El calor empeora la enfermedad
Como somos animales homeotermos, nuestro organismo cuenta con un complejo, pero eficaz, sistema de termorregulación que nos permite mantener la temperatura corporal estable entre entre 36’7 y 37 °C.
Sin embargo cuando hay una ola de calor, el cuerpo tiene problemas para liberar el exceso de calor, el hipotálamo pierde su capacidad termorreguladora y el organismo sufre una temperatura peligrosamente elevada. Es el golpe de calor. Los niños, los enfermos crónicos y los ancianos, son especialmente vulnerables a las altas temperaturas.
Los niños que padecen problemas neurológicos tienen aún mayor riesgo de sufrir las consecuencias del calor extremo. Es conveniente conocer como el calor puede empeorar las enfermedades neurológicas de la infancia.
Personas más vulnerables a las altas temperaturas
Cuando la temperatura es extrema, debe tenerse especial cuidado con los niños –aún no han madurado todos los mecanismos de regulación–, los enfermos crónicos –pueden tener alterados estos mecanismos– y los ancianos –pierden la capacidad normal de regular su temperatura–.
No se trata de una sola enfermedad, sino que el término parálisis cerebral infantil engloba una amplia variedad de síndromes que producen una lesión
En occidente, morir o quedar gravemente enfermo por una
Al enfermar el

Por María José Mas