El Trastorno por Déficit de Atención hiperactividad –TDAH–, es un trastorno del neurodesarrollo muy frecuente, que afecta aproximadamente al 5% de la población infantil.
Los niños presentan dificultades para dirigir y mantener la atención en una tarea, se mueven en exceso y son impulsivos. Todas ellas son conductas propias de la infancia y por eso mismo su diagnóstico puede ser difícil y controvertido, así que imaginemos lo complicado de su tratamiento.
El TDAH es el trastorno del neurodesarrollo más común en las consultas de neuropediatría, psiquiatría infantil y psicología. En muchos países occidentales las tasas de prescripción de fármacos han aumentado mucho, no sin cierta controversia entre los profesionales.

Estas discrepancias han derivado en un debate público sobre el manejo del TDAH que no siempre se respalda en los conocimientos que la Medicina tiene sobre este trastorno.
Cuestionar la Medicina está de moda, una moda muy peligrosa, la oportunidad que muchos están esperando para ofrecer tratamientos y respuestas que la Medicina sabe que no existen todavía.
El ejercicio de la Medicina supone un reto constante. Cada paciente y sus problemas son únicos y los médicos sabemos que las certezas no existen, porque la Medicina es una ciencia de probabilidades que hay que aprender a manejar y quienes la amamos nos sabemos falibles. Buscamos respuestas a nuestras dudas, pero sin que sean obstáculo para que el paciente reciba la mejor respuesta posible.
También el paciente con TDAH merece respuestas. En esta entrada trataré de explicar como está la cuestión a día de hoy.




Por María José Mas