Sin alejarnos de lo neuro ni de lo infantil pero esta vez no hablamos de neuropediatría, os propongo un divertimento: ¿por qué funcionan los trabalenguas? Según el diccionario de la lengua de la Real Academia Española,
un trabalenguas es
«palabra o locución difícil de pronunciar, en especial cuando sirve de juego para hacer que alguien se equivoque.»
El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha cortado.
Pablito clavó un clavito, ¿qué clavito clavó Pablito?, el clavito que Pablito clavó, era el clavito de Pablito.
Tres tristes tigres comían trigo en un trigal.
El cielo está enladrillado. ¿Quién lo desenladrillará? El desenladrillador que lo desenladrillare, buen desenladrillador será.
Trabalenguas populares
Seguro que los conoces y los has intentado decir más de una vez. Fíjate que curioso, sólo te equivocas si los lees en voz alta. ¿Quieres saber por qué?
La comunicación es imprescindible para nuestra supervivencia como individuos y como especie. Además de lo que decimos con palabras, expresamos mucho a través de los gestos, de la mirada y de otros sonidos, es la comunicación no verbal.
El lenguaje humano es extraordinariamente complejo, como lo es su neurodesarrollo que requiere muchos años para alcanzar una funcionalidad óptima.
Pero antes de hablar los humanos nos expresamos con otros sonidos y especialmente con el llanto.
A los progenitores parece resultarles relativamente sencillo entender porqué llora su bebé. Desde los primeros días de vida, es como si cada ocasión tuviera un tipo de llanto distinto: más agudo, más largo, más intenso, más corto… como buenos humanos buscamos un significado a estos sonidos que parecen querer decirnos algo.
¿Pero realmente es posible distinguirlos? ¿Los bebés tienen un idioma propio? La respuesta del adulto a estos sonidos ¿influye en el desarrollo del lenguaje? Veamos…
La comunicación humanaes un instinto muy poderoso.
Para que un niño empiece a hablar es suficiente un entorno en el que las personas se comuniquen. Entonces, si el niño no tiene ningún problema en su neurodesarrollo, el lenguaje surge solo, “como por arte de magia”.
El lenguaje permite a los humanos transformar las ideas en elementos de comunicación (palabras), al hablar transformamos esos elementos en sonidos articulados humanos.
Hablar es pues emitir palabras, comunicar oralmente nuestras ideas.
La complejidad del habla humana
Hablar es muy complejo. El cerebro debe traducir las ideas en palabras y luego coordinar unos 70 músculos para articularlas en sonidos. En este vídeo, una resonancia magnética en tiempo real, podemos hacernos una idea de esta complejidad. [15 segundos]
RM en tiempo real de la articulación de la frase: 欢迎来到马普协会科学美术馆 (Bienvenidos al Museo del Arte del Instituto de la Ciencia Max Planck).
¡Impresionante!, ¿verdad? Los labios, la lengua, el paladar, la úvula, la epiglotis, las cuerdas vocales… todos los elementos móviles del aparato fonatorio deben colocarse en una posición determinada y apoyarse en los elementos fijos –paladar duro, dientes– para hacer que el aire al pasar silbe, vibre, resuene, se frene, tenga un tono agudo o grave y se produzca un sonido con sentido para el que lo recibe.
El español es una lengua hablada por unos 500 millones de personas que habitan en 21 países que lo tienen como lengua oficial. Se puede distinguir el origen de una persona por su acento, que cambia según la zona geográfica, el estrato social y su nivel cultural. De manera que es difícil decir cuantos fonemas (sonidos de letra) tiene una lengua. En la mayoría de sus variantes el español consta de al menos 18 fonemas consonánticos y 5 vocálicos, pero cada sonido es muy variable dependiendo de los otros sonidos que lo acompañan en la palabra y del origen del hablante.
Además el español usa sonidos procedentes de otras lenguas, de las que importa palabras (sushi), o sonidos por convivencia (sonido de la letra uve en tierras catalanófonas) o de onomatopeyas (¡hiaaa!, del rebuznar de un burro)… Porque la capacidad fonatoria no queda limitada por el idioma que uno habla.
Cada uno de esos sonidos debe además combinarse para formar palabras y frases en un proceso que, con el tiempo y la práctica de varios años, se va agilizando.
Viendo la complejidad de este proceso, resulta menos sorprendente que muchos niños presenten dificultades cuando empiezan a hablar.
Cerebro y lenguaje
La corteza cerebral tiene una organización topográfica muy jerarquizada, esto significa que sus distintas partes se especializan en realizar distintas funciones de forma organizada, de modo que unas regiones se especializan en el movimiento, otras en la audición, otras en el lenguaje… y luego funcionan como un todo interconectándose entre sí para realizar sus funciones coordinada y coherentemente.
El neurodesarrollo es el proceso de maduración cerebral por el que se produce ordenadamente esta organización.
Aún no sabemos por qué mecanismos precisos se adquiere el lenguaje, pero es una función tan compleja que implica extensas áreas del cerebro. Tanto de la corteza cerebral, auditiva y motora, como de las estructuras más profundas –ganglios de la base–, que se interconectan entre sí y con el resto del cerebro para poner en palabras nuestras ideas, emociones y sensaciones.
En el siguiente gráfico se esquematizan las estructuras cerebrales que sustentan los distintos procesos que llevan de la comprensión de palabras a la emisión de una respuesta.
El niño aprende primero a escuchar y a distinguir las palabras y sus sonidos (corteza auditiva), después comprende que esa palabra representa una idea áreas de asociación de la corteza frontal y temporoparietal) y por fin aprende a decirla (área de Broca en el lóbulo frontal).
La identificación de sonidos y su discriminación se completa hacia los 9 meses de edad. Mientras que al nacer un bebé puede diferenciar con claridad los fonemas de cualquier idioma, poco a poco va perdiendo esa capacidad, de modo que a hacia los 9 meses un niño es mucho más sensible a los fonemas de su lengua materna y le cuesta diferenciar los de las otras lenguas. Esto explica porque los asiáticos no pueden distinguir bien la erre de la ele, o porque los europeos no discriminamos la enorme variedad de sonidos vocales de las lenguas asiáticas. El acento se adquiere a edades muy tempranas, a la mayoría de personas les resulta muy difícil adquirirlo más tarde.
La sintaxis se aprende por inducción de las reglas gramaticales. Los niños escuchan a los hablantes de su entorno y de algún modo son capaces de identificar la estructura sintáctica de su lengua interiorizándola de forma natural. Hacia los 6 años un niño es totalmente competente en su propio idioma.
El vocabulario, sin embargo, se amplía a lo largo de toda la vida.
Pero las competencias lingüísticas no se limitan al lenguaje hablado. La lectura y la escritura, que se adquieren después de hablar, no son competencias esenciales, sino culturales e implican a otras áreas del cerebro como las visuales y las de la motricidad fina.
Cantar o emitir sonidos musicales, también productos propiamente humanos, involucran las competencias lingüísticas.
No puedo resistirme a compartir con vosotros este otro vídeo de resonancia magnética en tiempo real. [4:33min] ¿No es asombrosa la precisión de que somos capaces? https://vimeo.com/12251154
RM en tiempo real de articulación vocal. Ejemplos: una soprano y un cantante emcee/beatboxer.
En resumen
La complejidad del habla humana hace comprensible que sea frecuente encontrar dificultades, la mayoría de veces menores y transitorias, en su desarrollo.
Empieza en el útero materno distinguiendo los primeros sonidos, hacia los 6 años tenemos ya un habla fluida con un contenido formal, pero nunca dejamos de adquirir nuevas habilidades lingüísticas. Incluso de adultos seguimos ampliando nuestro vocabulario, mejorando la oratoria o la lecto-escritura, seguimos perfeccionando el lenguaje a lo largo de toda la vida.
El autismo, como muchos otros problemas neurológicos de la infancia, no tiene un marcador biológico. Es decir, el diagnóstico no puede hacerse basándose en pruebas, ni siquiera en tests o en cuestionarios, el diagnóstico se hace porque las dificultades en el neurodesarrollo y en la conducta son características.
Los niños con autismo presentan dificultades en su neurodesarrollo que se manifiestan por alteraciones en el lenguaje, en la sociabilidad y en el juego.
El grado de dificultad en cada área varía de un niño a otro, y en un mismo niño no todas las áreas están afectadas con la misma intensidad.
Para describir esta variabilidad, la psiquiatra británica Lorna Wing introdujo el término espectro revolucionando con ello el concepto de autismo, y espectro es la definición que seguimos usando en la actualidad:
Trastorno en el Espectro del Autismo –TEA–
Es un concepto que puede resultar huidizo, especialmente al hacer el diagnóstico en consulta. Por eso he pensado utilizar este gráfico dinámico como intento de representar este espectro, y mostrar también otros problemas frecuentes que encontramos en los niños con autismo.
Una característica esencial para nuestra supervivencia como individuos y como especie.
La capacidad de hablar es innata, pero no nacemos hablando, y el aprendizaje del habla es quizá el más largo y laborioso al que se enfrenta el recién nacido.
La comunicación humana, el lenguaje, es un instinto tan poderoso que basta que el niño tenga un entorno en el que las personas se comuniquen para que surja el lenguaje.
El habla, acompañada de la expresión facial, los gestos y el tono de la voz es un instrumento extraordinariamente eficaz para transmitir nuestras ideas y a nosotros con ellas.
Pero ¿qué sucede cuando el niño está inmerso en un entorno? bilingüe ¿Enlentece el desarrollo del lenguaje tener que descifrar dos idiomas? ¿Entorpece otros aprendizajes más complejos que necesitan del soporte lingüístico?
Por María José Mas