¿Más vale tarde que nunca? No para la atención temprana

Reproduzco aquí (con leves modificaciones y actualizaciones) un artículo que escribí para Diario Médico en febrero de 2017, porque creo que es muy importante hablando y dar a conocer mejor la

atención temprana / estimulación precoz

Gracias por compartirlo si lo creéis importante y oportuno.

Atención temprana, estimulación precoz, y las otras combinaciones de estas cuatro palabras, sirven para denominar el conjunto de actuaciones dirigidas a detectar, evaluar y tratar a los niños con dificultades en su neurodesarrollo. Es decir niños que por sus antecedentes o situación actual tienen riesgo de padecer, o padecen, un retraso en adquirir las habilidades básicas: andar, hablar, manipular y relacionarse con los otros. 
Son nombres que evocan una urgencia porque, si no se hace pronto algo útil, ese retraso puede convertirse en una deficiencia permanente.

Se calcula que en España hay unos 100.000 niños –de 0 a 6 años– con necesidad de ser atendidos precozmente para mejorar su pronóstico de retraso y discapacidad. La realidad es que menos de 50.000 lo están. 

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cuando autismo y TDAH “coinciden”

Esta entrada es especial forma parte de una conversación entre blogs.

Me explico. En una entrada anterior hablamos sobre las equivocaciones de los médicos en el TDA-H. Lo que provocó que el neuropsicólogo Pablo Duque puntualizara en su blog –Crappy Brain– algunas de mis afirmaciones, texto que podéis leer aquí.

Está claro que Pablo Duque y yo coincidimos en lo esencial y agradezco que con sus comentarios haya aclarado aún más algunos conceptos.

Trastornos del neurodesarrollo:
¿comorbilidad o coincidencia?

Tras la lectura de su entrada, he pensado en profundizar sobre la comorbilidad –coincidencia de varias enfermedades en una misma persona– en los trastornos del neurodesarrollo, porque parece que no lo he dejado claro anterioremente. Creo que Pablo Duque estará bastante de acuerdo.capacidades cognitivas

Advierto que voy a dar aquí mi opinión profesional, basada en lo que yo sé sobre neurodesarrollo, teorizando sí, pero con el máximo rigor de que soy capaz. Mi objetivo es divulgativo, hacer más comprensible el neurodesarrollo y sus trastornos. Yo no lo sé todo y mi opinión (profesional, aquí no hay nada personal) puede estar equivocada, así que invito a comentar a quien (desde la profesionalidad y el rigor) quiera a aportar, matizar o mejorar mis opiniones.

Como a Pablo Duque, a mí también me molesta esa “retahíla” de diagnósticos con la que se adornan los informes de los niños con dificultades en el neurodesarrollo. Cada uno de ellos con su código CIE-9 (DSM-V o CIE-10 los más “avanzados”) que si 314.1 (TDA-H), que si 299.0 (Asperger y otras formas de autismo)… ¡cuanto mal hace esa manía clasificatoria!

¿Quiere esto decir que no haya trastornos bien definidos? No, simplemente quiere decir que sabemos poco sobre esos trastornos. Y aquí es donde entra el meollo de la comorbilidad.

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