Los adolescentes están dormidos
Maltratamos a los adolescentes. Duermen mal, están dormidos, y su mal descanso es reflejo de nuestra sociedad y nuestras (malas) costumbres. Nuestros horarios laborales, escolares, familiares y de ocio son incompatibles con un buen descanso y no es excusa decir que todos dormimos mal.

La adolescencia es una época de mucha exigencia energética para el cerebro. Los grandes cambios que va a sufrir su estructura, reflejados en el enorme cambio en sus procesos mentales, requieren un consumo elevado de energía y un reposo efectivo para culminar con éxito.
En los primeros años de la infancia el cerebro aumenta considerablemente de tamaño, debido sobre todo a la formación de nuevos circuitos que irán albergando las nuevas habilidades adquiridas. En la adolescencia el tamaño cerebral aumenta mucho menos porque ahora no predomina, aunque sucede, la formación de nuevos circuitos sino la remodelación de los ya existentes, de manera que los más usados se fortalecen y los menos se eliminan en un proceso llamado «poda sináptica».




Por María José Mas