Acabado el curso encuentro en muchas consultas quejas sobre el sueño de los adolescentes… Que si no duermen suficiente de noche, que si duermen demasiado de día… Que si son vagos, pasotas, desmotivados… ¿Pero no veis que lo que tienen es sueño?
De esto estuve hablando en el evento de Red Conscienciarte. Una plataforma de divulgación de ciencia con la que estoy encantada de colaborar (ya participé en el primer evento del año pasado y me lo pasé muy bien).
Hablé del sueño en la adolescencia y de por qué tendríamos que retrasar la entrada al instituto.
Creo que es un tema fundamental que sigue sin abordarse. Os agradecería (y casi rogaría) que, si lo creéis tan importante como yo lo creo, lo compartáis y difundáis todo lo que os sea posible.
Ojalá que el próximo curso se tenga todo esto en cuenta. Por la salud de nuestros adolescentes.
La Tierra gira sin descanso alrededor de nuestro sol. Sin escape posible al mecanismo celeste, completa sus órbitas sin pausa, fuera de nuestro control, ajena a nuestros cálculos del tiempo que sólo importan a la mente humana.
Jano, el dios de las puertas de la mitología romana. Simbolizaba los inicios y los finales, dio nombre al primer mes del año.
En occidente, nos regimos por el calendario solar gregoriano y, siguiendo la tradición romana, decidimos que el 1 de enero es el día de Año Nuevo.
Sin embargo, la cultura hebraica y la china utilizan un calendario lunisolar, que marca el tiempo teniendo en cuenta las fases del Sol y las de la Luna, pero no por eso su día de año nuevo coincide. Mientras que para los judíos el año en curso comenzó el 7 de septiembre de 2021 –1 Tishrei, 5782, es decir, 5782 años después de que Dios creara a Adán y Eva–, para los chinos empezará el 1 de febrero –4720 zhēng yuè, el día con luna nueva más próximo al equinoccio de primavera una vez pasado el solsticio de invierno–. Para los musulmanes el calendario es lunar y empieza a contar con la Hégira, cuando Mahoma huyó de la Meca a Medina, el día de año nuevo, 1 muharram 1444, corresponderá al 30 de julio de nuestro calendario gregoriano.
Pura arbitrariedad. Elegimos las fechas, según tradiciones y gustos, para marcar el inicio de un proceso cíclico que resulta infinito visto desde la perspectiva de nuestra limitada existencia.
La Navidad es la festividad cristiana más entrañable, anuncia la buena nueva de una alianza renovada entre Dios y todos los hombres de buena voluntad, sin distinción de sexo, lugar de nacimiento, lengua ni edad.
Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Evangelio de San Lucas, 2:14.
Y Diego Velázquez, maestro de maestros, narra con sencillez el misterio de esa buena nueva en su cuadro Adoración de los Reyes Magos. En él usa como modelos a los miembros de su propia familia. A su suegro, Francisco Pacheco, para el semblante del Rey de más edad, la Virgen y el Niño son retratos de su esposa,Juana Pacheco, y de su hija Francisca. Él mismo se pinta arrodillado en el primer término de la obra.
Pero esta de Velázquez es sólo una de las muchísimas obras que atesora el Museo del Prado sobre el tema de la Navidad como atestigua es este vídeo.
Vídeo de la Filmoteca Nacional que narra el evangelio utilizando obras de Rafael, El Greco, Fra Angelico, Fernando Yáñez, Juan de Juanes, Patinir, Murillo, El Bosco, Federico Barocci, Maíno, Velázquez, Gerard David y Luis de Morales, todas ellas en el Museo del Prado.
Nacer es agotador. Durante el parto se libera mucha adrenalina, por eso el recién nacido se muestra tan activo. Por fin sus sentidos perciben el mundo. Todos están listos para funcionar, el tacto para recibir las caricias de su madre, el oído distingue su voz, hacia la que se gira, pero es el olor materno lo más reconocible que encuentra entre tanta confusión nueva. Por primera vez abre sus ojos que, miopes, sólo ven con nitidez a una distancia de entre veinte y treinta centímetros, la distancia perfecta para mirar bien a los ojos de su madre mientras mama.
Pero el efecto de la adrenalina dura poco, menos de una hora, y después el bebé se queda dormido y así pasará la mayoría del tiempo durante los primeros dos o tres días, en un estado de somnolencia que sólo se interrumpe por breves momentos de vigilia. Esta primera hora es el período de interacción social más largo de los primeros días de vida.
—La conducta del recién nacido—
El período del recién nacido, o neonatal, se alarga hasta cumplir el primer mes de vida.
Un tiempo en el que suceden cambios muy marcados en todos los órganos –la aireación de los pulmones, cambios cardiocirculatorios o la activación de la digestión– y el sistema nervioso no es una excepción. Para nutrirse, dormir y mantener las condiciones corporales adecuadas, tiene que dar respuesta a los múltiples estímulos que va a encontrarse, lo que dará lugar a cambios importantes de comportamiento.
Muchos adolescentes son noctámbulos, prefieren acostarse tarde y necesitan levantarse también tarde. Esta pintura, La liseuse de Jean-Jacques Henner, me parece una perfecta descripción de esa preferencia por la actividad nocturna. Una joven recostada en la intimidad de la luz artificial de su habitación lee con gran interés. No parece tener sueño, al contrario, da la sensación de estar bien despierta, desvelada. Henner toma un tema clásico, las meditaciones de María Magdalena, y lo adapta al gusto burgués de su tiempo.
Pero al contrario de lo que se cree, esta tendencia a la nocturnidad de los adolescentes no es una cuestión de carácter, no son vagos ni perezosos, sino que tiene mucho que ver con la biología.
Como sabéis colaboro en la edición estival del programa de RNE 1 «No es un día cualquiera» con una sección llamada neurodomingo, porque se inspira en los posts que estoy publicando todos los domingos del 2021. Trato de cosas curiosas de nuestro sistema nervioso relacionándolas con la Historia, obras pictóricas, música, fotografía…
En mi última colaboración para el programa he querido hablar con Irene Vaquero y Salvador Jiménez de los sueños.
Los sueños nos causan fascinación y nos dejan mil preguntas sin resolver ¿por qué soñamos? Parece ser que todos los mamíferos sueñan, así que debe de haber una razón biológica importante por la que soñamos.
Además de intentar comprender para qué sirve soñar, hablamos también de los sueños lúcidos, las pesadillas, los sueños comunes a todos, como es posible que soñando surja la solución de algunos problemas… Este es el audio del programa y después algunos extras mencionados y otros no: sólo para los lectores del blog.
¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. «La vida es sueño»
Pedro Calderón de la Barca
Los sueños resultan tan fascinantes que inspiran movimientos artísticos enteros, como el surrealismo.
Para Sigmund Freud los sueños serían los símbolos de nuestros deseos. En su película Recuerda, Alfred Hitchcock pidió a Salvador Dalí que hiciera los decorados.
Aunque no sepamos por qué, soñar es importante. El estudio de los sueños fue la primera aproximación del neurólogo Sigmund Freud a su teoría del inconsciente.
En las páginas que siguen demostraré que existe una técnica psicológica que permite interpretar sueños, y que, si se aplica este procedimiento, todo sueño aparece como un producto psíquico provisto de sentido al que cabe asignar un puesto determinado dentro del ajetreo anímico de la vigilia.
La interpretación de los sueños. Sigmund Freud (1899).
El post que publiqué sobre el tema, y sus gráficos originales, lo podéis leer aquí:
Por María José Mas