El Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de la conducta de origen orgánico

Disminuye la capacidad de atención, acompañado o no de impulsividad e hiperactividad. Afecta la conducta en todas las situaciones y entornos, perturbando el aprendizaje y las relaciones sociales.
El TDAH merma la calidad de vida. Empieza en la infancia y persiste toda la vida, con variaciones cualitativas y cuantitativas de sus síntomas, con consecuencias para la salud del niño y la del adulto que llegará a ser.
Entre el 4-6 % de niños en edad escolar tiene TDAH. Es el trastorno del neurodesarrollo más frecuente de la infancia y la patología crónica más prevalente en la edad escolar. Su sintomatología perturbadora, su alta frecuencia y cronicidad, confieren al TDAH una alta relevancia para quien lo padece, su familia y la sociedad en general.

Los neuropediatras parecemos sastres con esta obsesión por medir la cabeza de los niños.

Tanto nuestro metabolismo como nuestro comportamiento cambian periódicamente regidos por mecanismos internos que se ajustan a los cambios ambientales para adaptarnos adecuadamente.
Por María José Mas