Nueva clasificación de las crisis epilépticas

Este jueves 22 de febrero, he participado en la Jornada Trimestral de Formación del Grupo Pere Mata incluidas en el programa de formación continuada del Hospital Universitario Institut Pere Mata.
Gracias a la amable invitación del Doctor Manel Rosich, jefe del Servicio de Neurología del Insitut Pere Mata, que me ha pedido que hablara de la:

«Nueva clasificación de las crisis epilépticas»

Una jornada muy concurrida y participativa, en la que he compartido experiencias formativas y de investigación con los asistentes y con los demás ponentes.

Ya sabéis que me gusta compartir con los lectores del blog aquellas charlas que creo pueden resultar informativas y de interés para todos. Así que aquí os dejo un resumen de la charla.

Un poco (sólo un poco) de historia de la epilepsia

La epilepsia es una enfermedad del cerebro. Pero, como aparece de forma inesperada y tiene unas manifestaciones tan diversas y llamativas, se ha rodeado siempre de misterio y mitos que aún hoy, en pleno siglo XXI, persisten.

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Viajar con epilepsia

La epilepsia en vacaciones

Las vacaciones, ese merecido descanso en nuestra rutina que nos permite desconectar, hacer cosas diferentes y recargar energías.

Pero la epilepsia, como cualquier enfermedad crónica, no hace vacaciones y si queremos ir de viaje nos la tenemos que llevar con nosotros.

¿Es seguro viajar con epilepsia? ¿Tenemos que hacer algo especial? ¿Mejor nos quedamos en casa? Veamos. 

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Convulsión febril: asusta pero no mata

Pocas cosas asustan más que una presenciar una

Convulsión febril

El tipo de convulsiones más frecuentes de la infancia.

1 de cada 20 niños menor de 6 años tendrá al menos un episodio.

Habitualmente son hereditarias y más frecuentes en los niños que en las niñas, generalmente suceden entre los 6 meses y los 5 años de edad.

Es una consulta frecuente en neuropediatría porque ver convulsionar a un niño sano produce mucha ansiedad en los padres.

En esta entrada responderé a las preguntas más frecuentes que recibo sobre las convulsiones febriles. 

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Otoño, luz y patología cerebral

El cerebro y la luz

otono-luz-cerebro

El cerebro sirve para adaptarnos al entorno, ajusta su actividad a los cambios ambientales para que nuestras funciones corporales y nuestra conducta sean adecuadas en cada momento.

Las horas de luz diurna y su intensidad son un estímulo externo determinante de la actividad cerebral. De día estamos activos y de noche dormimos, y el cuerpo funciona diferente en cada estado, sometido al ciclo sueño-vigilia.

La duración del día y la noche varía a lo largo del año –sobre todo en las regiones templadas al norte del Trópico de Cáncer y al sur del de Capricornio– porque la traslación de la Tierra alrededor del Sol hace variar las horas de luz solar que recibimos y produce las estaciones, que modifican los ritmos biológicos de todos los seres vivos.

A partir del equinoccio es cuando más se nota el cambio en la duración de la luz solar. En otoño cada 24 horas habrá 3 minutos menos de luz solar hasta llegar al solsticio de invierno, el día con menos horas de luz del año. En primavera sucederá justo lo contrario.

Este cambio gradual de la duración de las horas de luz permite a nuestro reloj interno ajustarse sin dificultades, pero si los cambios son bruscos la adaptación puede ser más difícil. Es lo que sucede en los viajes rápidos a largas distancias y también en los cambios de hora de primavera y otoño.

La disminución de las horas de luz se nota en la consulta de neuropediatría que se llena de cefaleas, epilepsias y tics, y de trastornos del ánimo que pueden acompañar a otros problemas.

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Educar sobre epilepsia y convulsiones

que hacer en una convulsion

Por definición, las personas con epilepsia son las más propensas a sufrir crisis, pero las convulsiones pueden tener muchas otras causas: traumatismos, infecciones banales, graves, la fiebre… Por eso hasta el 10% de las personas podría sufrir una convulsión en algún momento de su vida.

Aunque ni todas las convulsiones son epilepsia ni todas las epilepsias convulsionan, lo cierto es que la convulsión –que es una contracción intensa e involuntaria de un grupo de músculos o de todos los músculos del cuerpo– asusta muchísimo. Hasta el punto de que lo normal es quedarse sin saber qué hacer.

Ese miedo normal a lo desconocido hace que muchos niños con epilepsia sientan aún el estigma de la enfermedad y, además de las crisis, padecen rechazo. Por desgracia lo compruebo a menudo en la consulta de neuropediatría.

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