En el día del Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad
Es un buen momento para revisar antiguas entradas del blog y reflexionar sobre este trastorno.
Se calcula, porque no hay estudios epidemiológicos nacionales que permitan afirmarlo, que al menos uno de cada veinte niños españoles tiene un trastorno por déficit de atención hiperactividad –TDAH–. Esto supone que en cada aula de preescolar, primaria y ESO es muy probable que haya un niño con este trastorno.
A pesar de esta alta prevalencia –5.000/100.000 niños– los recursos educativos, sociales y sanitarios destinados al TDAH siguen siendo escasos. Una gran parte de nuestra infancia no recibe la atención que merece.
Como sucede con casi todos los problemas neurológicos infantiles, tampoco el gran público sabe qué es el TDAH y cuáles son las necesidades de los niños que lo tienen. Por eso te invito a conocerlo un poco mejor.
Primero una reivindicación, porque hasta donde sé no existe un registro español de pacientes, como sí sucede en otros países desarrollados. Se calcula que entre 2 y 3 de cada 1.000 recién nacidos en España sufrirá Parálisis Cerebral Infantil (PCI). Aunque las cifras se mantienen estables, la frecuencia real se desconoce por la ausencia de un registro de casos.
Las personas con PCI son pacientes crónicos y, a menudo, dependientes. Son los grandes olvidados del sistema… ¿Cómo podemos planificar las estrategias de atención si desconocemos a cuántos afecta?
Como sucede con casi todos los problemas neurológicos infantiles, tampoco el gran público sabe qué es la PCI y cuáles son las necesidades de los niños que la tienen. Te invito a conocerla un poco mejor.
Eran niños que vivían ocultos o institucionalizados ya que se creía que no podía hacerse nada para mejorar sus capacidades. La mayoría tenía graves problemas en el desarrollo del lenguaje y de esta manera, sin la intervención adecuada, empobrecían su evolución en todos los ámbitos, sociales y académicos.
La mayoría de personas con síndrome de Down tienen una discapacidad cognitiva leve o moderada.
Las personas con síndrome de Down y sus familias no han dejado de reivindicar oportunidades para demostrar sus verdaderas capacidades.
Con muchos años de esfuerzo y perseverancia han logrado que se reconozca su valía individual y han concienciado a la medicina y a la sociedad para que atiendan las necesidades y apoyos que garantizan una trayectoria personal digna y plena.
Nos enseñan la belleza que hay en la variabilidad humana y elevan nuestra sociedad a cotas de civilización nunca antes alcanzadas.
Son #Auténticos, como dicen en el vídeo que para el Día Mundial del Síndrome de Down ha rodado la Asociación Down España.
¿Sabrías identificar la depresión infantil? La depresión en la infancia tiene síntomas distintos a los del adulto y a menudo pasa desapercibida porque no pensamos en ella o se confunde con otros problemas que pueden ser consecuencia del estado de ánimo.
Para identificar un problema es necesario conocerlo. Y aunque este es un problema de salud mental, también atañe a la neurología infantil ya que se asocia frecuentemente a otros problemas o incluso es origen de ellos. ¿Intentamos conocer un poco mejor la depresión infantil?
está causado por la presencia de 3 cromosomas del par 21 por eso se ha escogido el 21 de marzo (21 del 3) como día mundial del síndrome de Down.
Del síndrome de Down preocupa tanto su pronóstico cognitivo que a menudo descuidamos el ejercicio físico y la práctica deportiva, tan beneficiosos para el desarrollo físico y psicológico de todos los niños. El deporte es un fantástico medio de integración social y fomenta hábitos saludables que serán más fáciles de mantener toda la vida.
Ejercicio, actividad física y deporte
La infancia es juego y en el juego hay siempre una actividad física, pero esta casi nunca es reglada, como sí lo es el ejercicio físico de la clase de educación física y el del deporte, que además de normas tiene fines competitivos. El juego y el deporte proporcionan una educación esencial para la convivencia y el fomento de valores como el trabajo en equipo, la honestidad y la superación de las propias limitaciones físicas. Esto es especialmente importante en los niños con síndrome de Down, que deben hacer ejercicio físico y deporte como todos los demás –a poder ser incluso más, porque los demás hacen mucho menos ejercicio del que debieran–. La discapacidad no incapacita. En cada caso se debe valorar que puede y que no puede hacer el niño y adaptar la actividad a sus posibilidades o buscar actividades adecuadas a sus capacidades.
Por María José Mas