En esta entrada voy a tratar de explicar porqué resulta tan difícil poder determinar qué causa el autismo.
Menos del 10% de los niños con trastorno en el espectro del autismo (TEA) padecen un autismo debido a un síndrome de Down, de X-frágil, a una fenilcetonuria o muchas otras enfermedades. Es un autismo secundario.
Pero en más del 90% de los que padecen TEA, la causa no es demostrable. Se trata de un autismo primario, idiopático, cuyo origen se desconoce aunque muy probablemente sea multifactorial. Factores genéticos y ambientales que interactúan en el desarrollo del autismo.
Genética y autismo
La genética tiene un enorme peso en la aparición de autismo. La recurrencia en varios miembros de una familia, con especial coincidencia en gemelos idénticos, y el hecho de que afecte más a hombres que a mujeres ponen a los factores genéticos en la primera linea de la sospecha.
Mejor referirnos a él como trastorno en el espectro autista –TEA–, es un trastorno de origen biológico que causa dificultades en el comportamiento, la comunicación y la sociabilidad.
Mucho se habla de autismo o de Asperger pero poco se conoce en realidad.
Esto sirve igual para la población general y para la Medicina en particular.
Mientras que la población general desconoce cuales son las dificultades que definen el autismo, la Medicina puede ofrecer poco más que la descripción de estas dificultades.
Y ambas circunstancias son causa de preocupación, más cuando el número de personas con autismo parece aumentar cada año.
Según el último cálculo realizado por el Centers of Disease Control and Prevention de los EEUU (CDC) 1 de cada 68 niños tiene autismo. Un incremento de un 30% respecto a los datos del 2008.
Observar el crecimiento de un niño es fascinante, no sólo el físico sino también el intelectual y el emocional.
La neuropediatría estudia el neurodesarrollo, el complejísimo proceso de maduración anatómica y funcional del sistema nervioso que posibilita la progresiva adquisición de las habilidades humanas.
La maduración del sistema nervioso
El sistema nervioso de las distintas especies animales es el fruto de un complejo desarrollo evolutivo por el que cada especie ha adquirido las habilidades que permiten su adaptación al medio y por tanto su supervivencia. Pensemos en lo diferentes que son los sentidos, la movilidad, la comunicación o la sociabilidad de cada especie.
El sistema nervioso humano tarda muchos años en desarrollarse. Tiene una compleja herencia genética y es mucho más flexible en sus aprendizajes que la de la mayoría de las especies, lo que explica la enorme riqueza de nuestra herencia cultural.
En el aprendizaje humano están involucradas todas las estructuras del sistema nervioso, que participan con distinta implicación en los diferentes procesos. Nuestro cerebro no nace con infinitas capacidades que se modifican por nuestra experiencia, ni tampoco es una estructura modular con capacidades innatas determinadas, sino que es la interacción constante entre nuestra herencia genética y cultural la que posibilita el crecimiento y la capacitación del sistema nervioso.
El neurodesarrollo humano sigue un programa por el que adquirimos de forma progresiva pero simultánea, el control postural, el desplazamiento, la manipulación, la comunicación, el lenguaje verbal, la interacción social y los aprendizajes académicos. Y también otras muchas habilidades intrínsecamente humanas, como el reconocimiento de caras, el uso del lenguaje hablado, la música, los chistes, el juego simbólico… Todos estos aprendizajes modifican las conexiones de nuestro cerebro que, aunque tienen un crecimiento espectacular en los primeros años de nuestra vida, continúan modificándose hasta la muerte.
La plasticidad cerebral
Es la capacidad que tiene la estructura cerebral para modificarse con el aprendizaje, y depende fundamentalmente de dos factores: la edad y la experiencia vivida.
Influencia de la edad en la plasticidad cerebral
La plasticidad cerebral es máxima en los primeros años del neurodesarrollo, cuando se adquieren los aprendizajes imprescindibles para la adaptación al medio (desplazamiento, comunicación, interacción social). Pero no es infinita, ya que está ligada a períodos críticos durante los cuales el cerebro está óptimamente preparado para adquirir una nueva función.
La mayoría de los niños aprenden a percibir su entorno, a andar, a hablar y relacionarse de forma espontánea. No precisan de una enseñanza activa, basta un medio que le permita desplazarse, oír, contemplar como los demás se relacionan, para que aprenda estas habilidades. Cuando su cerebro tenga maduras las estructuras necesarias para albergar cada una de estas funciones, simplemente las incorporará.
Influencia de la experiencia en la plasticidad cerebral
El aprendizaje es una cualidad humana presente durante toda nuestra vida, aunque nuestra capacidad de aprender disminuye con la edad. Las habilidades prescindibles para nuestra supervivencia como especie no se adquieren espontáneamente, sino que requieren un esfuerzo activo para su aprendizaje. Pueden aprenderse a cualquier edad, siempre que estén maduras las estructuras cerebrales necesarias para realizarlas.
Eso sí, si no se enseñan no se aprenderán, ya que además de unas capacidades básicas, requieren enseñanza activa, esfuerzo, y mejoran con la práctica y la experiencia.
Períodos críticos
Hacen referencia al momento en el que las estructuras cerebrales están maduras y pueden adquirir una función.
Se llaman críticos porque si no se adquiere una determinada habilidad en el momento óptimo de madurez cerebral luego será mucho más difícil y a veces imposible aprenderla.
Por ejemplo: nacemos con la capacidad de diferenciar todos los fonemas humanos, pero a los pocos meses sólo distinguimos los de nuestra lengua materna. Los orientales adultos tienen dificultad para distinguir la erre de la ele o los hispanohablantes para distinguir todas las vocales del francés.
Así, la detección y atención precoz de los problemas del neurodesarrollo aumentarán las probabilidades de mejora de las capacidades del niño al trabajar para desarrollarlas al máximo y que interaccione de forma efectiva y gratificante con su entorno.
Conclusiones
El aprendizaje humano es un proceso extraordinariamente complejo que se prolonga toda la vida.
Aunque nuestro cerebro es un órgano asombroso cuyo dinamismo nos permite adaptarnos a múltiples medios y situaciones, su plasticidad está limitada por la edad y la experiencia.
Es irresponsable y perjudicial utilizar el argumento de la plasticidad cerebral para justificar cualquier tipo de intervención terapéutica.
Sólo un análisis detallado de cada caso nos permitirá ofrecer la atención terapéutica más adecuada en el momento más pertinente, con objetivos claros y honrados.
Ante la sospecha de dificultades en el neurodesarrollo, consulta enseguida.
Cuando el pediatra de atención primaria detecta un retraso o un trastorno del neurodesarrollo intentará averiguar la causa, lo que a menudo requiere la colaboración de la neuropediatra, y al mismo tiempo derivará al niño al Centro de atención temprana, en Cataluña el Centro de Desarrollo y Atención Precoz (CDIAP).
Los profesionales del CDIAP valorarán el momento del neurodesarrollo del niño y, en su caso, diseñarán un tratamiento individualizado.
¿Qué es la atención temprana?
También llamada intervención o estimulación precoz, tiene como objetivo principal detectar cuales son las capacidades de cada niño para desarrollarlas al máximo, de modo que interaccione de forma efectiva y gratificante con su entorno.
La atención temprana interviene sobre el neurodesarrollo del niño y le ayuda a:
El pediatra de atención primaria es el profesional de confianza y de referencia de la familia. Su situación en el sistema sanitario le permite obtener información privilegiada para detectar los factores de riesgo, signos de alarma y los problemas delneurodesarrollo que puede presentar un niño.
Programa de salud del niño sano
Es la herramienta fundamental del pediatra de atención primaria en esta tarea, en la que tiene una participación muy importante el equipo de enfermería pediátrica.
En este programa, que elabora cada comunidad autónoma, se valora periódicamente el estado de salud del niño y la familia recibe recomendaciones de prevención y salud infantil. Por otra parte, los padres deben consultar los aspectos que les preocupen sobre la salud de sus hijos en estas entrevistas o en cualquier otro momento.
Por María José Mas