La epilepsia es una enfermedad crónica del cerebro
Para poder diagnosticar a alguien de epilepsia es necesario que sufra al menos dos crisis, separadas por 24 horas.
Es importante estar seguros de que se trata de epilepsia y no de otra cosa, hay muchos otros problemas que se parecen a la epilepsia.
En mi consulta, hasta el 30% de niños que me derivan para estudio de epilepsia tienen en realidad un diagnóstico distinto.
Esto no es un asunto menor. Un diagnóstico temprano y acertado de epilepsia aumenta las probabilidades de controlarla. Pero por otro lado, al ser una enfermedad crónica con un tratamiento que dura años, es imprescindible hacer un diagnóstico certero.
El cerebro tiene una estructura muy compleja, reflejo de su función: regir todas nuestras acciones, conscientes e inconscientes, y el funcionamiento de nuestro cuerpo.
Durante la gestación, el desarrollo del cerebro requiere mucho más tiempo que el de otros órganos, y aunque su arquitectura está completa al nacimiento, madurará junto a su función durante los primeros años e irá modificándose a lo largo de toda la vida.
Pero ¿qué pasa si el nacimiento se produce antes de los 9 meses? ¿Se altera el neurodesarrollo?
Veíamos en otra entrada que el recién nacido prematuro es un bebé muy delicado y vulnerable, susceptible de padecer muchos problemas de salud. En esta entrada vamos a hablar específicamente del cerebro del niño prematuro, de como se desarrolla.
¿Tu hijo necesita unos niveles de fármacos antiepilépticos?
Te explico qué son, para qué sirven, cómo se hace y la preparación que necesita.
La neuropediatra es la especialista más competente para diagnosticar, tratar y controlar la epilepsia.
Existen muchos fármacos para el tratamiento de la epilepsia. Su elección y posibles combinaciones dependen del tipo de epilepsia, de las características de las crisis, y de las del propio paciente.
Los fármacos antiepilépticos, son muy seguros, pero es necesario comprobar que la cantidad de fármaco circulante en la sangre es adecuada y para ello se hace un análisis.
Su nombre técnico,
análisis de los niveles de fármacos antiepilépticos
¿A tu hijo le van a hacer un electroencefalograma?
Te explico qué es, para qué sirve, cómo se hace y la preparación que necesita.
El cerebro realiza de forma simultánea múltiples tareas, conscientes e inconscientes, todas ellas complejas.
Su éxito y eficacia se deben a su organización precisa y jerarquizada en diferentes estructuras encargadas de diferentes funciones.
Para que las tareas que realizan no interfieran unas con otras, estas estructuras se comunican entre sí mediante impulsos eléctricos –sinapsis– que se generan en las neuronas de forma coordinada y rítmica, lo que garantiza un resultado armonioso.
Estas señales eléctricas son de muy bajo voltaje pero mediante un amplificador podemos registrar su actividad para su estudio. El registro obtenido se llama
Electroencefalograma (EEG)
¿Para qué sirve un electroencefalograma?
Durante la visita, mediante la entrevista y la exploración clínica, la neuropediatra habrá obtenido los datos cínicos que le permitan dar un diagnóstico.
A menudo esa información debe complementarse mediante la realización de pruebas como el electroencefalograma –EEG—.
Aunque el EEG se utiliza fundamentalmente para el estudio de las convulsiones y de la epilepsia, también es de utilidad en otros problemas.
¿Cómo se hace un EEG?
Es un procedimiento muy seguro,que debe realizar un técnico o un médico especialista en neurofisiología.
El ambiente debe ser tranquilo, con pocos estímulos y el niño debe estar cómodo, tumbado en una camilla o sentado en una silla.
Los impulsos eléctricos cerebrales se recogen a través de unos pequeños discos metálicos (electrodos) que se colocan sobre zonas específicas del cuero cabelludo. Para que no se muevan, se sujetan firmemente con unas gomas o un gorro especial.
Con una jeringuilla sin aguja, se aplica un gel conductor debajo de cada electrodo para mejorar el contacto con la piel. Todo esto puede ser algo molesto, pero no será doloroso en absoluto.
Los electrodos se conectan mediante cables a un amplificador-grabador que recoge y registra los impulsos eléctricos en forma de ondas.
El registro debe durar un mínimo de 20 minutos para que tenga valor diagnóstico y deben seguirse las indicaciones de quien lo realiza.
La mayoría del tiempo la persona debe permanecer inmóvil y con los ojos cerrados. Cuando se le pida respirará de forma profunda durante unos minutos o mirará a una luz brillante que centellea a diferentes ritmos.
Los niños pequeños o con dificultades para colaborar es preferible que estén dormidos durante el procedimiento ya que el resultado será más fiable y obtendremos más información con una sola prueba.
Preparación previa al electroencefalograma
Conviene que el cabello esté recién limpio y seco: hay que lavarle la cabeza el día antes con el champú habitual y no aplicar acondicionadores, ni fijadores ni otros productos.
No es necesario ni conveniente que el niño esté en ayunas: a menos que la neuropediatra diga lo contrario, debe tomar su medicación habitual y no suspenderla el día de la prueba.
Es deseable que los niños menores de 5 años se duerman durante la prueba, porque colaborarán mejor y porque la prueba nos dará mucha más información. También en niños mayores es frecuente querer registrar la actividad cerebral durante el sueño.
Para facilitar que se duerma durante la prueba es aconsejable que las 24-48 horas previas no beba ni coma nada que contenga cafeína, té, bebidas energizantes u otros productos que le ayuden a mantenerse despierto.
La noche antes de la cita para la prueba, debe dormir sólo 5-6 horas e impedir que se duerma hasta que se le coloquen los electrodos. Para ello debe retrasarse la hora de acostarlo y adelantar la de despertarlo.
Resulta mucho más difícil que colaboren ya que no comprenden bien las instrucciones y es normal que se asusten más de la cuenta.
En este enlace de la fundación Orange encontrarás recursos de comunicación aumentativa –pictogramas, dibujos animados o vídeos–, muy útiles para anticipar lo que va a suceder.
Recomiendo trabajar con ellos uno o dos días antes de realizar la prueba. También es de gran utilidad para niños pequeños que aún no hablan, pero que necesitan un EEG por otras causas.
¿Y el resultado del electroencefalograma?
El electroencefalograma es imprescindible en el estudio de la epilepsia, debe hacerse siempre ante una convulsión sospechosa y antes de iniciar cualquier tratamiento. Pero es una prueba complementaria, eso quiere decir que por sí misma no tiene ningún valor.
El resultado del EEG debe interpretarse en el contexto del cuadro clínico ya que tener alteraciones en el EEG no implica tener una enfermedad y al contrario, no siempre que hay epilepsia se consiguen registrar alteraciones en el EEG.
El diagnóstico de la epilepsia es clínico y está basado en la repetición de las crisis.
Por María José Mas