Quedarse en blanco

🌸 Neurodomingo 2021.15

Bloqueos y olvidos—

Michael Craig-Martin es una figura principal del arte conceptual británico. Sus instalaciones, esculturas o pinturas, de marcada influencia minimalista y a menudo muy coloridas, buscan evocar «conceptos» en la mente del espectador a través de los símbolos o imágenes representadas.

Quizá sus dibujos de objetos ordinarios sean lo más conocido de su obra. Enseguida se identifican por la sencillez del trazo y la superposición de colores.

Para mí, este Untitled (Book) describe esos olvidos inoportunos, cuando «te quedas en blanco» o sufres un «bloqueo creativo».

Perder el hilo en una conversación, saber que conoces al que te habla con tanta familiaridad, ¿pero de qué? o, peor aún, olvidar lo que queríamos explicar en esa importante presentación de trabajo o no recordar nada en un examen. Cuanto más te esfuerzas en hacer memoria, más nervioso te pones y más en blanco te quedas.

Lapsus de memoria y cortisol

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La religión en el cerebro

🌸 Neurodomingo 2021.14

—Creencias y neurociencia—

Piero della Francesca fue un pintor, matemático y geómetra italiano del Quattrocento. Especialista en la pintura al fresco, cuya técnica innovó con el uso de pinturas al óleo. Sus obras transmiten serenidad. Enmarcadas por formas geométricas que destacan el uso magistral de la perspectiva y el color con que el maestro consigue dar vida a las escenas.

En Las Vidas –la primera enciclopedia de Historia del Arte–, Giorgio Vasari lo llamó El pintor del Borgo Santo Sepulcro y lo describe como el

«mejor geómetra de los tiempos suyos, porque quizás tengan sus perspectivas la más moderna manera, y dibujo y gracia incluso mejor que los otros. Este fue investigador de muchas simplificaciones y facilidades de la dificultad en las modalidades de las cosas geométricas; como abiertamente puede verse en los libros de su composición, conservados la mayoría en la librería de Federico II Duque de Urbino; que junto al renombre de la pintura, aportaron a Piero nombre inmortal.»

Su fresco La Resurrección de Cristo es una obra de madurez en la que queda patente su dominio de la perspectiva.

Cristo en el centro, dividiendo la composición en tres planos con narrativas diferentes a izquierda y derecha, nos mira de frente con el sosiego característico de las obras de della Francesca, reforzando la solemnidad del momento.

Piero della Francesca se autorretrata en el soldado que duerme de frente a nosotros vestido de marrón.

La Pascua de Resurrección que se celebra hoy, es la fiesta central de la Cristiandad y la que da sentido al cristianismo.

Jesucristo pasa de la muerte a la vida, resucita en domingo, al tercer día de su muerte, liberando a la Humanidad de los pecados que la alejan del Creador.

Quizá el coro del Hallelujah de «El Mesias» de Händel sea una de las músicas que más escuchen hoy los creyentes cristianos.

Creer en lo divino

«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»

Juan 11: 25-26 (La resurrección de Lázaro)
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¿Cómo se ven los colores?

🌸 Neurodomingo 2021.13

—Luz y color—

Mark Liam Smith es un pintor inglés afincado en Toronto que trabaja al óleo.

Resulta que M. L. Smith tiene daltonismo, y lo aprovecha para acentuar los detalles hiperrealistas de sus cuadros a través de contrastes de color.

El cuadro elegido para este «neurodomingo» se titula Doble sentido (podéis seguir su creación desde cero en la cuenta de Instagram del artista).

Forma parte de la colección Imagined narratives (2016) en la que el uso de colores intensos y artificiales, superpuestos en formas geométricas, le permite contrastar y destacar miradas y gestos.

En una entrevista para revista de Arte contemporáneo Hi-Fructose, el propio M. L. Smith dice sobre su daltonismo:

«Durante mucho tiempo tuve que confiar en mi conocimiento de las fórmulas de mezcla de colores para recrear los tonos de piel y otros colores. Más adelante en mi práctica, me di cuenta de que los colores naturales de los objetos y las personas solo servían para restringir mi expresión. Al ver mi daltonismo como una fortaleza en lugar de una debilidad, he adoptado el uso de colores artificiales para desarrollar mi trabajo».

La percepción y los sentidos

«Los humanos estamos dotados de órganos específicos que nos capacitan para percibir algunos de los múltiples estímulos que nos rodean. Podemos distinguir cierto intervalo del espectro electromagnético —luz visible— y de las ondas mecánicas —sonido—, apreciamos las variaciones de la energía térmica —frío o calor— o determinados componentes químicos —olor y sabor—, y también sentimos la fuerza de la gravedad gracias a detectores localizados en nuestros músculos y articulaciones. En cambio, no tenemos órganos que nos permitan percatarnos de las fuerzas que mantienen unidos los componentes atómicos, ni de la energía que desprenden cuando se rompen —radiación nuclear—. Es decir, que nuestra percepción del mundo está acotada por nuestras capacidades sensitivas.»

Este fragmento pertenece a mi libro La aventura de tu cerebro. En concreto al capítulo dedicado a l desarrollo de los sentidos y de cómo construyen nuestra cognición.

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Neurociencia: preguntas sin respuesta

El cerebro es el órgano principal del sistema nervioso, el que coordina y dirige a todos los órganos del cuerpo.

Nos permite percibir y movernos, razonar y comunicarnos, emocionarnos y actuar.

Dentro del cráneo, un lugar oscuro y silencioso, la actividad del cerebro nos inunda de imágenes, sonidos, texturas, gustos y sabores que nos representan el mundo que habitamos. Es un misterio.

¿Cómo transforma las simples sensaciones de los sentidos en un universo personal?

Almacena nuestras vivencias y aprendizajes y así cambia su arquitectura. Recupera ese conocimiento para actuar con eficacia cada vez que lo necesita. Erramos y acertamos, recordamos y olvidamos, somos esclavos de nuestra experiencia.

¿Cómo consigue ser tan plástico y versátil?

Y a pesar de todo lo que cambiamos a lo largo de la vida, es capaz de mantener su identidad, el yo, reconocerse a sí mismo y sus actos en su experiencia vital.

¿Cómo surge la conciencia? ¿Qué es la esencia, lo que hace estable a una persona?

Y si me lees es porque tienes, como yo, la capacidad de comunicarte, de reflexionar sobre ti mismo y el mundo.

¿No te maravilla el lenguaje? ¿Cómo surge de forma natural en todos nosotros?

Todo esto que preocupa a la neurociencia es también objeto de la filosofía. 

Es fascinante estudiarse a sí mismo y para conocernos mejor no debemos renunciar a ninguna de las ramas del saber humano.

Por esto, y mucho más, me fascina nuestro «imperfecto cerebro», como decía Rita Levi-Montalcini, siempre en construcción, nunca acabado…

↬  2019 ©MJ Mas

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La percepción del tiempo, feliz 2019

Pasa otro año más y en estos días finales es difícil sustraerse a reflexionar sobre lo vivido, sopesar lo que nos ha pasado y hacer planes de futuro. Al mirar atrás nos parece que el tiempo ha pasado muy rápido o tal vez muy lento o quizá dependa de qué nos haya sucedido a lo largo de este año. La forma en la que percibimos el tiempo es subjetiva, porque  el tiempo es una medida humana que nos obsesiona.

Y de eso trata mi última entrada del año, del tiempo y de cómo lo percibimos.

El tiempo es una medida humana

Porque ¿existe el tiempo sin alguien que lo observe? Ya nos desveló Einstein que el tiempo es relativo, y todos sabemos que la forma de medirlo no es constante, ni entre culturas ni a lo largo de la historia.

Todas las felicitaciones de nuevo año del blog (2013-2018).

Aquí y ahora medimos el tiempo usando las posiciones relativas entre el Sol y la Tierra y llamamos año al tiempo que tarda el sol en volver a ocupar la misma posición en nuestro cielo: 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Pero nos ha llevado milenios acordar un calendario. Desde el calendario lunar de las culturas más antiguas, pasando por el calendario solar de 365 días de los egipcios, la división del año en meses por los romanos y la invención de los años bisiestos por Julio César –calendario juliano–, hasta la corrección definitiva del desfase acumulado de 10 días que lleva a cabo el Papa Gregorio XIII en el siglo XVI.

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