21 días y un propósito se hace hábito… ¡Ojalá!
Circula un mito por ahí, dice que bastan 21 días para adquirir un hábito. Sencillamente es falso. Pero resulta muy lucrativo para los que venden yogures, prometen métodos con los que cambiar tu vida o, peor aún, mejorar las notas de tus hijos.

Nuestro cerebro es muy listo y muy ahorrador. Su objetivo principal es analizar y actuar con eficacia y rapidez, pero…. Con el mínimo esfuerzo, ¿a qué sí? 😉 Se pasa el día buscando atajos para hacer las tareas más rápida y eficazmente y ponerse a descansar cuanto antes. Para eso tiene una estrategia que se llama rutina. A base de repetir, la rutina nos permite aprender y eso deja huella en nuestra memoria. Tanta que algunos aprendizajes se convierten en un hábito y ante determinadas situaciones actuamos sin pensar, de forma automática.
Pero ni tardamos 21 días en adquirir ese hábito, ni será para siempre si no lo cultivamos y mantenemos. Los buenos hábitos y rutinas se tienen que cuidar.

La película

Los
Por María José Mas