El movimiento voluntario se obtiene por la contracción y relajación sucesiva de los músculos implicados. Los músculos mantienen un tono, una capacidad de contracción y relajación máximas que determinan la fuerza máxima a la que pueden contraerse.
Pero el movimiento surge del cerebro, donde se activan y coordinan múltiples sistemas que actúan en conjunto, que envía la orden a los músculos a través de la médula espinal y los nervios periféricos.
Sobre tono muscular influyen el estado del sistema nervioso central y los nervios –sistema nervioso periférico– y por fin el estado del propio músculo.
De la integridad de todos estos sistemas surgirá el movimiento fluido y armonioso que permite al violinista deleitarnos con la música y maravillarnos con sus elegantes movimientos.
Estoy que no paro de hacer cosas nuevas. Esto de divulgar me está enganchando y además tengo la suerte de que cuenten conmigo en distintos proyectos, a cual más interesante.
Principia es un proyecto precioso cuyas «cabezas visibles» son Quique Royuela y Cristina Escandón. Se trata de divulgar Ciencia y Arte en un solo espacio –de ahí lo de «una única cultura»– en el que cabe toda la Ciencia sazonada con mucho Arte. Y lo hace para todos los gustos: de forma digital, y edición en papel de dos revistas, una para adultos y Principia Kids, para niños. Los artículos son diferentes en cada medio y os animo a suscribiros porque vale mucho la pena.
Os invito a leer mi primer post para su blog que empieza así:
«El cerebro es un órgano dinámico. Sus neuronas forman circuitos que cambian continuamente para sustentar los aprendizajes. Nuestra capacidad de aprender es máxima en la infancia, no se detiene y sigue en la edad adulta, aunque aprendemos de manera diferente a como lo hacen los niños. Eso es porque la plasticidad cerebral, la capacidad de modularse que tiene el cerebro, no es infinita ni es igual para todos los aprendizajes.»
Cualquiera se maravilla al observar el neurodesarrollo. Que un bebé acabe convertido en un adulto no deja indiferente a nadie.
Los padres son espectadores de excepción de este complejo proceso. A veces se preocupan, ¿será adecuado el ritmo al que mi hijo adquiere sus capacidades.
Saber que todo va bien es siempre un alivio, pero comprender como sucede el neurodesarrollo es además un placer añadido a la belleza de ver crecer a un hijo… Pocos padres se detienen a pensar en ello y es una pena porque se están perdiendo algo precioso.
Pretendo pues explicar como es el neurodesarrollo para que los padres sepan qué es normal y qué no lo es y para que puedan disfrutar aún más de ver como su hijo se hace un adulto.
El neurodesarrollo es un proceso complejo y largo, durante 20 años se adquirieren nuevas capacidades. Tiene una secuencia similar en todos los niños, con variantes normales individuales, y en cada etapa suceden muchas cosas al mismo tiempo que además se condicionan unas a otras.
Para explicarlo es necesario dividirlo en etapas y describir de forma aislada como se adquieren las distintas funciones: postural-motora, manipulativa, lenguaje y sociabilidad. Está claro que aunque se completa antes la capacidad de andar que la de hablar, un niño aprende a hablar al mismo tiempo que a caminar.
El desarrollo del ser humano es la esencia de la especialidad de pediatría. Cualquier enfermedad que aparece durante la infancia o la adolescencia puede interferir en el desarrollo físico y mental del niño, los problemas del desarrollo son la patología específica de la pediatría.
El pediatra conoce como es el desarrollo normal, y así detecta y trata las desviaciones que la enfermedad causa sobre el desarrollo.
El neurodesarrollo es además un asunto que preocupa especialmente a los padres. No es infrecuente que pregunten al pediatra por su hijo que tarda en hablar, su niña que aún no camina con catorce meses o porque parece que a uno de sus gemelos le cuesta más que al otro adquirir nuevas habilidades. Saber qué es normal, y qué no lo es, resulta de ayuda a los padres en la tarea de vigilar y comprender como es el buen desarrollo de sus hijos.
Explicar un proceso complejo y largo (¡más de 20 años!) como el neurodesarrollo es difícil. No se trata de un proceso lineal en el que una cosa sigue a la otra en una secuencia exacta, sino que suceden muchas cosas al mismo tiempo que además se condicionan unas a otras.
Por claridad podemos explicarlo según las etapas que van sucediéndose y describiendo como se van adquiriendo cada una de las funciones: postural-motora, manipulativa, lenguaje y sociabilidad.
Y eso vamos a intentar hacer en las próximas entradas.
Los aprendizajes escolares modifican los circuitos cerebrales que responden más rápido y agilizan las tareas que albergan. La lectura modifica la forma en que funciona nuestro cerebro, favorece la conexión de las áreas cerebrales implicadas en el proceso lector y fundamenta el dominio de la lengua ampliando el vocabulario y mejorando la construcción de frases. Pero es que además estimula la imaginación, el razonamiento y la memoria y provoca emociones.
Todo el cerebro se pone en marcha cuando cogemos un libro.
El verano, con sus horas de calor que desaconsejan el aire libre y los largos ratos sin horarios programados, es un momento perfecto para animar a los niños a vivir aventuras, a conocer otras historias y culturas sin necesidad de viajar, porque todo está en los libros. Muchos niños aún no lo saben, pero a todos les encanta leer. 😉 A los niños les fascinan las historias, les gusta que les expliquemos cosas. Cosas que nos han pasado o que les pasan a otros. Escuchando estas historias aprenden, y aprender es lo que más les gusta hacer a los niños.
Por María José Mas