar atentos, recordar información reciente, tomar decisiones o regular la respuesta emocional. Estos resultados sugieren que el calor puede alterar de forma transitoria la coordinación entre redes cerebrales que necesitan trabajar juntas para que pensemos con claridad.
Estos resultados refuerzan los conocimientos que ya teníamos del funcionamiento de nuestro organismo y es que el cerebro responde al calor mucho antes de que aparezca un golpe de calor. Lo que en la infancia adquiere especial importancia porque los niños no regulan la temperatura exactamente igual que los adultos. Además, dependen de otras personas para hidratarse, buscar lugares frescos o limitar la actividad física cuando hace demasiado calor. Cuestión que requiere todavía más atención en aquellos con enfermedades neurológicas, trastornos del neurodesarrollo o tratamientos que pueden dificultar la termorregulación.
Las recomendaciones siguen siendo las mismas porque nuestro organismo no ha cambiado: evitar la exposición solar durante las horas de más calor, mantener una buena hidratación, buscar ambientes frescos y prestar especial atención a los niños más vulnerables. Lo que cambia es nuestra capacidad para comprenderlo. Y eso siempre es una buena noticia.
El estudio que aporta nuevo conocimiento es este de Granés L, Kusters MSW, Ballester J, Essers E, Petricola S, López-Vicente M, Iñiguez C, Tiemeier H, Muetzel RL, Soriano-Mas C, Guxens M. Exposure to Ambient Temperature and Functional Connectivity of Brain Resting-State Networks in Preadolescents. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry. DOI: 10.1016/j.jaac.2024.11.023.
El síndrome del bebé sacudido es una de las tragedias más evitables en neuropediatría.
Lo he visto en consulta en varias ocasiones y me resulta muy triste porque con la información adecuada se puede prevenir.
El síndrome del bebé sacudido se trata de un daño cerebral grave causado por un movimiento brusco de la cabeza del bebé que puede dejar secuelas irreversibles e incluso provocar la muerte.
Nombres: síndrome del bebé sacudido, lesión cerebral infligida, trauma craneoencefálico abusivo o síndrome del bebé zarandeado.
Hablemos de la incertidumbre en Medicina y de cómo influye en la relación entre médico y paciente.
La Medicina no es una ciencia exacta. La tecnología avanza y con ella el conocimiento médico, pero la incertidumbre sigue siendo inevitable en la práctica clínica. No todo tiene una respuesta y saber enfrentarse a esta realidad es la base de la relación médico-paciente.
Si manejamos mal la incertidumbre se pierde la confianza mutua y la comunicación empeora.
Acabado el curso encuentro en muchas consultas quejas sobre el sueño de los adolescentes… Que si no duermen suficiente de noche, que si duermen demasiado de día… Que si son vagos, pasotas, desmotivados… ¿Pero no veis que lo que tienen es sueño?
De esto estuve hablando en el evento de Red Conscienciarte. Una plataforma de divulgación de ciencia con la que estoy encantada de colaborar (ya participé en el primer evento del año pasado y me lo pasé muy bien).
Hablé del sueño en la adolescencia y de por qué tendríamos que retrasar la entrada al instituto.
Creo que es un tema fundamental que sigue sin abordarse. Os agradecería (y casi rogaría) que, si lo creéis tan importante como yo lo creo, lo compartáis y difundáis todo lo que os sea posible.
Ojalá que el próximo curso se tenga todo esto en cuenta. Por la salud de nuestros adolescentes.
Este sábado 25 de mayo tuve el honor y el orgullo de ser la madrina de la promoción 2023-24 del Máster de Fisioterapia Pediátrica y del de Fisioterapia Manual Ortopédica de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC).
Formo parte del profesorado de Fisioterapia Pediátrica desde el año 2000, cuando era un posgrado, y veinticuatro ediciones después, ya convertido en Máster desde hace ocho, participo con las mismas ganas. Estoy muy agradecida al claustro de profesores y a los alumnos por esta responsabilidad.
Máster de Fisioterapia Pediátrica – UIC
En el año 2000, la Dra. Lourdes Macías me propuso dar clase en un posgrado de Fisioterapia Pediátrica que se estaba empezando a impartir en la Universitat Internacional de Catalunya. Profesionalmente yo estaba acabando mi formación como neuropediatra en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y aquella propuesta me dio mucha confianza en mis capacidades.
La preparación de las primeras clases fue muy intensa y emocionante. Era la primera vez que iba a hacer de profesora y trabajé mucho. En cada una de las ediciones he procurado actualizar la información y la formación que doy a los alumnos y aportar también mi experiencia clínica.
Siempre he creído que es obligación del médico transmitir lo que sabe, y para enseñar una materia hay que aprenderla primero y reflexionar mucho sobre ella. Fruto de este esfuerzo, clínico y docente que me exige organizar mis ideas para transmitirlas, surge la idea de iniciar este blog y también de escribir mis dos libros sobre neurodesarrollo. Así que mi agradecimiento a Lourdes Macías y a la UIC es doble, es parte de mi formación como docente y como escritora.
El acto del sábado fue entrañable y emotivo. Como es natural, los alumnos estaban felices y orgullosos. Es una satisfacción ver como el esfuerzo obtiene sus frutos.
Me han pedido que comparta las palabras que dirigí a los asistentes y he pensado en transcribirlas en el blog por si sirven de reflexión a más personas. Tanto si son fisioterapeutas pediátricos como si no.
Discurso de graduación curso 2023-24
Señora directora del Máster Universitario en Fisioterapia Pediátrica, Dra. Caridad Bagur, Señor director del Máster Universitario en Fisioterapia Manual Ortopédica, Dr. Pere Rodríguez, claustro de profesores, estudiantes, padres, familiares y amigos. Bienvenidos todos a este Acto Académico de Fin de máster.
Permitidme que empiece diciendo que es para mí un honor y un orgullo estar aquí hoy para celebrar con vosotros este importante hito en vuestra carrera académica y en vuestras vidas.
Ante todo quiero daros la enhorabuena por haber llegado a este día tan deseado, que no es el fin ni tan sólo un fin, sólo el final de un aprendizaje. Un aprendizaje que ha supuesto un gran esfuerzo ocupando muchos de vuestros fines de semana y días de descanso. Pero os aseguro, que la dedicación y sacrificio que os han traído a cada uno de vosotros a este momento culminante, han valido la pena. El conocimiento adquirido es el pilar que sustentará la experiencia que ahora empezaréis a acumular y os ha de servir como base sólida de nuevos aprendizajes.
El master de Fisioterapia Pediátrica de la Universitat Internacional de Catalunya es pionero en España. Me siento muy orgullosa y agradecida por formar parte de su profesorado desde sus primeras ediciones y he podido comprobar como muchos de los alumnos que aquí se graduaron son ahora prestigiosos profesionales.
Desde la experiencia que me otorgan mis treinta años de ejercicio profesional, puedo afirmar que la fisioterapia es una de las principales bases en la atención a los trastornos del neurodesarrollo y que el conocimiento que el fisioterapeuta aporta es imprescindible para la atención integral del niño. Pero no olvidemos que ese niño será un día un adulto.
La fisioterapia y la terapia manual ortopédica suponen para los pacientes la salida hacia su autonomía motora. El desarrollo de la motricidad durante la infancia es la base sobre la que se construye todo lo demás. La primera cognición es motora. A través del movimiento aprendemos el mundo, cuáles son sus límites y cómo desenvolvernos en ellos, cada uno con las capacidades que tiene en cada momento. Cuando estas capacidades están disminuidas, porque no se desarrollan o porque una lesión lo impide, es la mano del fisioterapeuta, la herramienta de su conocimiento, la que acompaña para aprovecharlas al máximo. La cognición motora servirá al niño de andamio para ese mundo de palabras que aún no entiende, la puerta que le llevará a otros aprendizajes para comprender y para comprenderse, será el medio de expresión de su conducta. Porque las ideas se hacen actos, se hacen movimiento. También cuando un adulto pierde capacidades motoras disminuyen sus oportunidades de aprendizaje y de relación y, una vez más, la mano tendida del fisioterapeuta es la esperanza de adaptarse mejor, de mejorar su movilidad y de recuperar su autonomía.
El movimiento como medio para aprender el mundo y como expresión del individuo en su entorno es quizá una de las pruebas más irrefutables de que el alma y el cuerpo son inseparables, parte de un todo que es la persona.
Hace tiempo que la ciencia sabe que lo que llamamos alma surge de la conciencia,
del cerebro. Y la ciencia es la frontera del conocimiento de nuestro cerebro, no tiene certezas, se somete a juicio diariamente para avanzar en la comprensión objetiva de los distintos fenómenos que observamos. Si se equivoca, vuelve a intentarlo, pero reconoce el error. La ciencia es el núcleo del conocimiento transmitido en el máster de Fisioterapia Pediátrica y en el Fisioterapia Manual Ortopédica.
Y son las ciencias de la salud las más difíciles de objetivar porque es el cerebro humano el que estudia su cuerpo, el de nuestros iguales sapiens, a los que queremos bien y su enfermedad nos duele como si fuera propia. Sin embargo, es a través de ese sentimiento de compasión, de empatía por dónde se cuelan las pseudoterapias, las falsas promesas de curaciones imposibles que ofrecen supuestos expertos, que dicen ser los únicos que saben aplicarlas, que no publican sus resultados para contrastarlos, reproducirlos y comprenderlos. «A mí me funciona», dicen apelando a los sentimientos, no a la ciencia, y utilizan estrategias de publicidad para ofertar sus servicios o conseguir notoriedad. Desafían a la ciencia acusándola de inmovilista, de intereses oscuros o de buscar el lucro –justo lo que ellos hacen– o de negarles el estatus de «ciencia» transformando así su falta de rigor en victimismo –eso siempre funciona–. En un mundo cada vez más conectado, con miles de páginas web cuyo contenido es difícil de contrastar por el gran público, el fisioterapeuta formado y conocedor de lo que cuesta el rigor científico sabrá ayudar a sus pacientes para que no caigan en tratamientos inútiles, caros en tiempo y en dinero, que roban oportunidades de mejora y juegan con los sentimientos de los pacientes. Comunicar bien al paciente lo que se sabe y ser capaz de pedir ayuda cuando no se sabe distingue al profesional formado científicamente y honrado, al que nunca le faltará la confianza de quienes le piden ayuda.
Ofreced a vuestros pacientes todo vuestro saber científico, pero sobre todo vuestro respeto y consideración. Compromiso, humildad y generosidad hacia quien sufre y sus familias, pues es el paciente el destinatario final de toda la actividad científica, docente y asistencial del sistema sanitario. Desarrollad al máximo vuestra empatía, en especial hacia quien tiene una enfermedad crónica. Escuchar con paciencia y cariño, ponerse en su lugar e incluso abrazarlo cuando se sienta abatido puede ayudar más que toda la ciencia o conocimientos que podáis tener y genera confianza. Confianza, un tesoro que siempre debéis cuidar en la relación con vuestros pacientes.
Recordad siempre estos meses de esfuerzo por alcanzar la excelencia académica. Como habéis desafiado vuestros límites intelectuales, explorado nuevas ideas y perspectivas, y cuanto os habéis esforzado con la determinación de enfrentaros a los desafíos académicos y personales que se os han presentado en el camino. Reconoced que este logro no es solo vuestro, sino el resultado del apoyo de vuestros profesores, amigos y familiares que han estado a vuestro lado en cada paso del camino. Aprovechad este acto de hoy para mostrarles vuestro agradecimiento.
Hoy no solo celebramos vuestra adquisición de conocimientos y habilidades técnicas, sino también vuestro crecimiento personal, vuestra capacidad para superar las adversidades y vuestra determinación para perseguir vuestros objetivos con pasión y dedicación.
Este máster no es sólo un título en vuestro currículum que os abre nuevas oportunidades, sino una demostración de vuestra capacidad para desafiaros a vosotros mismos, para aprender y crecer en un entorno de constante cambio e innovación.
Mirad hacia el futuro con confianza y optimismo, sabiendo que tenéis las habilidades, el conocimiento y la determinación necesarios para triunfar en cualquier desafío que se os presente. Recordad siempre la importancia de la curiosidad intelectual, la humildad para seguir aprendiendo y la empatía para comprender diferentes puntos de vista.
¡Enhorabuena, másteres! Que este título sea sólo el primero de muchos logros. Que con vuestro conocimiento y dedicación sigáis inspirando a otros y no olvidéis nunca la alegría y la determinación con la que habéis llegado a este día.
Por María José Mas