Cuando en una misma persona concurren dos o más trastornos o enfermedades hablamos de comorbilidad o morbilidad asociada. En el Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad –TDAH– esto ocurre aproximadamente en el 80% de los casos, así que lo más habitual es que no se presente solo, sino acompañado.
Esto explica en parte las dificultades para el diagnóstico y el tratamiento que nos encontramos en el TDAH.
En esta entrada voy a intentar explicar qué pasa cuando encontramos comorbilidades en el TDAH, es decir, lo que nos sucede en la mayoría de niños a los que atendemos.
Trastornos del neurodesarrollo: ¿comorbilidad o coincidencia?
Me molesta esa «retahíla» de diagnósticos con la que se adornan los informes de los niños con dificultades en el neurodesarrollo. Cada uno de ellos con su código CIE-9 (DSM-5 o CIE-10 los más actualizados) que si 314.1 (TDA-H), que si 299.0 (Asperger y otras formas de autismo)… ¡Cuánto mal hace esa manía clasificatoria!
¿Quiere esto decir que no haya trastornos bien definidos? No, simplemente quiere decir que sabemos poco sobre esos trastornos. Y aquí es donde entra el meollo de la comorbilidad.
En esta entrada voy a profundizar sobre la comorbilidad –coincidencia de varias enfermedades en una misma persona– en los trastornos del neurodesarrollo.
Advierto que voy a dar aquí mi opinión profesional, basada en lo que yo sé sobre neurodesarrollo, teorizando sí, pero con el máximo rigor de que soy capaz. Mi objetivo es divulgar, hacer más comprensible el neurodesarrollo y sus trastornos. Yo no lo sé todo y mi opinión (profesional, aquí no hay nada personal) puede estar equivocada, así que invito a comentar a quien (desde la profesionalidad y el rigor) quiera a aportar, matizar o mejorar mis opiniones.
Por María José Mas