Estimulación precoz y síndrome de Down
Hace tan solo unas décadas, las personas con síndrome de Down tenían un pronóstico intelectual pobre, con una discapacidad intelectual moderada o grave.

Eran niños que vivían ocultos o institucionalizados ya que se creía que no podía hacerse nada para mejorar sus capacidades. La mayoría tenía graves problemas en el desarrollo del lenguaje y de esta manera, sin la intervención adecuada, empobrecían su evolución en todos los ámbitos, sociales y académicos.
La trisomía 21, además de afectar a múltiples órganos, produce alteraciones en la estructura cerebral que perjudican no solo el desarrollo del lenguaje, sino también a la memoria y a los aprendizajes, lo que contribuye a la discapacidad cognitiva. Cuando los niños con síndrome de Down empezaron a recibir los estímulos adecuados, a través de los programas de atención precoz y de inclusión y normalización escolar, mejoró su pronóstico cognitivo.
La mayoría de personas con síndrome de Down tienen una discapacidad cognitiva leve o moderada.
Las personas con síndrome de Down y sus familias no han dejado de reivindicar oportunidades para demostrar sus verdaderas capacidades.
Con muchos años de esfuerzo y perseverancia han logrado que se reconozca su valía individual y han concienciado a la medicina y a la sociedad para que atiendan las necesidades y apoyos que garantizan una trayectoria personal digna y plena.
Nos enseñan la belleza que hay en la variabilidad humana y elevan nuestra sociedad a cotas de civilización nunca antes alcanzadas.
Son #Auténticos, como dicen en el vídeo que para el Día Mundial del Síndrome de Down ha rodado la Asociación Down España.
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Por María José Mas