
Por definición, las personas con epilepsia son las más propensas a sufrir crisis, pero las convulsiones pueden tener muchas otras causas: traumatismos, infecciones banales, graves, la fiebre… Por eso hasta el 10% de las personas podría sufrir una convulsión en algún momento de su vida.
Aunque ni todas las convulsiones son epilepsia ni todas las epilepsias convulsionan, lo cierto es que la convulsión –que es una contracción intensa e involuntaria de un grupo de músculos o de todos los músculos del cuerpo– asusta muchísimo. Hasta el punto de que lo normal es quedarse sin saber qué hacer.
Ese miedo normal a lo desconocido hace que muchos niños con epilepsia sientan aún el estigma de la enfermedad y, además de las crisis, padecen rechazo. Por desgracia lo compruebo a menudo en la consulta de neuropediatría.




Por María José Mas