¿Sabrías identificar la depresión infantil? La depresión en la infancia tiene síntomas distintos a los del adulto y a menudo pasa desapercibida porque no pensamos en ella o se confunde con otros problemas que pueden ser consecuencia del estado de ánimo.
Para identificar un problema es necesario conocerlo. Y aunque este es un problema de salud mental, también atañe a la neurología infantil ya que se asocia frecuentemente a otros problemas o incluso es origen de ellos. ¿Intentamos conocer un poco mejor la depresión infantil?
Las personas con un Trastorno en el espectro del autismo –TEA–muestran frecuentemente reacciones y comportamientos que resultan incomprensibles para los demás.
Sus dificultades en la comunicación les impiden expresar el porqué de su conducta, que a menudo tiene que ver con alteraciones en el procesamiento sensorial, lo que se conoce como
Muchos niños con TEA, perciben diferente los estímulos externos: sonidos, imágenes, olores…
Las alteraciones sensoriales en los niños con autismo pueden ser por déficit o por exceso de sensibilidad.
Algunos niños perciben con intensidad intolerable sensaciones que son normales para los demás, y les molestan tanto que les impiden seguir con su actividad normal. Otros quedan ensimismados en estímulos concretos que les resultan fascinantes. También hay quien tolera muy bien el dolor, el frío o la sensación de hambre lo que le hace parecer insensible a estos estímulos.
Es muy importante valorar la visión y la audición siempre que se detecte un TEA, para corregir los posibles déficits que interferirían aún más en su neurodesarrollo.
En la mayoría de niños, estas alteraciones de la percepción disminuyen o desaparecen al alcanzar la edad adulta, quizá porque se acostumbran o porque realmente mejoran.
Más allá de dedicarles un día al año en el calendario, las enfermedades raras necesitan ser visibles. No solo para que la investigación y los tratamientos avancen, sino para que las familias que las padecen se sientan acogidas por una sociedad que cada vez parece menos sensible a sus necesidades.
Las enfermedades raras necesitan visibilidad
En esta entrada vamos a hablar de una enfermedad rara, de causa genética conocida, que produce alteraciones en el metabolismo y que forma parte del grupo de enfermedades conocidas como errores innatos del metabolismo: la fenilcetonuria, hiperfenilalaninemia o PKU.
La aceptación de esta idea, que puede parecernos atractiva, tiene consecuencias que van más allá de los aspectos relacionados con la salud.
El autismo es un concepto difícil, diverso y contradictorio.
Empezando por su naturaleza, siguiendo por sus manifestaciones y concluyendo con la terapéutica empleada: todo es discusión entorno al autismo.
Su desconocido origen hace muy difícil definir si se trata de una enfermedad, un síndrome o un trastorno. Cuestión que implica otras connotaciones que van más allá de lo estrictamente médico.
Las amplias variaciones sintomáticas del autismo hacen escurridiza su posible clasificación y dificultan su abordaje terapéutico por no ser estandarizable.
El enorme impacto que tiene el autismo en la conducta hace que muchas de sus dificultades se perciban como rasgos de la personalidad. Y creo que ahí está una de las claves de este embrollo. El autismo es un problema que sufre una persona concreta, con toda su riqueza individual, familiar y social y en este sentido involucra la propia identidad y tiene pues una repercusión «íntima» y personal.
Y es aquí es donde tiene cabida el concepto de neurodiversidad en relación con el autismo.
Por María José Mas