Cuando autismo y TDAH «coinciden»

Trastornos del neurodesarrollo:
¿comorbilidad o coincidencia?

Me molesta esa «retahíla» de diagnósticos con la que se adornan los informes de los niños con dificultades en el neurodesarrollo. Cada uno de ellos con su código CIE-9 (DSM-5 o CIE-10 los más actualizados) que si 314.1 (TDA-H), que si 299.0 (Asperger y otras formas de autismo)… ¡Cuánto mal hace esa manía clasificatoria!

¿Quiere esto decir que no haya trastornos bien definidos? No, simplemente quiere decir que sabemos poco sobre esos trastornos. Y aquí es donde entra el meollo de la comorbilidad.

capacidades cognitivas
«Capacidades cognitivas» por ©MJ Mas

En esta entrada voy a profundizar sobre la comorbilidad –coincidencia de varias enfermedades en una misma persona– en los trastornos del neurodesarrollo.

Advierto que voy a dar aquí mi opinión profesional, basada en lo que yo sé sobre neurodesarrollo, teorizando sí, pero con el máximo rigor de que soy capaz. Mi objetivo es divulgar, hacer más comprensible el neurodesarrollo y sus trastornos. Yo no lo sé todo y mi opinión (profesional, aquí no hay nada personal) puede estar equivocada, así que invito a comentar a quien (desde la profesionalidad y el rigor) quiera a aportar, matizar o mejorar mis opiniones.

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Sobre el TDAH: los médicos también nos equivocamos

TDAH y confusión

Que el TDAH existe no es discutible, que a veces se yerra el diagnóstico tampoco.

diagnóstico diferencial TDA-H
«Diagnóstico diferencial TDAH» por ©MJ Mas.

La Medicina no es una ciencia exacta, es una ciencia de probabilidades en la que el factor humanobiológico y ambiental– juega un papel central y así suele fastidiar los pronósticos.

Esto no sólo sucede en los trastornos de la conducta o en las patologías de las emociones, sucede en cualquier rama de la Medicina cuando no se dispone de un marcador biológico que permita hacer un diagnóstico irrevocable. La migraña, el soplo cardíaco inocente, la hipertensión intracraneal benigna, la displasia cortical cerebral –no siempre demostrable en el niño pequeño– o la elevación del PSA en la sospecha del cáncer de próstata podrían ser ejemplos de lo que quiero ilustrar: que tú eres único y tu médico lo sabe.

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