El tamaño (de la cabeza) sí importa.
No puedo empezar a pasar consulta sin tener a mano la cinta métrica. Para mí es más importante que el fonendoscopio, el diapasón o incluso que el martillo de reflejos.
Los neuropediatras parecemos sastres con esta obsesión por medir la cabeza de los niños.
Pero ¿por qué?
De forma general, y sin tener en cuenta detalles como las semanas de gestación o el sexo, tras nueve meses de embarazo nacemos con un peso medio de 3.400 g y una talla de 50 cm. La medida media del contorno de la cabeza es de 34 cm mientras que en el adulto es de unos 56-58 cm. El perímetro craneal crece más de 20 cm durante nuestro desarrollo, y es una medida indirecta del crecimiento del cerebro que de los 350 g de peso en el recién nacido aumenta hasta los 1.350 g a los 20 años.
El aumento de tamaño del cerebro hace crecer al hueso que lo contiene.




Tanto nuestro metabolismo como nuestro comportamiento cambian periódicamente regidos por mecanismos internos que se ajustan a los cambios ambientales para adaptarnos adecuadamente.

Por María José Mas