En el día del Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad
Es un buen momento para revisar antiguas entradas del blog y reflexionar sobre este trastorno.
Se calcula, porque no hay estudios epidemiológicos nacionales que permitan afirmarlo, que al menos uno de cada veinte niños españoles tiene un trastorno por déficit de atención hiperactividad –TDAH–. Esto supone que en cada aula de preescolar, primaria y ESO es muy probable que haya un niño con este trastorno.
A pesar de esta alta prevalencia –5.000/100.000 niños– los recursos educativos, sociales y sanitarios destinados al TDAH siguen siendo escasos. Una gran parte de nuestra infancia no recibe la atención que merece.
Como sucede con casi todos los problemas neurológicos infantiles, tampoco el gran público sabe qué es el TDAH y cuáles son las necesidades de los niños que lo tienen. Por eso te invito a conocerlo un poco mejor.
El 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín… Nada volvió a ser como antes.
¿Os habéis dado cuenta de cuantos muros hay a nuestro alrededor?
«Balloons girl» de Bansky
Unos han estado ahí hace tanto tiempo que parece siempre, y ya ni los vemos. Otros son barreras nuevas que levantamos para evitar que entren en nuestro mundo o para vencer la tentación de escaparnos al de los otros.
Casi siempre se construyen rápido, sin planificación previa, creando la ilusión de que lo malo queda fuera y lo bueno dentro, pero los muros son caprichosos y ¡nosotros tan imperfectos! … Y resisten, ¡hay que ver lo que les tarda en salir grietas!
¡Y qué pocas veces podemos escoger! Todos construyen barreras, sin pensar en ti ni en mí al levantarlas… Barreras de percepción, de comunicación, o simplemente físicas. Cuando topas con ellas molestan, mucho, y duelen…
¿Y tú? ¿Y yo? ¿Pensamos en los demás cuando construimos nuestro entorno? ¿Cuando organizamos nuestras sociedades? ¿Estamos siempre todos en los planes? Y lo más importante… Cuando el que queda excluido no eres tú, ni yo, ¿te importa?
Quizá sea difícil pensar en todos, pero podemos hacer un ejercicio de imaginación, veréis como con 40 segundos basta…
¿Y si el mundo es eso? Hacer los arreglos necesarios para que todos nos sintamos cómodos, capaces de empatizar con todo el mundo… No debería ser demasiado difícil…
Como me parecen conversaciones muy enriquecedoras, comparto con vosotros algunas de las inquietudes que habitualmente surgen. Creo que son puntos de reflexión que no sólo interesan y preocupan a los profesionales, sino que deberían incumbir a toda la sociedad.
Se trata de cuestiones sin respuestas claras que os dejo para que también las penséis vosotros y, si queréis, dejéis un comentario al final del post.
Los seres humanos somos sociales, nos necesitamos unos a otros para vivir con plenitud y aportar a la sociedad aquello que podemos y sabemos hacer mejor. Y la sociedad nos necesita así, con nuestras capacidades al máximo, cada uno las propias porque todas son útiles y necesarias.
Todos tenemos un lugar en la sociedad que, para ser justa, debe ser inclusiva. La infancia y la adolescencia nos preparan para nuestra independencia, es entonces cuando debemos esforzarnos para después poder ser incluidos en la sociedad adulta. El hogar y la escuela son los entornos donde vamos a encontrar las oportunidades que nos permitan aprender a desarrollar todas nuestras capacidades.
Cuando el ritmo o la capacidad de aprender no son los de la mayoría de niños, el entorno debe adecuarse a esa diversidad para que las oportunidades de desarrollo no se vean disminuidas. Hay que cambiar los modelos de aprendizaje, en casa y en el colegio, para ayudar al niño que lo necesita. Esto no es fácil y requiere conocimientos en atención temprana y educación especial para hacerlo con eficiencia y eficacia.
Por eso cuando la Ministra de Educación, la Sra. Isabel Celaá, manifiesta que «el Gobierno pretende convertir los centros de educación especial en centros sectoriales de apoyo a la inclusión que brinden el asesoramiento y la ayuda necesarios para que el alumnado que actualmente está escolarizado en estos centros específicos pueda incorporarse progresivamente a los centros ordinarios», surge la preocupación y la duda entre los padres de hijos con necesidades educativas especiales y los docentes que los tienen a su cargo.
Pero, ¿es posible acabar con los centros de educación especial? Yo no lo tengo tan claro, ni me parece que, a día de hoy, en buena fe, se pueda.
Primero una reivindicación, porque hasta donde sé no existe un registro español de pacientes, como sí sucede en otros países desarrollados. Se calcula que entre 2 y 3 de cada 1.000 recién nacidos en España sufrirá Parálisis Cerebral Infantil (PCI). Aunque las cifras se mantienen estables, la frecuencia real se desconoce por la ausencia de un registro de casos.
Las personas con PCI son pacientes crónicos y, a menudo, dependientes. Son los grandes olvidados del sistema… ¿Cómo podemos planificar las estrategias de atención si desconocemos a cuántos afecta?
Como sucede con casi todos los problemas neurológicos infantiles, tampoco el gran público sabe qué es la PCI y cuáles son las necesidades de los niños que la tienen. Te invito a conocerla un poco mejor.
Por María José Mas