La mayoría de niños con Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad –TDAH– se sienten inseguros y con la autoestima muy baja.

Suelen acudir por primera vez a la consulta pensando que tienen poca capacidad, que son vagos o que no podrán aprobar aunque se esfuercen.
Y eso es así porque esa es su experiencia antes del diagnóstico y antes del tratamiento.
Las notas y el TDAH
Tras acabar el curso suelo hacer una visita a los niños con TDAH para valorar como ha ido y como han sido sus resultados académicos. Una de las principales preocupaciones en padres y niños.
Y tengo que decir que cuando la medicación funciona y el maestro se implica, así son las anotaciones que escribo en sus cursos clínicos:
“… hay una mejoría evidente en su rendimiento escolar, ha aprobado todo (o casi todo), también de su autoestima y de la seguridad en sí mismo. Él y sus padres están muy contentos.”
Ellos están muy contentos y yo también. ¡Son unos luchadores! Pero, ¿qué ha pasado?
Simplemente que hemos detectado el problema que le impedía demostrar sus capacidades y su valía. Ahora recibe la atención merecida y su talento reluce. En otras palabras, el niño ya era así de capaz, pero su TDAH le impedía demostrarlo.



Por María José Mas