Otoño, luz y patología cerebral

El cerebro y la luz

otono-luz-cerebro

El cerebro sirve para adaptarnos al entorno, ajusta su actividad a los cambios ambientales para que nuestras funciones corporales y nuestra conducta sean adecuadas en cada momento.

Las horas de luz diurna y su intensidad son un estímulo externo determinante de la actividad cerebral. De día estamos activos y de noche dormimos, y el cuerpo funciona diferente en cada estado, sometido al ciclo sueño-vigilia.

La duración del día y la noche varía a lo largo del año –sobre todo en las regiones templadas al norte del Trópico de Cáncer y al sur del de Capricornio– porque la traslación de la Tierra alrededor del Sol hace variar las horas de luz solar que recibimos y produce las estaciones, que modifican los ritmos biológicos de todos los seres vivos.

A partir del equinoccio es cuando más se nota el cambio en la duración de la luz solar. En otoño cada 24 horas habrá 3 minutos menos de luz solar hasta llegar al solsticio de invierno, el día con menos horas de luz del año. En primavera sucederá justo lo contrario.

Este cambio gradual de la duración de las horas de luz permite a nuestro reloj interno ajustarse sin dificultades, pero si los cambios son bruscos la adaptación puede ser más difícil. Es lo que sucede en los viajes rápidos a largas distancias y también en los cambios de hora de primavera y otoño.

La disminución de las horas de luz se nota en la consulta de neuropediatría que se llena de cefaleas, epilepsias y tics, y de trastornos del ánimo que pueden acompañar a otros problemas.

sigue

Lucas tiene superpoderes – autismo

astUn precioso cuento sobre autismo.

El autismo es un problema que merece nuestra atención y nuestra mejor comprensión.

Cuando un niño recibe el diagnóstico de autismo, a su padres les parece que el mundo se hunde. No solo cuesta aceptar el diagnóstico, sino que a menudo la incomprensión social dificulta la necesaria integración del niño.

Pues bien, todos los que le rodean pueden ayudarle a ser más feliz. Como cualquier persona, las personas con autismo buscan y necesitan que se las comprenda.

Muchas veces me preguntan en consulta como explicar a sus hermanos, primos y amigos que un niño tiene autismo. Gracias a mi amiga Ana Luengo, ahora tengo una bonita forma de explicárselo mejor.
Ana Luengo es profesora de lengua y literatura extranjeras en la Facultad de Artes Liberales y Creativas de la Universidad Estatal de San Francisco, en Estados Unidos. Conozco a Ana desde la infancia, es una persona sensata, trabajadora y muy activa en la defensa de la diversidad.

En este libro Ana combina su experiencia profesional como escritora con su experiencia personal como madre. Los dibujos de Marisol Díaz ilustran tan bien la historia que es difícil dejar de mirar (y leer) el cuento una y otra vez.

sigue

¿Se puede detectar pronto el autismo?

Autismo: sin sospecha no hay ayuda

A pesar de la amplia y ya consolidada implantación del programa del niño sano, el diagnóstico de autismo sigue haciéndose tarde.detectar autismo detecciónEsto retrasa las intervenciones adecuadas que permiten mejorar el pronóstico y que son más efectivas cuanto más precozmente se inician

Ya en 1996 Simon Baron-Cohen decía que

Hacia los 12 meses ya se puede sospechar con elevada probabilidad la presencia de un  TEA, aunque los casos “leves” pueden pasar desapercibidos.

Y Patricia Howlin en 1997

A partir de los 18 meses es posible identificar a la mayoría de niños con Autismo Clásico y entre los 2 y 3 años este diagnóstico debe ser firme.

¿Por qué sigue siendo entonces tardío el diagnóstico? Vamos a intentar analizarlo.

sigue

La genética del autismo

El autismo en los genes

Las causas del autismo no son bien conocidas. Probablemente sean diversas, y consecuencia de una predisposición heredada a padecer dificultades en la comunicación y la interacción social que, al expresarse en determinadas circunstancias, producen un trastorno que afecta al desarrollo cerebralneurodesarrollo–.

genética del autismo

La mayoría de casos de autismo no tienen una causa conocida ni específica, es un autismo idiopático. A pesar de los avances en genética de las últimas décadas, todavía estamos lejos de desvelar qué genes y con qué mecanismos genéticos se transmite el autismo.

Y, excepto en casos con diagnóstico concreto, como por ejemplo el síndrome de Phelan McDermid, aún más lejos estamos de que estos hallazgos tengan aplicación en la práctica clínica diaria, más allá de dar un consejo genético global, pero poco específico.

Hay síndromes y enfermedades que producen un daño cerebral precoz y causan síntomas de autismo. Sería este un autismo secundario, en el que se asocian a los síntomas autistas otros síntomas neurológicos que hacen sospechar la enfermedad causante. Por ejemplo el síndrome de Rett, muchos años erróneamente clasificado dentro de los trastornos autistas. Estas patologías deben diagnosticarse, especialmente si tienen un tratamiento específico que mejore el pronóstico.

No hay duda de que hay una herencia genética en el autismo y, aunque aún no es bien conocida, creo interesante aclarar algunos conceptos y exponer parte de lo que se conoce hasta ahora.

sigue

El cerebro del autismo

Intentar explicar las alteraciones cerebrales en el  autismo es muy complejo. El autismo es un trastorno que afecta al desarrollo cerebralneurodesarrollo– y que produce dificultades en la comunicación y la interacción social.

anatomía del autismoEn neuropediatría, tras recoger los síntomas y signos que presenta el paciente, se busca su correlato anatómico.

La neuro-anatomía en el autismo

Cuando se nos presenta un niño con autismo, esto ni es fácil ni disponemos de herramientas diagnósticas para hacerlo en la clínica diaria.

Entre los síntomas nucleares del autismo –trastorno de la comunicación, de la sociabilidad e intereses poco variados–, es difícil encontrar un nexo común que nos permita situar estas alteraciones en una zona restringida del cerebro.

El autismo se resiste a ser explicado por el método neurológico clásico. Las explicaciones neuroanatómicas no consiguen dar una respuesta definitiva a la «coincidencia» de los síntomas del autismo.

Continuamente aparecen noticias que hablan de alteraciones anatómicas halladas en el cerebro de las personas que padecen autismo, pero son alteraciones inconexas que se quedan pobres para explicar la complicada y variada sintomatología del autismo.

Hablé anteriormente sobre los procesos mentales que subyacen a la sintomatología del autismo. En esta entrada intentaré resumir las alteraciones neuronales, tisulares y anatómicas más conocidas del cerebro autista.

En la siguiente dedicada a los “mecanismos” cerebrales del autismo hablaré de la genética.

sigue
A %d blogueros les gusta esto: